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Mujer tenías que ser: La contrucción de lo femenino a través del lenguaje

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¿Cómo han sido consideradas históricamente las mujeres? ¿Cómo han sido narradas sus historias, sus cuerpos y su salud? Las palabras y sus significados no son producen, reproducen y fijan la realidad. A través del análisis de refranes, expresiones y significados de la cultura popular ―muchos recogidos en las diferentes ediciones de los diccionarios de la lengua castellana―, María Martín repasa las mil y una palabras que han contribuido a construir lo cómo se han descrito sus cuerpos y funciones fisiológicas y qué roles les han sido otorgados o negados. Porque no es lo mismo una mujer pública que un hombre público, ni tampoco comparten el mismo espacio. Mujeres del partido, fáciles, mundanas, perdidas... o hembras “cuasi pútridas, escalentadas y de mal olor” como las insultaba, al definirlas, el inquisidor Covarrubias. Pencas o pechugonas, frígidas o ninfómanas, brujas o santurronas, todas prostitutas al fin. Monstruosas y menstruosas, lloronas, histéricas, malas pécoras, zorras y burras (¡zurras para todas ellas!) desfilarán por estas páginas, donde se analizan con maestría, humor y mucha sorna todas estas representaciones maléficas de la mujer, la encarnación (folclórica y patriarcal) de todo el mal. “Un texto serio en sus argumentos y muy divertido a la vez” (Magda Piñeyro) “Un brillante ensayo sobre el lenguaje, los cuerpos y la salud de las mujeres” (Coral Herrera) María Martín es feminista, licenciada en Derecho y especialista en intervención social con enfoque de género. Fundó la Escuela Virtual de Empoderamiento Feminista (EVEFem) en 2013, de la que es directora y formadora. Es autora de Ni por favor ni por favora (Los Libros de la Catarata, 2019, 3ª edición).

240 pages, Paperback

First published September 15, 2020

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María Martín Barranco

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Profile Image for Jorge Zuluaga.
477 reviews402 followers
June 28, 2026
Acabo de terminar la excelente «trilogía» de María Martín Barranco sobre la exclusión de las mujeres en el lenguaje. Me refiero a la colección formada por los libros Ni por favor, ni por favora , Punto en boca y Mujer tenías que ser , entre los que se encuentra el texto al que está dedicada esta reseña.

He decidido que, en lugar de hacer tres reseñas diferentes, voy a escribir una sola para contarles mi experiencia de lectura de las obras de María Martín. Bueno, en realidad no espero que muchas personas se interesen por mi experiencia personal con los libros que reseño aquí; la inmensa mayoría de mis textos están dirigidos a mi yo futuro, pero si los encuentran entretenidos, informativos o útiles, ¡genial!

Violando una de las reglas del adecuado uso del lenguaje en relación con las mujeres —que he aprendido en este y otros libros—, en lo sucesivo me referiré a María Martín, autora de estos textos, simplemente como María. Aunque es una práctica común que llamemos a las mujeres por su primer nombre y a los hombres por su apellido —costumbre que ahora reconozco odiosa y con un tufillo paternalista que apesta—, la opción de referirme a la autora como Martín, creo que entenderán, tampoco es muy buena. Espero que, si ella lee algún día esta reseña, no se moleste. De verdad, lo hago con todo el respeto que me merece.

Lo primero que debo decir sobre los libros de María es que no tienen página mala. A pesar de tratar un tema tan serio y trascendental, están escritos con tanto humor, y sobre todo con tanta ironía, que se convierten en lecturas divertidísimas. ¡Qué gran comunicadora es María! Tengo mucho que aprender de ella como divulgador.

Pero, claro, no estamos hablando aquí solo de una lectura para entretenerse.

Es difícil ser indiferente ante los innumerables argumentos que María elabora y ejemplifica con humor e ironía, pero también con profundidad y erudición a lo largo de las páginas de sus tres libros. Estos textos son una verdadera declaración política sobre el lugar de las mujeres en el lenguaje; verdaderos tratados de filosofía feminista que, aunque no posen como tales, vale la pena atesorar.

Para mí, como hombre —por delante el privilegio—, pero especialmente como profesor universitario y comunicador de las ciencias, roles en los que debo usar permanentemente el lenguaje para hablar o escribir a mis estudiantes —la mitad de ellas, mujeres—, estas buenas páginas de divulgación han representado a lo largo de los últimos meses verdaderas lecciones sobre la forma en la que las mujeres han sido sistemáticamente excluidas del lenguaje (el primer libro, Ni por favor, ni por favora, lo leí a finales de 2022, hace cerca de seis meses).

