«En este libro nos hemos desnudado como nunca antes lo habíamos hecho.» David, Dani, Javi, Rafa (Hombres G)
La primera biografía autorizada del grupo más icónico de los ochenta.
David Summers compuso Devuélveme a mi chica horas antes de salir a tocar en Rock-Ola, cuando se enteró que la chica que le había dejado iba a asistir al concierto con su nuevo novio. Nadie creía que pudieran ganarse la vida con la música, ni siquiera su padre, quien le dijo: «No te veo con sesenta años cantando Sufre mamón».
En su primera prueba para entrar en un grupo, Los Residuos, Javier de Molina destrozó la batería a base de golpes. Era la primera vez que se sentaba en una. Le ficharon sin dudarlo. Ahí empezó todo. Los primeros ensayos con Hombres G los hacía dándose golpes en la pierna al no tener batería propia.
Con doce años Daniel Mezquita compraba vinilos de David Bowie; con dieciséis hacía pellas para colarse en Rock-Ola y tocar con el uniforme del colegio puesto; y con dieciocho se escapaba de su casa por la noche para poder actuar de madrugada con los Hombres G en un pub.
Rafael Gutiérrez tuvo que abandonar el Club Deportivo Pegaso por su cabellera rockera, su pasión por la música estaba por encima de su afición al fútbol. Aprendió a tocar la guitarra con el Made in Japan de Deep Purple. Conoció a David y Javi en TVE en 1982 y con él nacieron los Hombres G.
Esta es la historia de cuatro niños soñadores, apasionados de la música, que empezaron formando un grupo punk inspirado en los Sex Pistols y que, años después, cuando triunfaron como Hombres G, rechazaron contratos millonarios por ser fieles a quien creyó en ellos desde el principio. Esta es la historia de unas canciones inmortales y unas vivencias únicas con detalles nunca contados; de un grupo que ha tocado en míticos escenarios en América y España y se ha convertido en leyenda viva del pop-rock español: Hombres G.
HOMBRES G ha tenido una trayectoria legendaria, con millones de discos vendidos y más de mil conciertos incluyendo sold out en míticos escenarios de la talla de Las Ventas en Madrid, el Palau Sant Jordi de Barcelona, el Arena de la Ciudad de México y Monterrey, el Auditorio Telmex de Guadalajara, el Hollywood Bowl y el Gibson Amphiteatre de Los Ángeles y el Radio City Music Hall de Nueva York. Es el único grupo pop-rock español de todos los tiempos con casi cuarenta años de vida y semejante palmarés.
La leyenda Hombres G se forja a través de su esencia: un repertorio de canciones inolvidables que invitan al buen rollo y forman parte de la banda sonora de la vida demillones de personas, un público intergeneracional que sigue llenando sus conciertos y compartiendo su filosofía de vivir con energía levantándose por la mañana dando un salto mortal.
No soy buen lector de biografías porque en general la vida de los demás me la trae un tanto al pairo. Tampoco considero que haya tantos especímenes humanos que precisen de un libro para explicar sus vicisitudes siendo sinceros. Si vamos al tema musical la cosa es aún peor, hay gente que se cree tocada por dios por haber nacido con la capacidad de cantar bien, tener éxito con un disco o una canción, pero en su mayor parte son bastante normales y humanos y nadie sobrenatural los ha bendecido por lo que esa autoconcepción ha generado bastantes monstruos. En el género hay de todo claro, excepciones notables como el libro de Neil Strauss antes de decicarse a otras cosas con las caras B de sus entrevistas a los dioses de la música y por donde desfilarón la mayoría de los que fueron algo en la música popular del siglo XX exponiendo sus dudas, miserias y humanidad, pero en cuanto a las biografías musicales su tipología se reduce a grandes rasgos en dos tipos, las oficiales que al final van de sacar guapos al grupo o al miembro que se haya quedado con los derechos o las no oficiales que van de ofrecer salseo de celebridades.
