Heather Parsons, agente de policía que acaba de ingresar en el FBI de Minesota como adiestradora de perros e investigadora de homicidios, forma pareja con Frank, un inspector más experimentado. El asesinato de varias niñas, cuyos cuerpos aparecen marcados con símbolos pederastas, pone en alerta a distintas regiones del país a varios cuerpos de seguridad del estado y equipos de voluntarios. Una novela negra donde la tensión y el interés dramático aumentan gracias a la exploración del sufrimiento y del pasado amoroso de padres, hermanos, sospechosos y testigos. En medio de la tempestad, los propios agentes experimentarán una transformación en su manera de entender la vida y la muerte, al tiempo que acentúan su aprecio por las personas cercanas y los animales domésticos.
Quise leerlo y acabarlo para Halloween, pero me ha sido imposible, pero bueno lo importante es que ya lo he leído.
Es un libro, que para mí gusto aunque lea novela negra, es durillo. Pero la trama en si está genial y aunque es cortito es adictivo.
Nuestra prota es Heather Parsons, ella llega al FBI de Minesota en el puesto de investigadora de homicidios y como adiestradora de perros. Hará equipo con el inspector Frank.
Será una investigación como ya he dicho un poco jodida, pero entre los dos irán poco a poco resolviendo los asesinatos, aunque el asesino cada vez se lo irá poniendo más difícil.
Me encanta que la narración sea en primera persona, y que sea nuestra prota la que nos la vaya contando, es super ameno.
Hay situaciones buenísimas que me gustaría explicar pero que prefiero que las leáis vosotros y flipeis tanto como lo he hecho yo.