Si todavía eres una persona que piensa que esta idea es exagerada, que por la «economía del lenguaje» no podemos incluir a todo el mundo cuando hablamos o escribimos, o que al hacerlo convertiríamos nuestra comunicación en una enrevesada colección de repeticiones innecesarias —todos y todas, ellos y ellas, tortuga y tortugo—, es el momento de leer a María.

He reconocido en estas páginas muchos errores que cometí a lo largo de mi vida y los he empezado a lamentar muy sinceramente. Para compensar un poco la exclusión sistemática de la que he participado como un hablante cualquiera, pero también desde la posición de poder que ocupo en el patriarcado por mis privilegios, he empezado a modificar la manera en la que hablo y escribo, siguiendo algunas de las recomendaciones de María. Busco incluir todas las experiencias posibles evitando siempre las excesivas repeticiones —aunque no siempre es factible—, pero, sobre todo, he empezado a incluir en mi campo semántico a las mujeres y sus vivencias, que es justamente lo que la autora recomienda con vehemencia.

(Tan solo les pido que lean nuevamente lo que he escrito hasta ahora y verifiquen que en ningún momento me he valido del masculino genérico o he caído en desdoblamientos innecesarios. Y si no lo he hecho hasta ahora, es porque he seguido las recomendaciones de María Martín. ¡Gracias, María!)

Solo les puedo decir que el resultado de mi cambio de actitud y de mis prácticas de comunicación ha sido espectacular. Primero, para mí —el burro patea por delante—, porque he entendido que en el mundo sobre el que pensaba y hablaba hasta ahora faltaban las físicas, las ingenieras, las genias, las presidentas… en suma, la mitad del talento humano.

Y segundo, y más importante, el cambio en la forma en la que he empezado a comunicarme ha beneficiado especialmente a las mujeres con las que me relaciono —sobre todo a mis estudiantes—; mujeres que ahora percibo que se sienten más incluidas en lo que digo, preguntan más y se involucran más en mis clases. Incluso, a diferencia de sus compañeros varones, encienden más a menudo sus cámaras en Zoom cuando hablo en una clase virtual —un vicio que quedó de la pandemia—. Claro que esto lo afirmo solo desde mi percepción —tal vez me engañe, no sería raro—; no lo he medido rigurosamente, y la verdad me da vergüenza indagar porque parecería que estoy haciendo un cambio forzado. Sea cierto o no, yo lo siento así y creo que eso me hace mejor comunicador, o al menos uno más empático con la experiencia del 50 % de mis estudiantes.

Pero estoy hablando mucho de lo que he experimentado y poco sobre los libros que vine a reseñar. Muchas personas que leen una reseña vienen para que les hablen de ellos —de los libros, digo, porque hay que aclararlo siguiendo el pegajoso estilo de María—.

De los tres textos, el que más disfruté definitivamente fue el primero: Ni por favor, ni por favora. ¡Qué vaciadón tan delicioso!

Este fue mi primer contacto con una defensa verdaderamente seria del uso de un lenguaje menos excluyente. Deberíamos empezar por ahí, por dejar de usar el término «lenguaje inclusivo», que los señoros de toda calaña han terminado por convertir en un epíteto peyorativo, y cambiarlo por «lenguaje no excluyente», tal como sugiere María.

El libro se divide en ensayos relativamente cortos, todos con títulos provocadores —y un contenido no menos divertido e impactante—, como «Vamos a contar mentiras, tralará», «Consejos vendo que para mí no tengo», «Las feministas y sus secuaces», «De oca a oca y solo te nombro si te toca» o «El misterioso caso de las vaginas mutantes». En cada uno de ellos, la autora aborda una de las problemáticas de la exclusión de las mujeres a través del lenguaje en la sociedad patriarcal.

Los análisis que hace María de las innumerables entradas del Diccionario de la lengua española (DLE), que presenta con rigor y, al mismo tiempo, con una divertida ironía —riamos para no llorar—, así como las críticas que dirige a la máxima autoridad de la lengua castellana, la Real Academia Española (RAE), no solo en este libro sino en el resto de la serie, son reveladores y simplemente indiscutibles.

Un ejemplo tomado literalmente del libro:


Matriarca. Mujer que ejerce el matriarcado, [que es, según el DLE, predominio o fuerte ascendiente femenino en una sociedad o grupo.]

