(EPISODIOS NACIONALES, PRIMERA SERIE –NOVELA #3)
De esta primera serie, es ésta la novela iniciática de los episodios de la Guerra de Independencia. Una en que el término Novela Histórica cobra sus más fuertes subrayados, y en donde las tupidas tramas folletinescas de sus personajes irán cobrando los tintes cada vez más sombríos del drama histórico.
Llega el año de 1808 y Gabriel Araceli, lastimado en su decoro por las vilezas e intrigas de la vida cortesana, lo mismo que por ‘el vergonzoso arrimo de cómicos y danzantes’, decide que no quiere ser más criado, y se emplea como cajista en una imprenta de Madrid. En una vida oscura de explotado obrero, sólo encuentra consuelo en sus viajes de fin de semana a Aranjuez, cerca de Madrid, a donde han ido a vivir su amada Inés y el tío de ésta don Celestino, clérigo viejo tan culto como inocente. Aparecen, como de la nada, dos tíos lejanos de Inés, don Mauro y doña Restituta Requejo, hermanos, solterones ambos, comerciantes del centro de Madrid, que deciden llevarse a Inés con ellos para darle una mejor vida, con el regocijo de su tío y tutor, don Celestino, feliz de que su sobrina tenga un buen futuro, pero con la protesta de Gabriel, que ve en esos hermanos a un par de urracas usureras con segundas intenciones, seguramente al tanto, como él y el propio don Celestino, del secreto origen de Inés, hija natural de una alta señora de la corte.
Gabriel decide volver a Madrid a rescatar a Inés de sus sospechosos tíos, a como dé lugar, pero, antes de salir de Aranjuez, un evento histórico, en el que se ve envuelto indirectamente, se lo impide: el Motín de Aranjuez, en donde los partidarios del príncipe Fernando han movilizado al populacho para hacer caer a Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, primer ministro del rey (y amante de la reina). La chusma saquea el palacio de Godoy, y éste, salvando la vida casi por milagro, es detenido. El rey será obligado a abdicar la corona en favor de su hijo Fernando, Príncipe de Asturias. Vergonzoso episodio que mucho decía de la decadencia y falta de miras de la realeza española en que, en palabras del propio Pérez Galdós:
‘En su ignorancia y necedad no se les alcanzaba que habían envilecido el trono, haciendo creer a Napoleón que una nación donde príncipes y reyes jugaban la corona a cara y cruz sobre la capa rota del populacho, no podía ser inexpugnable.’
Gabriel regresa a Madrid, y logra infiltrarse como criado al servicio de los Requejo. Comienza a fraguar un plan para rescatar a Inés del cautiverio de éstos, sobre todo al enterarse del plan que tienen: don Mauro pretende casarse con Inés, y con esto ganar una rica dote en un futuro. Después de muchas peripecias para burlar a los rapaces Requejo, y a punto de librar a Inés de las garras de éstos, la Historia le juega una mala pasada, haciendo que naufraguen sus planes: Napoleón Bonaparte ha decidido sentar en el trono de España a su hermano José, tomando prisioneros al rey don Carlos y al Príncipe de Asturias, y el pueblo de Madrid se levanta contra los ocupantes franceses. Gabriel decide unirse a la revuelta, y es capturado, y fusilado, junto a muchos otros patriotas madrileños, en ese memorable 2 de mayo de 1808…, quedando mortalmente herido.