Otro riesgo de estos libros es que leamos cosas de gente a la que escuchamos y digamos, vaya cretino, o que tipo tan normal. Uno nos los vuelve a escuchar igual. Por ejemplo dejé a la mitad Desde el Jergón, de Josele Santiago, lider de uno de los grupos preferidos de mi tardo adolescencia. Si, los vi en directo, quemé sus primeros discos (en alguna de sus idas y venidas perdieron el mojo) y por esa razón le guardo simpatía, pero luego te pones a leerlo y ves que es un tipo más bien normal y su rollo de canallita malasañero aburre lo suyo sobre todo a ciertas edades. Si el misterio es que uno es igual de interesante que el electricista del barrio igual es mejor mantener el misterio.
Pillé el de Hombres G por curiosidad antropológica he de decir. Creo que llegué a tener un casette suyo, pero no lo juraría. Desde luego no sería después de octavo de EGB, que es un poco el tope de la edad mental del grupo. Si recuerdo que vi la película con mi hermano y un amigo de los que aparecían por el barrio de cuando en cuando, estaban un tiempo y volvían a pirarse. Este muchacho moriría apenas unos años después en un accidente bastante atroz. Recuerdo que dijo haber ido a la peli pensando que eran unos pijos pero que parecían normales, que era un poco la misión de blanqueo de la peli. 40 años después siguen en eso, en hacerse pasar por gente normal.
El formato del libro es entrevista del jotdown, eso si, recortada para que entre en un libro. Asi van desgranando su trayectoria, sus éxitos, sus pedos, las cervezas que se beben, sus anécdotas hasta donde puedo leer, que el libro lo van a leer la pareja y los hijos y todo eso. El libro como tal es ameno, pero que da un tanto lastrado por eso, su intención machacona de dejarlos como «gente normal», y dos, presentarlos como los Beatles hispanos, algo que repite un autor que prescinde bastante de la objetividad hasta el hastío.
Vamos a ver. Hombres G eran gente de classes acomodadas, dos de ellos de hecho se conocen de veranear en los chalets de la sierra de sus familias y el padre de Summers dirigió 18 películas. No eran un Cayetano que no precisara de trabajar para vivir, no, pero llevaban una vida desahogada. En su entorno serían normales, pero porque se movían en un entorno bien. Clase trabajadora era, sin irnos a grupos marginales, Estopa, que hasta que dan el pelotazo trabajaban en una fabrica de montar coches, eso es clase trabajadora, gente con nómina a fin de mes y jefes cretinos. En ningún punto del libro los hombres G hacen mención a que ninguno de ellos haya tenido angustia por cobrarla nómina para pasar el mes, porque en ningún lado se menciona que hayan tenido un trabajo (fuera de la música).
Eso no los hace ni buenos ni malos, ni tampoco es determinante para hacer la música que hacían, un pop facilón bastante intrascendente. La mayor parte de la gente que hacía música en esos años procedía de entornos similares, y no todos se dedicaron a hacer la mismo, por suerte. Ellos tenían acceso a discos (caros), conciertos, instrumentos aunque fuese de su manera. Y en los 80 no todo el mundo tenía acceso a eso. Puestos a hacer carrera Hombres G optó por eso, un pop disfrutón, gamberro pero nivel gamberro para una sonrojar a una abuela algo pacata, para pasarlo bien, pero que nadie en su sano juicio escucharía en su casa. Alternaron esa versión gamberrilla de barrio de pudientes con otra versión, su cara B para compensar tanto pasarselo bien, compuesta por baladas ñoñisimas, ripiosas e intragables de Summers que, pese a ser el segundo peor músico (tras el batería), era quien componía y que causarían vergúenza ajena al más pintado. Por alguna razón trata de colarlas por profundas.
