Como con toda antología poética (y más cuando son casi 700 páginas, como en este caso), me gusta abordar la lectura con calma, de forma espaciada, extendida en el tiempo como remanso al que acudo cuando quiero salir de los "otros libros" que voy leyendo. Definir la poesía de Bohórquez temo que no va a requerir de muchas palabras, de hecho, basta con decir que es HERMOSA. Todo lo que pueda agregar va a ser menos contundente que dejarlo hablar a él, por eso dejo acá un fragmento que me caló hondo en el corazón (y que ahí se va a quedar para siempre):
Y digo entonces para no estar tan solo, que ésta es mi voz, no otra; la que se duerme en ti: soledad en mi casa de terrestre ceniza y flor remota; y desde ti me nombro puerta quemada, ojo que el amor se ha comido, topacio de la oscura violencia, mordedura del hombre donde, acaso, estuvo alguna vez el paraíso. Y digo entonces que no es mi voz; que es otra: ésta; porque pensar en ti es un poco pensar en todo lo que ha precedido, en todo lo que vendrá después y en lo que no será nunca y estoy triste por todo esto demasiado tarde o demasiado temprano; y digo que estaré esperando, aún sin esperanzas, de regreso de todo, hasta de ti, aunque ni a ti te importe y no escuches.
// ...estamos frente a frente, el silencio, amor mío, definitivamente nos congracia. No hables, oh, cabeza querida, flor de este árbol viejo. Déjate hacer palabras. A distancia.