En las Navidades del año 1968, el cuerpo de la joven Rebeca Sanromán fue hallado en una laguna helada en las inmediaciones de un pequeño pueblo de montaña al norte de Burgos, sin que se hallara nunca al responsable de su asesinato.
Diez años después, dos reporteros de un diario provincial viajan hasta el lugar para escribir un artículo sobre el crimen: Miguel, un periodista de raza, formado en los años más oscuros del franquismo, y Esmeralda, una joven idealista criada a la sombra de su estricto padre.
La investigación periodística, que se preveía anodina, pronto se convertirá en una compleja trama en la que Miguel y Esmeralda verán peligrar sus carreras profesionales y hasta sus propias vidas, mientras que el país entero bulle por los vertiginosos cambios políticos y la violencia desatada en los primeros años de la Transición democrática.
No ha acabado de convencerme esta novela. Lo de que sea una investigación periodística en vez de policíaca me ha gustado. La ambientación no, no ha logrado transmitirme las sensaciones que se vivían en la época, una enumeración de sucesos verdaderos relevantes del momento no me parecen que nos lleven, solo nos informan. Los dos personajes principales no están mal pero no me ha parecido que tengan fuerza ni personalidad suficiente ninguno de los dos. Y en cuanto a la trama, no todo, pero sí la he intuido en lo básico. Además, hay un afán de rizar el rizo en la resolución que tampoco me ha convencido. En definitiva, Aguacero y Primavera cruel, las dos novelas anteriores de este autor, me parecen mucho mejores y su protagonista, Ernesto Trevejo, hace empalidecer a los dos de aquí.
Cuando alguien que ha escrito un libro bloquea a un lector por dar su opinión, no merece llamarse escritor. A pesar de que me caía mal por sus constantes quejas y lloriqueos en Twitter, leí su novela. Obviamente no vuelvo a leer nada de un tipo que no sabe encajar una crítica. Lo de escritor le viene demasiado grande.
El libro está muy bien escrito. Luis Roso escribe bonito. El estilo muy cuidado, se adapta al género.
La ambientación de la Transición, en líneas generales, me parece correcta. Cierto, que he tenido sentimientos encontrados.
Aquella fue una época convulsa, con un registro emocional amplio, intenso y a flor de piel. En algunos momentos, el autor, consiguió hacerme evocar esas emociones. Cuando, por ejemplo, aludió a los atentados casi diarios de ETA, volví a sentir aquella angustia. En otros, en cambio, con sucesos no menos memorables, me dejó fría. Soy consciente de que esta observación es absolutamente subjetiva. Otros lectores han sentido lo contrario y yo era muy joven en aquella época.
Con respecto a la trama, comenzó bien. Una novela negra de ritmo lento pero sostenido, manteniendo la atención del lector. Los personajes, no demasido potentes pero sí correctos. Iba por buen camino, creando sospechas, jugando al despiste, lo normal en este tipo de género. Me tenía razonablemente enganchada
¿Qué me ha fallado entonces?
El final. No puede ser, que en el ultimísimo tramo de la novela, se concentre todo lo más relevante para la resolución del caso y que, con una única excepción, nada se hubiera podido intuir antes.
Personalmente, no me gustan los finales que no fluyen desde atrás, ni aquellos en los que se riza el rizo. Este tiene de ambas cosas y no era necesario.
Por último un par de detalles que me han chirríado. En 1979 no había monedas de 100 pesetas. Estas, no se pusieron en circulación hasta 1982. Tampoco se podía consumir, en bares o cafeterías normales y corrientes, infusiones distintas del té negro, la manzanilla o la tila.
Si hay algo que me repatea es que una buena novela, con una buena historia y buenos giros, se vea estropeada por un mal trabajo editorial. Y "Durante la nevada" es un ejemplo perfecto. La novela tiene puntos a favor, pero mientras la leía, y una vez terminada, no puedo más que fijarme en los que tiene en contra. No es que haya sufrido una mala corrección, es que me apuesto un brazo a que no ha habido corrección ninguna. No es que haya faltas ortográficas, que no las hay (bien por Roso), es que a nivel corrección de estilo es un auténtico desastre. Y no me esperaba eso de una editorial como Alrevés, con un catálogo de grandes nombres. Qué lástima. De verdad, qué lástima.
Es el tercer libro que leo del autor, y me gusta mucho como describe y como te metes en la historia casi sin darte cuenta. Lo recomiendo todavía más que los otros, porque la ambientación de la Transición es impecable y yo la viví de cerca.
