«Cada vez estoy más convencido de que las novelas que parecen novelas son incapaces de llegar a ningún lugar interesante», dice el narrador de este singular libro, que es ante todo un ejercicio de memoria sin concesiones transitando por diferentes tiempos: una adolescencia aturdida por el aburrimiento y la ensoñación de lo que siempre está más allá, una juventud que navega entre el inconformismo y la necesidad de escapar de uno mismo, un mundo adulto donde los deseos alcanzados se parecen demasiado a su propia parodia.
Jávea rescata la historia de una familia sacudida por la enfermedad, la muerte y la repetición, pero es también una disección implacable de esta opulenta Europa donde la brecha social entre ricos y pobres se ensancha, paradójicamente, cada vez más: las fronteras invisibles creadas por el dinero, el trabajo como forma de control, los lemas motivacionales alentando una meritocracia castradora, el triunfo personal medido por el tamaño del televisor, las drogas, el sexo y la religión como válvulas de escape, la desorientación, el rencor social, la frustración, el suicidio…
Escrita con una fuerza narrativa torrencial que confirma a Alberto Torres Blandina como uno de los novelistas españoles más atrevidos y versátiles de la actualidad, Jávea es una novela que, más que conversar, discute con nuestro tiempo.
Lo que ha hecho Alberto Torres Blandina en Jávea es monumental. A nivel narrativo lleva al lector de una historia a otra, de la infancia a la juventud y a un supuesto presente en el que le cuenta a alguien al menos una de las historias, la de los business men de Jaipur, sin dar tregua ni respiro. No hay capítulos, apenas puntos y aparte, y salta del sofoco un mediodía de agosto a mediados de los 80 en Sagunto a una furgoneta que le lleva a él y a un lavacoches de Sabadell a las afueras de La Paz en los 2000 y de ahí a un autobús que va de Galway a Dublin circa 1995, y te habla de él y de sus abuelos y su madre, su origen humilde, su ideología y su forma de ver y mirar el mundo, y lo hace con esa técnica y maestría que consigue que lo leas como si estuvieras leyendo sus pensamientos, o te estuviera contando todo eso a ti una tarde, en un bar, con unas cañas delante. Leed a Alberto, os lo merecéis.
Jàvea se podía denominar una novela social, un discurso intimista entre un diario y una mirada al barrio mucho barrio de extrarradio, al mundo laboral de los que aparentan, de los ninis, del proceso emigratorio, una mirada de lo superfluo y a su vez una radiografía de interior de lo que nos rodea, en fin un escrito de la condición humana. Se devora por lo bien escrito que está. A veces identificas procesos como vivencias comunes de un país. Son muchos de esos momentos con los que me identifico, por citar alguno fue mi paso por las fábricas de Puleva y Abbott Laboratorios, donde había una reproducción de las clases sociales. Y la última gracia que puedo comentar del libro sería que yo fui un niño de barrio que no tenía un pueblo adonde ir en verano.
Jávea es un jeyser de ideas que no deja indiferente. Poética introspectiva y reflexiva, poliédrica, aguda y repleta de matices, pero envuelta en capas y capas de frescura , ironía y toques de humor, a través de las cuales, el autor narra sus propias peripecias a lo largo de diferentes etapas de su vida. Engancha desde el principio.
Alberto T Blandina nos lleva a reflexionar acerca de las diferencias de clase, los privilegios, el enchufismo, las fronteras económicas, el capitalismo de Keynes, la exportación de jóvenes de primer nivel, la falta de empatía, los estereotipos, todo ello no sin un cierto resquemor, no sin mostrar algo de rencor social por haberse ganado lo que tiene con esfuerzo, por meritocracia.
Una lectura fácil quizás por cuánto se parece su desarrollo al hilo mental que cada uno tenemos en nuestra cabeza. Es desordenado en algunas partes, incluso puede parecer algo caótico ya que entremezcla historias. Es como oírte pensar solo que no conoces lo que va a pasar.