Cervezas calientes, vespinos, tiempo muerto sobre la arena blanca de la playa... Un verano inacabable y pegajoso en algún lugar de la costa malagueña y la sensación de que nada bueno va a salir de la adolescencia marginal de Bruno, quien narra las aventuras propias y las de su grupo de amigos. Y aunque su padre le repite que deje los cómics y las novelas y se matricule en derecho, lo cierto es que ni sus progenitores ni los amigos que éstos frecuentan predican con el ejemplo, y Bruno deberá decidir su futuro sin contar con la familia.
“Ninguno somos nosotros demasiado tiempo. Siempre queremos ser otros. Siempre actuamos como otros. Cuando te olvides de ti sabrás quién eres”. Han pasado casi 30 años, desde aquel 1991 que suena a Nirvana y huele a humo de tabaco en el pelo al despertar, para que los de la Generación X no sé si hayamos conseguido descubrir quiénes somos, pero al menos estemos un poco más en paz con el mundo. Aquellas novelas aceleradas y nihilistas, aquellas canciones suicidas, se han transformado en miradas distantes sobre esos tiempos con menos nostalgia que extrañeza. Aquéllos éramos nosotros pero por fortuna ya somos otros. Esta novela ambientada en el barrio de Pedregalejo en los primeros años 90 se acerca con frases cortantes, metáforas fulgurantes y un ritmo febril, tanto al retrato autobiográfico y existencial como a la literatura de género negro e incluso al western desde un lirismo que nunca para de crecer.
Envolvente historia ambientada en el barrio malagueño de Pedregalejo en los 90. Novela dura, real, que atrapa, sorprende y emociona. Cambios de ritmo, saltos en el tiempo, decisiones trascendentales y reflexiones de un adolescente con una vida dificil. Y muchas cervezas tibias. Para leer de un tirón. Me ha encantado.
Cogí este libro por descarte en la biblioteca, porque no estaba disponible otro que quería leer de este autor y ha sido una auténtica sorpresa.
Lectura rápida y que engancha. Una novela cruda en cuanto a experiencias vitales y cómo el personaje transita por ellas a través de los recuerdos, que te mantiene en vilo hasta su final.
tenía muchas ganas de leer este libro y me ha dejado un poco plof. el estilo es bueno, se lee muy rápido pero se mete en unos berenjenales queriendo describir lo decadente que es todo… además escrito con una mirada mega masculina dándole mucha importancia al sexo y las drogas como herramienta de escape a los problemas, not for me
Mi historia con Arena comienza de una forma tan especial que mis expectativas eran altas: en la biblioteca, llevándome conmigo un libro sobre la cultura marenga en Pedregalejo para una exposición de un proyecto que tenía que realizar esa misma semana. Arena me entró por los ojos de tal forma que me dieron unas ansias terribles por introducirme en su mundo. Descubrí al llegar a casa que, mágicamente, discurría en ese mismo barrio sobre el que mi proyecto giraba: Pedregalejo en los años 90.
Cómo entenderéis, para mí fue una experiencia tremendamente única. Sobre todo habiendo indagado sobre la historia del sitio y las heridas abiertas que tienen aún sus vecinos. Me duele especialmente que no me haya gustado porque estaba convencido de que este libro me había elegido a mí por algo, porque quería hacerme reencontrarme con la añoranza de una Málaga pérdida, porque quería marcarme de alguna forma esta etapa de mi vida… No sé.
En sus cien primeras páginas el libro te prepara para algo emocionalmente grandioso. El autor es tan indirecto a la hora de delinear las emociones de sus personajes que Pedregalejo se torna de oscuro para dejar paso a unos personajes atormentados cuya generación se ve evocada al fracaso. Esto es fiel reflejo de la realidad de las dos ultimas décadas del siglo XX en este barrio pesquero que perdía su rumbo y, con él, el control sobre la marea, pero la narrativa acaba redundando tantísimo en lo mismo que te acaba reventando a lo bruto el interés sobre lo que lees e incluso Pedregalejo pierde sentido.
Iba bien, lo prometo, iba bien y me mantuve muy emocionado hasta la mitad del libro, pero todo tiene un límite. Una historia de trapicheo que ocupa no se cuantos capítulos y que no llega a ningún puerto, acumuladas escenas de sexo descontextualizadas, metáforas simples y de la misma especie repetidas hasta la saciedad… En general, una fuerte presión por insuficiencia. Viendo, además, que Miguel Ángel era historiador… Me esperaba algo más, no pensaba que Pedregalejo sería simplemente un escenario (desde mi perspectiva) mal aprovechado.