¿Qué será patriarca? Huy, qué nervios, ¿no?

Patriarca. Persona que por su edad y sabiduría ejerce autoridad en una familia o en una colectividad.


Y aunque este no es el mejor ejemplo (son tantos los que analiza María en sus tres libros que me da rabia no encontrar fácilmente los más contundentes), las diferencias entre el masculino y el femenino saltan a la vista.

Sobre la ausente experiencia femenina en el DLE, el mejor ejemplo que cita María para mí es este (espero que no se me espante el público camandulero):


Cunnilingus. Práctica sexual consistente en aplicar la boca a la vulva.

Felación. Práctica sexual consistente en la estimulación bucal del pene.


Aplicar versus estimular: ¡no me jodan! Se nota que a quienes escriben el diccionario se lo estimulan y a las demás solo se la aplican.

Es una verdadera vergüenza lo que hace la RAE en relación con la exclusión sistemática y el trato asimétrico de lo masculino y lo femenino, no solo en su diccionario básico, sino a través de todas sus publicaciones y comunicaciones.

Lo que más me impresiona es que las evidencias están ahí; no hay que ser una genia o un genio —que miren que aquí sí hace falta un desdoblamiento por aquello de que la RAE está llena de genios, pero María, por ejemplo, es una genia y no pertenece a la RAE— para darse cuenta del sexismo rampante en los documentos oficiales de esa institución.

Después de leer los tres libros, me doy cuenta de que bastaría con sentar a un grupo de profesionales de la lengua, hombres y mujeres —aquí tampoco hay desdoblamiento porque describe correctamente quiénes deberían conformar el susodicho comité—, para revisar a fondo el diccionario, eliminar al menos los sexismos más evidentes e incluir la experiencia de las mujeres —¿hará falta recordar que son el 50 % de la humanidad?—.

El tema de las marcas lexicográficas («en desuso», «coloquial», «despectivo», etc.) en las definiciones del DLE, de las que solo supe al leer los libros de María, es uno de los aspectos que hacen más evidente el sexismo de la RAE. Para citar solo un ejemplo del libro Ni por favor, ni por favora, nos cuenta María que el DLE tiene más de 150 sinónimos de la palabra puta y solo dos de la palabra puto. Ya ahí tenemos un problema evidente. Pero lo peor es que, en la mayor parte de los 150 sinónimos de puta, no aparece la marca de «despectivo» o «en desuso», a pesar de que obviamente son despectivos y de que algunos de ellos no se usan desde hace siglos.

En síntesis, Ni por favor, ni por favora es un conciso y contundente manual de lenguaje no excluyente que no les dejará indiferentes y sacudirá muchas de sus nociones sobre lo que dice y no dice el español acerca de la mitad de la humanidad. Una guía indispensable para hablar en un mundo en el que debemos caber todo el mundo, con nuestras experiencias incluidas.

En su segundo libro, Mujer tenías que ser: la construcción de lo femenino a través del lenguaje (que en realidad fue el último que leí de los tres), María va más allá de la discusión sobre el lenguaje excluyente para adentrarse en los temas más álgidos del feminismo.

Aunque no deja de exhibir innumerables ejemplos de cómo lo femenino es tratado de forma absurdamente desigual en el lenguaje, los capítulos de este libro abordan temas que incluyen la sexualidad, el matrimonio, el trabajo de cuidados, la maternidad (¡tremendo capítulo!), las violencias contra las mujeres y el cuerpo femenino como objeto y mercancía en el patriarcado. El capítulo dedicado a la menstruación, «Por regla general», fue para mí una verdadera lección: ¡qué ignorantes hemos sido! (y seguimos siendo).

¡Tremenda lección de feminismo! Este libro es una verdadera declaración política como no la había encontrado en otros textos de la materia que he tenido la fortuna de leer durante estos años. Me quito el sombrero ante María por estas buenas páginas.

Resalto en especial los dos últimos capítulos («Y yo con estos pelos», «Hay cuerpos y cuerpos») y el epílogo: ¡simplemente espectaculares!

Aunque, naturalmente, muchas de las ideas discutidas allí están dirigidas a las mujeres que leen el libro y que comparten las experiencias que María describe, también son capítulos que debemos leer los hombres, tal como ella misma lo manifiesta explícitamente en al menos una frase. O tal vez deba decir que son capítulos que deberíamos leer especialmente nosotros.