La novela está bien redactada y el comienzo es prometedor, aunque la historia no tarda en dispersarse, alargarse con ambientación innecesaria, estancarse y llegar a un desenlace precipitado e insatisfactorio.
El personaje principal resulta poco atractivo e interesante durante la mayor parte de la obra, experimentando un cambio poco creíble. Esmeralda, dentro de los tópicos, y algunos secundarios residentes en el pueblo, destacan más.
No es difícil adivinar qué personaje cometió el crimen, más por conocimiento de los "trucos" del género y la escasez de sospechosos que por pistas. La dispersión de responsabilidades para evitar que se averigüe todo también es algo habitual, que en esta ocasión se alarga demasiado.
Larga, a ratos aburrida, a veces explicativa, deja algún cabo suelto que sugiere la posibilidad de más aventuras protagonizadas por Esmeralda y Miguel.
Despues de haber leído las dos anteriores del autor “Aguacero” y “Primavera cruel” pensaba que esta sería la tercera entrega de la serie, pero no, es una novela independiente, nada que ver con las dos anteriores, aquí quien investiga un asesinato ocurrido diez años antes son dos periodistas para cubrir un hueco en un periódico de provincias sin mucha tirada. Los protagonistas no tienen el carisma del inspector Trevejo, son tenaces, insistentes y con buen olfato periodístico, pero no tienen la fuerza que tendría si la investigación fuese policiaca. Reconozco una buena ambientación, la época de la Transición, la aprobación de la Constitución, las primeras elecciones en democracia, pero sin ahondar mucho, todo ese momento es tratado de pasada, como novela negra se recrea más en los hechos y en las averiguaciones que hacen los periodistas sobre el asesinato. Lo que me ha dejado más insatisfecha ha sido la resolución del caso, aunque a veces se intuye algo, hasta los últimos capítulos no se demuestra el desenlace. El autor nos lleva por unos caminos equivocados para el lector, al menos a mí que soy muy asidua de la novela negra no me gusta que pongan el foco durante casi toda la historia sobre personajes que solo tienen un papel secundario. Estos personajes tampoco me han parecido que estén bien desarrollados, sin fuelle, sin interés, como queriendo insistir que ocultan algo, que están más implicados en el asesinato y desviar la atención sobre los que realmente son los culpables y tampoco conocemos mucho sobre ellos. Es entretenida, mantiene la tensión y deja que el lector quiera saber más y atrapándolo en una tela de araña.
Todo comienza con el cadáver de Rebeca, ¿Quién es Rebeca? ¿Por qué ha muerto? Muchas incógnitas y otros tantos sospechosos. Todos guardan secretos que no quieren desvelar y que hace que se teja una trama como la tela de una araña.
Una investigación policial que fue cerrada y que unos periodistas, Miguel y Esmeralda, retoman para hacer un reportaje a modo de aniversario. Un reportaje que en un principio solo iba a ser un mero relleno de tirada acaba complicándose y complicando un tanto la vida de los dos reporteros.
¿Una historia dentro de un libro o un libro dentro de una historia? Recorre aunque no profundamente, pero si lo bastante para ponerte en el momento en cuestión, la situación de la España de la transición después de Franco. Muchos detalles que algunos hemos vivido muy de pasada o muy de pequeños para haberlos retenido en la memoria. La época de la censura en según que temas, mucho tabaco y fumador en cualquier lugar, el miedo a la policía y a la guardia civil. El comience de la salida del armario de algunas personas, la libertad de las mujeres en contraste con el yugo de según que poblaciones. Un poco de crítica a las costumbres de entonces.
Un libro de unas trescientas páginas que a pesar de tener una trama lenta no se hace pesado, los capítulos son cortos y te engancha bastante para leer el siguiente. Me ha resultado original que un thriller con un crimen no tenga a la policía como protagonistas y si a unos periodistas de investigación.
No es el primer libro que leo de este autor y aunque me ha gustado, tengo que decir que Aguacero me gustó más pero que tanto al que sienta nostalgia de esa España de transición como odio según en el bando que estuviese, le puede gustar leerlo.
Como anécdota, he empezado a leerlo justo el mismo día (aunque distinto año evidentemente) en el que está ambientada la trama del libro...
Una buena lectura, un texto negro con unos buenos personajes, un momento importante y, al final, un crimen para resolver. Ha estado bien y reafirma mi confianza en las historias de este autor. Un valor seguro.
Durante la nevada, Luis Roso. Hola, buenas a todos y a todas.
¿Qué tal va el frío? ¿Ha nevado por allí?
En caso afirmativo os voy a contar qué podéis hacer durante la nevada...
