"Todas las revoluciones han sido traicionadas y nuestro futuro parece cargado de una inercia histórica infranqueable. Hubo un tiempo en que la crítica atacaba, con justa razón, el concepto de mercado. Hoy día, las almas traumatizadas se someten pasivamente a su yugo, la reinversión como condición pretendidamente menos opresiva de la planificación capitalista y/o socialista.
Hay que reinventarlo todo: las finalidades del trabajo, así como la disposición del socius, los derechos y las libertades. Nosotros volveremos a llamar comunismo a la lucha colectiva por la liberación del trabajo, es decir, en primer lugar, a la lucha por el término del estado actual de las cosas."