Los libros de María —además y en especial para mí, que amo los «dinosaurios en un dedal», frases cortas que contienen grandes ideas— están repletos de citas fantásticas para guardar y reproducir.

Una de las cosas que me parecieron más perturbadoras de este libro fue la innumerable colección de dichos o refranes populares sobre las mujeres y el grosero, y muchas veces evidentemente violento, sexismo que los atraviesa. Si esa es la «sabiduría popular», ¿qué diremos de los aspectos más oscuros de la sociedad que no se nombran ni se expresan en ingeniosas frases? ¡Qué vergüenza! Todos y cada uno de esos dichos deberían recopilarse y exhibirse como una muestra de lo peor de nuestras sociedades pasadas. Una especie de museo lingüístico destinado a exponer, para no olvidar, las atrocidades que hemos cometido con las mujeres de todos los tiempos, de la misma manera que se exponen uniformes, bombas y fotos de las guerras mundiales.

El tercer y último libro de la serie, Punto en boca (que en realidad leí de segundo), me pareció una reiteración del tema del primero, Ni por favor, ni por favora. No quiero con esto decir que se trate de un esfuerzo baldío o repetitivo. Es tanto lo que se tiene que decir y escribir sobre el tema, como lo demuestra María a través de esta obra, que, si se escribieran otros dos o tres volúmenes más, seguiríamos desnudando la horrenda realidad de la exclusión de las mujeres en el lenguaje —y sin duda los compraría también, porque me enganché al estilo y a la genialidad de María para analizar el idioma—.

Si me preguntaran, sin embargo, en qué se diferencia este libro del primero, diría que en Punto en boca encontré algunas discusiones más profundas sobre la estructura del lenguaje, la gramática y la sintaxis. De resto, sugeriría que se leyeran, prácticamente sin solución de continuidad, los dos libros uno después del otro.

Pero ¿hay algo negativo en los libros de María? ¡No todo puede ser tan bueno! ¿O sí?

Puede que con esto pongan en duda mi escepticismo u objetividad, pero la verdad es que yo solo me encontré con un defecto. Y uno que tal vez únicamente nos afecta a quienes no somos de la península ibérica —bueno, que en realidad somos el 75 % de las personas hispanohablantes—.

El estilo desparpajado e irónico de María es delicioso, pero a veces muchas de sus frases pueden ser difíciles de leer porque están escritas con expresiones idiosincrásicas muy particulares. En muchas partes me pillé devolviéndome para leer de nuevo un párrafo porque no había entendido completamente el sentido de lo que decía. No ayuda tampoco que María use de forma muy repetida los incisos o las aclaraciones —como esta que estoy escribiendo y que yo también uso mucho— en medio del texto. Esto hace más difícil la lectura, o le obliga a uno a veces a leer en voz alta. Entiendo que María lo haga como una herramienta válida para hacer más cercano el lenguaje escrito al hablado, pero resulta algo pesado. O al menos lo fue para mí.

Aclaro: no todo el libro está escrito así. Hay capítulos completos bellamente escritos, que cualquier hispanohablante entenderá sin reparos y que se leen de una sentada.

Definitivamente hay que leer estos libros. Les recomiendo comenzar con el divertido y aleccionador Ni por favor, ni por favora ; continuar con el igualmente divertido pero más profundo Punto en boca ; y finalizar con el más político y filosófico Mujer tenías que ser .

¡No se arrepentirán de dedicarles las horas, días o meses que estas lecturas les puedan tomar!
Profile Image for Nuria Calvo.
50 reviews7 followers
November 17, 2021
"Una experiencia que me describen una y otra vez las mujeres en los talleres de autocuidado emocional es la sensación de que un nudo, una bola enorme, se les atraviesa en el centro de la garganta y las impide respirar, hablar, responder como querrían ante una situación que las humilla, las indigna o las degrada. A veces, con suerte - porque al menos sienten un alivio momentáneo-, pueden romper a llorar. En casi todas se sienten culpables por haberlo hecho. Por no haber hablado.
(...)
Porque las lágrimas son el lenguaje que nos está permitido. La ira es masculina; el llanto, femenino. Y en demasiadas ocasiones, no sabemos expresar la ira, la rabia el enfado, la frustración, el hartazgo mas que llorando."
Profile Image for Rachwelchy.
127 reviews3 followers
October 26, 2021
Maravilloso libro sobre la importancia que tiene el lenguaje a la hora de expresarnos, cada palabra cuenta.
Un análisis sobre expresiones, dichos, refranes y canciones españolas que ponen de manifiesto el machismo y el sistema patriarcal intrínseco en nuestra sociedad desde que nacemos.
¿Vosotras también cantasteis canciones sobre mujeres asesinadas por sus maridos de pequeñas? ¿No? ¿Seguro? Don Federico mató a su mujer, la hizo picadillo y la puso a remover…
Profile Image for Jane.
222 reviews8 followers
June 10, 2023
¿Quieres información sobre el lenguaje? ¿Desmontar los refranes y las canciones? ¿Saber cómo el lenguaje nos deja a las mujeres para variar en un segundo lugar? Pues ésta es tu siguiente lectura, con ella aprenderás cómo el uso del lenguaje sí que importa y sí que puede dañarnos, limitarnos y hacernos flaquear, pero está en nosotras elegir parar ese proceso y decir no, y con ese no, elegimos nuestro autocuidado y abrimos el camino a quienes vengan detrás o estén a nuestro lado.