Para empezar podéis haceros con el libro de Luis Roso, que está editado en tapa blanda (muy cómodo para leer) por la editorial Alrevés, que ya sabéis que en novela negra es un sello de calidad añadido. El libro tiene 389 páginas que se leen en un suspiro y al que al menos a mí, me han sabido a poco.
Os cuento un poco de qué va.
Lo primero que haremos, será retroceder unas cuántas décadas en el tiempo, concretamente hasta el año 1978, un año de cambios, sobre todo en lo político. Aunque para nuestro protagonista, Miguel, los cambios empezaron el año anterior, cuando tuvo que dejar su bien remunerado empleo de periodista en Madrid por un "intercambio de opiniones" con un miembro de la policía afecto al régimen. Los daños colaterales también alcanzan a Beatriz, su esposa, que también se ve obligada a dejar su empleo para seguir a su marido. Así es como ambos acaban en Burgos, delante de don Alfredo, director de El Burgalés, un periódico de provincias dónde Miguel tendrá que enterrar sus habilidades periodísticas. En este pequeño periódico también trabaja Esmeralda, una imponente y prometedora periodista y con una insultante juventud solo equiparable a su desparpajo y seguridad a la hora de conducirse por la vida. A ambos los manda don Alfredo a cubrir una noticia en apariencia insulsa, pensada para rellenar unas hojas del periódico mientras llega la tan cacareada Constitución. Se trata del aniversario de la muerte en extrañas circunstancias de Rebeca Sanromán, cuyo cuerpo fue hallado en las Navidades de 1968 en las cercanías de un pueblo muy pequeño, Zarza de Loberos.
Y como diría mi querida Mayra Gómez Kemp: "hasta aquí puedo leer". Qué queréis que os cuente de la historia, pues que está muy bien escrita. Y está muy bien escrita porque sus tres ejes principales están fundamentados en unos sólidos cimientos: la ambientación histórica, los personajes y la trama.
La ambientación está muy cuidada, casi diría que ha sido mimada, y el resultado es que parece que te han soltado a finales de los años setenta en un pequeño pueblo de montaña, donde notaremos la convulsión social que se está viviendo, los tiempos de cambios que llaman a olvidar lo gris y antiguo y abrazar con entusiasmo unos y con muchas reticencias e incertidumbres otros la nueva Constitución que está al caer. El angustioso y viciado ambiente del pequeño pueblo de Zarza de Loberos, con su alcalde de siempre (que ahora tiene que preocuparse de lo que dice porque los vecinos tienen que votarle) y su mujer, que es más alcalde si cabe que su marido. Las habladurías de la gente, típicas pero también tópicas de los lugares pequeños (sobre la víctima hay toda clase de rumores). La miseria, la casi indigencia de algunos vecinos, el abandono de mayores enfermos a cargo de hijas que serán siempre cuidadoras a perpetuidad a cambio de unas míseras monedas con las que los demás familiares lavan sus conciencias de ciudad, la España vacía, la de los pueblos sin jóvenes que buscan el futuro en las ciudades y condenan a sus pueblos a una muerte doble, la del abandono y la del olvido...y así podríamos seguir hasta el infinito. El aburguesado ambiente de la ciudad de provincias, tranquila, apacible y sin prisas, donde el periódico publica sus noticias sin estridencias, no hay que molestar a la gente que cuenta y que hacen que pasen las cosas. Y el bullicioso ambiente de Madrid, lleno de revueltas y de protestas sindicales, de jóvenes deseosos de cambios, que además se ocultan en la invisibilidad de la gran ciudad. A no ser, claro, que llames la atención de quién no debes, de la policía, por ejemplo, que todavía sigue los usos y costumbres habituales, pero que ya empieza a contenerse, por lo que pueda pasar con los vientos de cambio que soplan para los españoles. En fin, que en ambientación, un diez.
