Qué completa joya este libro.
¡Lo peligroso que son las verdades únicas y que nadie las juzgue!
Me impresiona la poca información que se tiene y lo poco que en los colegios se ahonda el tema del Palacio de Justicia (1985)
Pensé que este libro sería solo el informe de la investigación de un caso de este hecho histórico, pero no. Es la experiencia de una niña y posteriormente una mujer, buscando la verdad sobre lo que ocurrió con su padre hace 35 años. Es la indigna búsqueda que le corresponde a las víctimas cuyo victimario es el Estado. El Estado que no les brinda información, que les miente y les humilla (sobretodo a aquellas víctimas que eran trabajadores de la cafetería del Palacio, o eran de clases bajas).
La forma en que la autora puede escribir como adulta en unas partes y como niña en otras es maravilloso. La forma en que maneja la tensión entre su experiencia de niña y la situación política es perfecta. La investigación es muy completa y fundamentada, al punto que llega a ser indefendible una defensa contra esta. Tiene frases que expresan sin tapujos la realidad colombiana que se vivía y se vive hasta entonces, una realidad de violencia que no se divide en héroes y villanos como nos han hecho creer.
De los puntos más impactantes y que más me marcaron es cómo el país se queda callado ante la tragedia y le da la espalda a las víctimas, esa es la salida fácil. Hoy en día ese pensamiento que ella llama "Pacto de silencio" sigue vigente no sólo para las víctimas de la toma y retoma del Palacio, sino también para los que hoy están siendo víctimas del Estado.
Además, es impresionante cómo la justicia se ha vendido para intereses personales o políticos, a tal punto que si se investiga un crimen del Estado o se llama a juicio a un militar, es más probable que destituyan o desaparezcan al juez/fiscal que quiere ser imparcial en la administración de justicia.
Qué joya de libro. Mi único problema fue el orden cronológico de unos capítulos pero nada más. Me hace falta más información política sobre ese hecho histórico como para emitir juicios al respecto, pero considero importante conocer historias de quienes sobrevivieron y de las familias de las víctimas que han dado la pelea buscando la verdad. Estas historias pueden ser más importantes para la memoria colectiva del país que los datos "oficiales" que se enseñan en los colegios y que esconden bajo el tapete las barbaridades que cometen los "héroes".