Amigas el patriarcado se inmiscuye en nuestras vidas, en nuestro día a día, se alimenta de cada paso que damos y ni nos damos cuenta en la mayoría de los casos. En este libro María Martín nos ofrece una visión de ello con mucha razón y conocimiento pero a la vez divertida. Os animo a leerlo porque aprenderéis con este ensayo, no sólo sobre el lenguaje y cómo históricamente la mujer ha quedado y queda relegada, si no también sobre nosotras mismas y como podemos para esa gran rueda que nos empuja a hacer lo socialmente correcto.
Profile Image for Elena Castro.
140 reviews9 followers
May 29, 2022
El lenguaje importa. Las palabras y género de las mismas que se han utilizado a lo largo de los siglos para definir la realidad, también contribuyen a construirla y a perpetuar estigmas e imaginarios patriarcales. Eso es de lo que habla María Martín Barranco aquí. De cómo nuestra lengua es perfectamente amplia y rica para hablar correctamente sin discriminar ni reproducir el sistema patriarcal y, aún así, hay quien elige agarrarse a su silla (de la RAE) mientras manifiesta que las exigencias de inclusión de la sociedad actual no caben en nuestra lengua.

No te pierdas tampoco “Ni por favor ni por favora” de esta misma autora donde da pautas para hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado) 😂
7 reviews
December 23, 2021
Texto interesante que intercala explicaciones con definiciones de diferentes ediciones del DRAE y expresiones populares. Desmonta expresiones habituales (se te pasa el arroz, mira como viste, se cree que tiene 20 años) que forman parte de nuestro pensamiento. Al principio es algo pesado por la cantidad de definiciones pero cuando avanza la lectura y te acostumbras es fácil de leer. Reflexiona también sobre cómo a las mujeres se nos pide una cosa y la contraria, de forma que nunca podremos estar agusto (si enseñas carne, puta, si no, mojigata. Si te violan y eres fea, tienes que dar gracias; si eres guapa, lo has buscado. Etc.). A esto lo llama el patriarca interior.
De esta forma se consigue que nunca estemos a gusto con nosotras mismas.
Algunas de las frases que más me han llamado la atención son:

-Reflexión sobre cómo a medida que avanzamos la invisibilidad social consiste en la INVISIBILIDAD POR NO SER ACOSADAS (que no nos digan nada por la calle y que no seamos objeto de deseo)
- El término "vacía" para las mujeres que no tienen útero ni ovarios. Como si solo fuéramos eso, unos órganos.
- El insulto puta para todo: si eres libre sexualmente o si no lo eres. Y lo pronto que se nos dice. Y la cantidad de definiciones que hay en el diccionario que significan esto (mujer de vida alegre, mujer pública) y la diferencia con el significado del equivalente masculino (hombre público).
- La relación del feminismo con la filología y las etimologías. A través de las diferentes ediciones del diccionario. Habla de Covarrubias e incide en la edición del DRAE de1992, que es clasista, sexista y racista. La etimología de climaterio (momento en el que termina la capacidad reproductiva de las mujeres) viene del griego "escalón". Sin embargo, a través del lenguaje se nos muestra más como un estado en el que valemos menos en lugar de un escalón más, una etapa de la vida.
-El príncipe azul es una pandemia mundial
Profile Image for Teresa Gascón.
130 reviews9 followers
November 23, 2023
He podido acceder a este libro gracias al préstamo de bibliotecas, concretamente me topé con él en una sección violeta.
Me he encontrado con un ensayo muy completo, apenas deja un tema sin tocar que forme parte de la lucha feminista.
Es totalmente necesario, y me parecería muy adecuado como material de estudio en las aulas de lengua y literatura, por su perspectiva a través del léxico de la tremenda misoginia de nuestro idioma.