Vamos ahora con los personajes, la historia se sostiene básicamente sobre los hombros de la pareja de periodistas, Miguel y Esmeralda. Pero a su alrededor hay toda una gama de secundarios de élite que los arropan y que hacen que todo el libro exude una pátina de realidad apabullante. Desde el ratonil y comedido don Alfredo, a la autosuficiente y atípica Beatriz, compañera y amiga, a los vecinos del pueblo (algunos para enmarcar), pasando por el padre aparentemente rígido y autoritario de Esmeralda, y a algún que otro nostálgico inspector de policía, ricos empresarios venidos a más que ahora manejan los hilos en las sombras aunque todo el mundo sepa lo que se esconde en la oscuridad pero nadie se atreva a hablar abiertamente sobre ello... Miguel, que bien podría ser cualquier periodista, de cualquier redacción de cualquier medio, de cualquier lugar, con sus luces y sus sombras, con sus cosas positivas y las negativas, con un pronto que a veces no ha podido dominar aunque haya tenido que pagar las consecuencias, y que además, él no se niega a pagarlas, y está dispuesto hacerlo cuando cree que tiene que hacerlo, porque hay cosas por las que ya uno no puede pasar. Claro que siempre puede hacerse cuando se cuenta con el apoyo y la comprensión de tu pareja de vida, la espectacular y en esta historia por explotar, Beatriz, con un carácter y una forma de ser que daría para protagonizar su propia trama y que aquí se ha quedado tal vez algo desdibujada. Y el otro gran puntal, Esmeralda, un torbellino de actividad, seguridad, decisión y ejemplo claro de que la juventud no tiene a veces nada que ver con tener las cosas claras en la vida. Con sus circunstancias personales por las cuales le da igual su vida laboral en el apacible "El Burgalés" y que también, por su forma de ser, se ve que es de ese tipo de personas que no se casa con nadie. Esa misma forma de ser, su desparpajo, su actitud vital y su facilidad para hablar con la gente hacen que sean imprescindible a la hora de obtener información.
Y el tercer puntal, la trama. No hay nada peor para una historia que el que las tramas, principales y secundarias, al final, no confluyan. Bien, aquí no vais a tener ese problema, es como si hubiera una serie de tramas concéntricas, ya que cada personaje tiene su propio círculo que a veces converge con el de los demás. Las vidas de nuestros protagonistas y sus relaciones y situaciones vitales es importante, y a veces, fundamental para la historia. A esto sumamos la trama principal, la de la investigación del asesinato de Rebeca, que en un principio creen que será un pequeño paseo por el campo, y que acabará dándoles muchos quebraderos de cabeza o incluso, costándoles mucho más. Cada pequeño personaje, cada vecino interrogado, irá aportando su pequeño granito de arena hasta configurar un misterio que irá descubriendo las diversas aristas de la vida de la víctima y que podrá salpicar a gente que ya se mueve en otras esferas. La situación social de la España que nos están narrando, es también un factor principal en la trama, ya que es el caldo de cultivo perfecto para las idas y venidas de todos los personajes que Luis Roso ha creado. Finalmente tenemos un punto añadido de metaliteratura, que le da ese toque final que remata una buena historia.
No hace falta que diga que el libro me ha gustado mucho, que lo recomiendo para deleitarnos con él durante esta Navidad, es una lectura ágil, que os tendrá absorbidos en su microcosmos y que cuando levantéis la cabeza de sus páginas os hará dudar de en qué década os encontráis. No lo dejéis pasar, es una buena historia.
DURANTE LA NEVADA, NUEVE Y MEDIO.
PD: Algunos seréis lo suficientemente afortunados como para poder leer este libro delante de una ventana, con una buena ventisca sobre un paisaje de montaña, mientras caen los copos y un buen fuego crepita en la chimenea. Me dais mucha envidia (o asco, aún no lo sé : )
Aún con los estragos que el temporal de nieve Filomena ha dejado en la mayor parte de la península toca hacer la reseña de Durante la nevada, el último libro del escritor Luis Roso y que aparca por esta vez a su inspector Trevejo, al que hemos conocido y disfrutado en sus dos anteriores novelas, para adentrarse en una historia dura que transcurre en una época no tan lejana aún en el tiempo pero si muy diferente a lo que ahora vivimos.
Algo tiene Luis con el clima que todas sus novelas aportan alguna referencia al mismo, ya sea en los títulos o en las propias tramas. Así en Aguacero, la lluvia y el barro se convirtieron en un personaje más de la novela empapando todo durante sus páginas. Después vino Primavera cruel, y ahora vuelve a sorprender con Durante la nevada, y es que en esta última novela la nieve será también invitada de lujo en los paisajes de Burgos donde se desarrolla la acción.
Tiene Luis Roso una predilección por los tiempos pasados y a pesar de que por su juventud no los ha vivido en persona, acierta de lleno al situar sus novelas en tiempos del franquismo más absoluto o en los albores de la democracia como ocurre en este último caso, en el que consigue que la ambientación de la época no desentone en ningún momento, aportando además de los trazos históricos multitud de referencias a la vida social y cotidiana, acontecimientos y noticias, y sobre todo modo de vida de los años finales de la década de los setenta.
