Es difícil definir un ensayo tan honesto y personal como "Tema libre" de Zambra.
Lo he terminado bajo la estufa, después de una DANA —Depresiones Aisladas en Niveles Altos— que se ha llevado parte de mi lugar de trabajo (al que no puedo asistir por un tiempo) y en el que hablo inglés, francés y español. Allí soy ese tentáculo extraño, ese pulpo del que habla el autor al terminar su último relato.
Avanzaba entre las páginas y pensaba en lo bello que es engendrar un texto, democratizar una experiencia tan personal como es la vida desde la escritura. Al mismo tiempo, me descubría como imitador, como impostor del que desea aprender a escribir y es incapaz de reconocerse en la genialidad de una voz ya experta, ingeniosa y reflexiva.
Leo mucho —y también sufro de ese fetichismo insano de la biblioteca personal—, a veces leo mal y otras veces leo bien. A veces detesto un libro porque no me aporta nada; otras, porque es excesivamente bueno y sé que jamás podré escribir algo tan hermoso. Cuando un libro me remueve, sé que necesitaba encontrarme con él, como ha ocurrido en este caso... y no soy padre, ni traductor, ni siquiera escritor, pero sí que he sido un extranjero, un balbuceo en otro país que no se puede comprender, una mala traducción de un poema de Emily Dickinson.
Como dije antes, no sé escribir; apenas estoy aprendiendo, me refugio en voces que admiro y cabalgo entre la ficción y la realidad como si fuese un sudoku que jamás resolveré, un autodefinido del que nunca obtendré respuestas. Estas incertidumbres suelen asfixiarme; de hecho, en ocasiones siento que todo lo que escribí fue una absoluta bazofia y vivo el fracaso que —tan bien— describe el autor... Otras veces me emociono y pienso que hay algo ahí que no sé concretar pero que me hace feliz. Zambra pone en valor todo ese conjunto de miedos y certezas que supone amar la escritura, la literatura, la lectura e, incluso, el fetichismo en torno al libro y la biblioteca personal (por algo decía John Waters que "si no tiene libros, no te lo t*res").
En definitiva, emoción, reflexión y textos genuinos que te harán rememorar esa redacción de "tema libre" que, cuando eras bien pequeño/a, alguien te animó a escribir y, que sin darte cuenta, cambió tu vida para siempre.