No es que no me haya aportado nada, porque ya vengo diciendo que la primera mitad está bastante bien para introducirte a las historias cotidianas de un barrio desconocido para tantos, pero al quedarse ahí e ir desinflándose progresivamente, te deja con ganas de tantas cosas que duele.
"Arena", en teoría, es la historia de juventud de un grupo de amigos que vive el verano desenfrenadamente. Hasta ahí, nada nuevo ¿verdad? Una novela narrada en primera persona donde Bruno, el protagonista, nos cuenta su verano dándonos detalle de todos sus desfases con el alcohol, el sexo y las drogas. Pero, como dije antes, esa es la teoría, la historia que se deja ver y que esconde otra, mucho más dura, que hay que leer entre líneas. Esta historia nos desvela una búsqueda inalcanzable de la felicidad, de la unidad familiar, de la estabilidad... elementos del que el protagonista ha sido privado en la infancia y que hace que se refugie en otros placeres, para sentirse feliz, y en otras personas, para sentirse respetado. Somos testigos de la angustia que provoca la reverberación de la memoria que, sin ser consciente de ello, va surgiendo a través de los sentidos; olores que impregnan recuerdos, melodías que transportan a otros escenarios e imágenes... Imágenes que confirman que los olores y los sonidos evocaban recuerdos reales que siempre estuvieron ahí y la memoria quiso olvidar. Una novela, aparentemente sencilla, pero profundamente complicada donde la pena y el sufrimiento experimentados terminan siendo amigos. Feliz lectura!!!
Este libro huele a verano y a arena, el autor dio de lleno con el título. Me llegó una edición firmada sin haberla pedido y eso lo hace más especial para mí. Lo he leído sentado en una silla en la playa, y puedo asegurar que es la mejor forma de disfrutarlo. Es cierto que no he conseguido concentrarme del todo estos días por motivos externos al libro, por lo que no he podido enterarme al 100%, pero tiene una atmósfera preciosa de crecimiento y melancolía aun siendo un libro tan crudo y duro en determinados momentos. Seguramente se convertirá en uno de los pocos libros que volveré a leer algún día.
Me ha enamorado que comience con una canción de los planetas y más concretamente esa, una de mis favoritas. El protagonista Bruno, es un chico malagueño de los años 90, con muchos y graves problemas familiares, nos contará sus líos en la vida, las fiestas, sus amigos, las relaciones con las chicas, el hacerse mayor. Me gusta cómo está escrito, es fácil y rápido de leer, toca temas muy duros con reflexiones de Bruno que te vuelan la cabeza. Magnifico libro, me ha encantado.
Fantástica Novela. Engancha desde el primer minuto. Una historia de un adolescente Malagueño, donde se reflejan situacines duras en un ambiente de diversión y desenfreno. Donde el protagonista no para de cuestionarse muchas cosas sobre temas familiares, amistades, personajes oscuros... Todo esto envuelto en una zona muy conocida de Málaga. Muy recomendable.
Una mirada enfadada a unos años 90 que nunca fueron tan bonitos como los recordamos. Violencia, abuso, trauma, rotura. Y hedor. Un chaval intenta reconstruir su infancia mientras su vida se desmorona, en un verano infinito en el que se limita a herir a todo aquel que se le acerca.
Engancha, como los canutos, como el caballo, como la mandanga más pura, como el alcohol que parece correr por la venas de los personajes. Aunque...no he entendido el final...lo siento. Igual no soy lo suficientementemente inteligente. Si alguien me lo explica...
Descubierto su último libro "Vengo de ese miedo", me convertí en asiduo de sus libros, me gusta la forma de escribir y relatar, directo al corazón y con una literatura con poder de transmitir sentimientos y captar la atención, muchas veces lírico entre el dolor y el paisaje.
Yo esperaba una novelas de grunge noventera y me he encontrado con algo muy duro. Está bien, me he quedado un poco descolocada pero hay referencias comunes para una generación.
Me he quedado en la página 25. Es tan malo que no entiendo que esté publicado en Tusquets y no en whatpad o alguna app donde, muy respetablemente, publican escritores jóvenes y aficionados.
Dura y a ratos excesiva. Transmite muy bien la sensación opresiva de calor pegajoso de un verano en el barrio de Pedregalejo, en Málaga, donde un grupo de chicos bastante perdidos beben, fuman y se drogan en imitación a unos padres que se perdieron antes. No me ha gustado.