Durante la nevada es una novela de misterio que llevará a dos periodistas muy diferentes en cuanto a formación, por la diferencia de edad, pero compenetrados de manera excepcional, a cubrir el aniversario de una muerte que quedó como un caso sin resolver. Lo que parecía un reportaje para cubrir expediente abrirá heridas, molestará a algunos y despertará a otros, convirtiéndose en una autentica investigación que a pesar de las adversidades ni Miguel ni Esmeralda querrán dar por cerrado hasta descubrir la verdad. Todo esto en el año y en los días en que la Constitución Española iba a ser sancionada en Las Cortes, lo que suponía, al menos en teoría, que el país se alejaba de ese tiempo oscuro y gris del franquismo, aunque pesaban mucho todavía los atentados de ETA y el propio clima político, aún demasiado exaltado.
Las novelas de Luis Roso tienen en común la credibilidad de los personajes, a los que dota de un carisma y personalidad única y sobre todo muy real. En este caso Miguel, un periodista curtido y que ha visto de todo, que ha sufrido los rigores de la época de la dictadura y Esmeralda, una joven que empieza en esta profesión y que será un apoyo incondicional para Miguel, aportando una visión más liberal.
De la mano de estos personajes y algunos secundarios memorables, así como de la propia Rebeca Sanromán, la fallecida en extrañas circunstancias, la historia nos adentrará a través de la investigación periodística y del conocimiento de la investigación que se llevó a cabo en su día, a descubrir esa España de la transición que queda reflejada en la novela con los diferentes acontecimientos de la época que el autor introduce recreando fielmente la actualidad y la vida en esos años.
Durante la nevada es un libro que mantiene un ritmo narrativo constante, sin altibajos como ocurre con otras donde la historia se desinfla por momentos. Aquí hay un constante ir hacia adelante con la intriga del que pasará a la vuelta de cada página, donde los diálogos y la acción serán los puntos fuertes de la historia y en la que no pueden faltar algunos giros en la trama que por supuesto sorprenden al lector.
Thriller ambientado en 1978 donde una pareja de periodistas son enviados a un pueblo en la provincia de Burgos a realizar un artículo sobre un crimen irresoluto del año 68.
Luis Roso nos muestra las navidades del 78, en una España en plena transición política. Nos pincela la sociedad de la época, el periodismo de entonces, el poder del dinero y de los contactos y entre todo ello la investigación de dos periodistas que se tropiezan con el caso de Rebeca. Una mujer que apareció muerta diez años antes en una laguna.
Personajes oscuros que deciden hablar tras una década de silencio para redimir sus culpas o culpar a otros. Así se ven envueltos en esta investigación nuestros protagonistas, queriendo olvidar por un lado y sin poder hacerlo por otro
Luis Roso vuelve a cautivarme en esta novela que fue ganadora del premio Ciudad de Villarreal en el 2019.
Una novela policial entretenida en donde un homicidio ocurrido hace una década, es investigado por un par de periodistas durante la Transición española, exactamente tres años después de la muerte de Franco y a un paso de instaurarse la democracia. Interesante porque además de ir avanzando en el caso de homicidio, ocurrido en un pueblito perdido de Burgos, nos vamos adentrando en cómo era la España de esa época ya que, al ser sus protagonistas periodistas, el autor aprovecha para que a través de ellos sepamos lo que pasaba durante esos años de tantos cambios.
Novela más que meritoria. Entretenida, mantiene el ritmo e induce a seguir leyéndola. Quizá da demasiado protagonismo (un tanto almibarado) al mundo del periodismo como adalid de la ecuanimidad y el tesón…
Se lee en un suspiro, y está escrito impecable. El único defecto es que te deja con ganas de más y el título, que no me convence. Por lo demás, perfecto, en la línea del autor.
☁️ Los protagonistas son dos periodistas que viajan a Burgos para hacer un reportaje sobre un crimen que se cometió hace diez años atrás.
☁️ ¿Personajes secundarios? Sí, varios.
☁️ No hay escenas spicy.
☁️ Los capítulos son cortos y eso ayuda.
☁️ ¿Villanos? El asesino y alguien más.
☁️ ¿Lo bueno?: Me gustó mucho que la trama de investigación del descubrimiento del asesino principalmente la llevaran los periodistas. Habla sobre hechos de cosas que pasaron realmente como atentados y eso hace que se recuerden los tiempos de ETA. Es un libro que entretiene bastante ya que tiene varios giros y te mantiene en tensión.
☁️ ¿Lo malo?: Creo que le dan muchas vueltas a varias cosas que no tendrían por qué, en plan . . Se van por las ramas y eso hace que algunos momentillos se hagan pesados y eso junto con algunos detalles más hace que no le de el 10.