Lamentablemente y para mi sorpresa, me lo he encontrado con muchos tachones. Parece que algún lector o lectora ha querido censurar parte del contenido...
María, por si me lees, esto ha sucedido con uno de los libros que presta la biblioteca José Luis Sampedro, de Chamberí. Les daré aviso.
Profile Image for Fátima Muñoz.
2 reviews
February 9, 2026
Es un ensayo muy dinámico, ya que se lee con mucha facilidad y eso es de agradecer. Viene cargado de mucha pregunta retórica y reflexiones que te hacen cuestionar el uso que le damos al lenguaje y cómo este afecta a la imagen, concepción e identidad de la mujer. Es muy interesante ver cómo nuestra lengua ayuda a moldear los constructos sociales que conforman nuestra socialización por sexo. Sin embargo, el ensayo me ha resultado más básico de lo esperado, quizás hubiera necesitado menos definiciones del DLE y mayor reflexión crítica. Aunque al final, esto es una opinión personal.

Desde luego, su visión del sistema patriarcal tomando como hilo conductor la lengua es algo diferente e interesante, por eso me aventuré a leerlo. Vale la pena hacerlo en términos generales.
Profile Image for irene ✨.
1,301 reviews46 followers
January 4, 2024
No se trata de que queramos a nuestros cuerpos —”quiérete”, dicen, como si fuera fácil— porque quizá no lleguemos a hacerlo nunca. Quizás tampoco se trata de salud, porque puede que no estén siempre sanos o nunca hayan dejado de estarlo. Se trata de que, sea cual sea su tamaño, su color, su forma, su funcionamiento, sean propios o ajenos, seamos capaces de respetarlos, porque puede que no sean lo que somos, pero son el lugar que habitamos.
Profile Image for Beatriz.
48 reviews
March 22, 2024
mal no está, pero no se no se reflexiona sobre la construcción de lo femenino a través del lenguaje en ningún momento; tal vez sea un problema del título y no del contenido, pues señalar es el primer paso para cambiar la realidad
Profile Image for nats.
706 reviews12 followers
May 22, 2025
Un ensayo en el que se reflexiona sobre la sociedad machista en la que vivimos, tanto a nivel social como en las definiciones de las palabras que redacta la RAE. Una lectura con datos tan interesantes como estremecedores, que te hará reflexionar sobre tu percepción del mundo.
Profile Image for Marta Cruz López.
46 reviews1 follower
January 27, 2026
Me ha costado leerlo porque cada ejemplo del lenguaje que mostraba me enfadaba más. ¿Cómo vamos a conseguir eliminar la misoginia de nuestra sociedad si tenemos tantas palabras que recogen el odio a las mujeres en nuestra cultura?
Profile Image for Katia.
7 reviews
May 2, 2023
Otro buen libro de María. Si te gustan las letras, María es tu autora.
Profile Image for Karim Fraga.
58 reviews1 follower
July 21, 2025
Los ejemplos académicos y cotidianos que trae Martín Barranco permiten situar eso del lenguaje que se transmite, orienta y define a los cuerpos feminizados. Muy pertinente la lectura para no caer en biologicismo sin dejar de lado la salud menstrual.
Profile Image for Soy.cruelladevil.
22 reviews
July 13, 2022
Cuando empecé el libro reconozco que pensaba que lo iba a abandonar al primer capítulo porque no me enganchaba nada,me costaba pillarle el rollo con tanta definición pero según fui avanzando me iba gustando cada vez más.

Me parece súper interesante todo lo que cuenta la autora sobre las diferencias de cada palabra según su género.Tenemos tan interiorizado el lenguaje que no reparamos en ello y visto al detalle cambia mucho la historia.

Da un repaso a diferentes temas, todos hablados con perspectiva de género. Y lo hace a través del tiempo también para que podamos ver la evolución de algunas palabras,expresiones,refranes o canciones (que en algunas ocasiones y en lo referido a la mujer no han cambiado mucho).

Lo recomiendo mucho si te interesan este tipo de lecturas de género. Yo lo devoré lentamente y absorbí bastante conocimiento.
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