«La irrupción de María Gainza fue fulminante. Valga el oxímoron: una tromba, aunque discreta. No teníamos idea de dónde venía, ni adónde iba, pero marcaba una diferencia: una voz, un estilo singular y divertido, preciso, cargado de referencias que saltaban del cine a la literatura, de la televisión a la Historia universal, invariablemente atenta a (Nabokov dixit) “los divinos detalles”. No tardamos en darnos cuenta de que estaba inventando, y no sólo para el público del suplemento Radar de Página/12, un nuevo tipo de lector del género “Ensayo sobre artes visuales”. Sus puntos de partida son exhibiciones, pero éstas se transforman de inmediato en algo más amplio: en un termómetro cultural. Es una de las lecciones –¿acaso involuntarias?– de este libro: todas las obras conviven en un mismo momento, en un mismo horizonte, formando un gran mosaico de estéticas que se potencian incluso molestándose o ignorándose. Sin notas al pie, sin un pesado cúmulo de bibliografías que vengan a sostener un aparato crítico, agradecemos que aún existan quienes posean tal maestría en la elipsis». Reseña de Rafael Cippolini
María Gainza nació en Buenos Aires. Trabajó en la corresponsalía de The New York Times en Buenos Aires y fue corresponsal de ArtNews. Durante más de diez años fue colaboradora regular de la revista Artforum y del suplemento Radar del diario Página/12. Ha dictado cursos para artistas y talleres de crítica de arte, y fue coeditora de la colección sobre arte argentino «Los Sentidos», de Adriana Hidalgo Editora. En 2011 publicó Textos elegidos, una selección de sus notas y ensayos sobre arte argentino. El nervio óptico, su primera incursión en la narrativa, ha sido traducida a diez idiomas y fue recibida con entusiasmo por la crítica: «Flamante primera novela» (Ana Wajszczuk, Página/12); «Se cuenta entre lo más trascendental (amén de íntimo y delicado) que he leído en el género en los últimos tiempos» (Christopher Domínguez, El Universal); «Una lectura tan inteligente como inaudita. Una inusitada joya» (Care Santos, El Mundo); «Emocionante» (Aloma Rodríguez, Letras Libres); «Sentida, vivaz, llena de humor. Y justo por eso, seria, pertinente, refrescante» (Javier Montes, ABC); «Un libro insólito, hermoso, en ocasiones delicado y a veces brutal» (Mariana Enriquez); «No hay nada frívolo ni banal en el libro de Gainza, posiblemente uno de los mejores de este año» (Patricio Pron); «Excepcional» (Enrique Vila-Matas); «María Gainza ilustra de forma sumamente lúcida la relación de la fascinante protagonista con el arte y describe imágenes con palabras tan certeras que el lector tiene la impresión de estar junto a ella delante de un cuadro» (Cees Nooteboom).