«Nedda» de Giovanni Verga es un relato conmovedor sobre una muchacha trabajadora que vive en la más absoluta necesidad y miseria. Tiene que mantener con el trabajo de sus brazos a su madre moribunda y, cuando ésta muere, y se queda sola en el mundo, solo tiene a su tío Giovanni a quien le debe diez liras y la ayuda en lo poco que puede. Otro bracero campesino, Janu, está enamorado a su sencilla manera de la desgraciada Nedda. Es enfermizo e igualmente pobre, deja embarazada a Nedda antes de conseguir ahorrar para casarse y muere en accidente laboral. Abandonada y despreciada de todos por ser madre soltera, no consigue trabajo y su bebé acaba muriendo de hambre en sus brazos. Hasta en este momento de suprema desgracia, la piadosa Nedda da gracias a la Virgen.
Da algunas puntadas contra la hipocresía de los curas: «Lo zio Giovanni la soccorreva per quel poco che poteva, con quella carità indulgente e riparatrice senza la quale la morale del curato è ingiusta e sterile, e le impedì così di morire di fame».
El acto de acción de gracias en la mayor desgracia encoge el corazón: «Oh! benedette voi che siete morte! esclamò. - Oh benedetta voi, Vergine Santa! che mi avete tolto la mia creatura per non farla soffrire come me!».
He descubierto en este relato el naturalismo italiano, el equivalente a Zola, Pardo Bazán. No hay una denuncia burda de las injusticias sociales: las muestra, pero no adoctrina. Poetiza y conmueve.