Este es un manual sobre eyaculación femenina (no confundir con el orgasmo), un tema tabú del que prácticamente no se habla ni existe información disponible. Así que Diana Torres se ha dado a la tarea de abordarlo de frente, pues: «Tenemos la lengua rota, infectada por el maldito tabú del sexo, y la única manera de sanar esa enfermedad es hablando». Pucha potens es el resultado de la investigación que Torres emprendió hace quince años sobre su propio cuerpo, cuyos resultados se han esparcido en una multiplicidad de talleres que, gracias al intercambio de experiencias entre sus participantes, han ayudado a muchas mujeres a descubrir y gozar su propia capacidad para la eyaculación.
Escrito con una prosa socarrona, llena de experiencias en primera persona a partir de la experiencia de la autora con sus chorros y la incomprensión que suscitaban, mezcladas con referencias científicas, documentales y testimoniales, Pucha potens dinamita las mentiras que sobre sexualidad y cuerpo nos contaron en la casa, en la escuela, en la iglesia, en los libros, en los consultorios. Es la narración de la lucha de su autora por desmontar una mitología falocéntrica que durante siglos ha negado a la mujer el derecho al placer y a ser dueña de sí misma, poniéndola más bien al servicio y disfrute del hombre. Es por eso también un manifiesto político, un vigoroso y necesario grito de guerra en contra de lo establecido, de todo aquello que damos por sentado, desde el binarismo de género hasta los modelos del hacer sexual impuestos por el porno, pasando por el Punto G y las concepciones de la mujer gozosa como puta o guarra. Una lectura, en suma, de la que nadie saldrá siendo la persona.
Mujeres, ¡un tema más en el que hemos vivido engañadas! Un libro que a pesar de la escasez de recursos bibliográficos logra poner sobre la mesa varios temas tabúes de los que es necesario elaborar e investigar más. Fue muy revelador y lo recomiendo mucho. No le puse 5 estrellas porque siento que pierde un poco de rigor en la última parte pero me parece un ejercicio muy valioso y sobretodo muy valiente.
Con esta lectura confirmo, una vez más, que disfruto mucho los ensayos; este en particular, por el tema y la forma de transmitir los datos de su investigación y de reclamo hacia el sistema que invisibiliza o le resta importancia a esta función fisiológica y placentera: la eyaculación femenina. ¿A quién le queda la responsabilidad de conocer sobre un tema en el que a la ciencia, la academia, la iglesia no les interesa? A nosotras, porque nos haces más sabías, más libres y más felices.
"El sistema puede estar ocultando la verdad durante siglos, pero la verdad tiene una gran virtud: siempre está ahí. Se la puede tapar para no verla, se la puede disfrazar de engaño, se le puede cambiar el nombre para que parezca otra cosa, pero no se la puede eliminar, matar, extirpar de la realidad. Y esto es lo que nos sucede a quienes luchamos por ella: somos tenaces porque sabemos que tarde o temprano todo se pondrá en el lugar que le corresponde, porque confiamos en ello".
¿Qué me dirias si te digo que también las mujeres tenemos próstata? A lo largo de nuestra vida por el sistema patriarcal y capitalista se nos ha inculcado que las mujeres estamos para generar placer a los hombres; y no para generarnos placer nosotras mismas conociendo nuestros cuerpos, porque si lo hacemos estamos tildadas de putas.
¿Por qué dicen que se puede obtener un orgasmo vaginal?Si es completamente falso
¿Existe el punto g?
¿Qué hay de la eyaculación femenina?
¿Por qué siempre se les explica a los hombres como generarnos placer?¿No podemos generarnos placer sin necesidad de involucrarlos?
El sexo debe dejar de ser un tabú.
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Creo que está bien como una compilación de conocimientos sobre la eyaculación de las mujeres, finalmente es un tema ignorado, silenciado y estigmatizado en la educación sexual. Me gusta la propuesta de Torres: no hay diferencia entre la próstata de hombres y mujeres más que por el tamaño. Mi objeción es que -aunque también entiendo que no es el objetivo del libro ni la extensión da para ello- es un poco reduccionista la explicación de la diferenciación artificial del cuerpo femenino y por lo tanto, la eyaculación como un fenómeno poco estudiado. Fuera de eso, gran libro para sembrar la curiosidad en cómo vemos nuestros cuerpos y averiguar nuevos procesos en él.
Lo mucho que se ignora o se tergiversa sobre la eyaculación femenina refleja un problema social con una larga historia detrás. Que haya mitos y mentiras sobre una función del cuerpo habla también de lo difícil que sigue siendo hacerle un lugar a la mujer. La misma autora reconoce que lo que escribe se basa únicamente en sus investigaciones y el conocimiento que ha ido generando sobre un tema que le fascina, así que si bien es difícil determinar el rigor de sus conclusiones, no deja de ser un buen intento por darle voz a un tema del que se conoce poquísimo.
Venganza viene del latín vindicare, relacionada con vindex que está compuesta por vis (fuerza) e index (señalador, marcador). En la antigüedad no era una cosa «negativa» (eso vino después con las imposiciones católicas) sino más bien una responsabilidad de cada ser humano para con el equilibrio social.
Conocer el cuerpo femenino para llegar al punto máximo de placer. Encontrarnos a nosotras mismas y saber cuál es el punto máximo que podemos llegar a tener. La investigación de Diana va más allá y descubre los inicios de nuestro placer.
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Todas las personas con puchas/coños, o interesadas en conocer mejor las puchas/coños, deberían leer este libro informativo, subversivo y de-constructor.