Ciertamente como decía Julian Hernandez de Siniestro, se metían con ellos cuando todos eramos igual de malos, pero bueno, no se trata de la destreza, sino de lo que tratas de hacer con tus habilidades sean las que sean. El caso es que por tema coyuntural, o por ser un producto blanco accesible a mucho público, Hombres G tuvieron sus años de gloria que prolongaron en América Latina igualmente por una coyuntura favorable hasta que el sufflé bajó y se dedicaron a sus labores, Summers siguió en solitario con éxito discreto, otro montó un bar, otro siguió tocando para otros y el último se recicló como directivo en una discográfica.
Esa fase de caída tambien queda maquillada convenientemente, para el autor no es que dejasen de interesar que es lo que sucedió, sino que se fueron a descansar. Por supuesto tendrían un revival como suele pasar con estos grupos cuando su base de fans se hace mayor y vuelve a reclamarlos, y por ahí deben andar. Es decir, una trayectoria más bien típica, un inicio fuerte, un que cojones hacemos cantando chicas cocodrilo con 30 años y un oye, esto de cantar chicas cocodrilo sigue dando pasta a los 50 y es más divertido que llevar un bar.
El otro leit motiv es presentarlos como los «Beatles hispanos», algo que nos repite veinte veces generalmente apoyado en cifras de ventas conciertos. Vamos a ver, es evidente que Beatles fue un fenómeno fan que hereda el pelotón de adolescentes de Elvis, y que al igual que los Hombres G no es que gente como Ringo fuese especialmente atractiva, pero reducir a los Beatles a fenómeno fan es un poco reduccionista, hablamos de un grupo que en su versión más ligera sienta las bases del pop del s XX cuando musicalmente Hombres G era un culo donde la mitad de sus miembros tienen dificultades para tocar su instrumento a nivel aficionado. ¿Que tuvieron éxito? Si, pero eso no te hace un buen músico, ni da valor a tu música que es de lo que hablamos. Eran músicos mediócres y sus canciones eran una puta mierda que solo sus herederos, es decir, gente que ha hecho lo mismo, reivindica, nadie decente los ha versionado, ni sus canciones tienen trascendencia alguna. Peor, a día de hoy siguen tirando de sus primeros éxitos, quiero decir, no desarrollaron ni evolucionaron una mierda hacia nada más complejo, sus fans siguen pidiendo los polvos picapica y marta tiene un marcapasos como el primer día al contrario de otros grupos hispanos también de éxito masivo que pudieron trascender de sus inicios, como Mecano, o Heroes o gente así que ha hecho otras cosas.
No todos los artistas tiene que ser músicos de la leche, ni unos atormentados, ni su música tener infinitos matices ni ser influyente. No se entienda mal, menos en estos tiempos. Hombres G tenía su sitio y su lugar y les fue bien con su propuesta, no es necesario tratar de vender algo que no han sido en su vida, siempre ha habido necesidad de música ligera, como han ido demostrando sus herederos como el canto el loco o taburete que han hecho lo mismo, con los mismos mimbres y aludiendo a perfieles similares, como tampoco es culpa suya proceder del entorno de donde salen, quiero decir, ya hubieran querido muchos otros tener un padre director de cine que se codeaba con gente de la cultura, no hay que pedir perdón por ello, ni insistir que eso no te hace especial, cada cual es lo que es y parte de lo que es está condicionado por su entorno, no hay que hacerse mala sangre con eso, ya somos mayores.
Por lo demás mucha anecdota repetitiva, mucho nombre que uno no sabe a cuenta de que (nos hizo la iluminación Luisillo Chispas, pues bueno, si me dices el productor de un disco, pero personajes ya secundarios como que interesan menos), muchas gamberradas de cole de maristas y poco más, ciertamente nunca fueron los más guapos del barrio, ni los mejores músicos, ni los más interesantes, deberían presumir de haber conseguido tanto con tan poco en lugar de tratar de reivindicarse como lo que no son, y que sigan dando la matraca con lo contrario solo hace que probarlo.
una biografía a voces que nos cuenta la carrera del grupo, desde sus inicios hasta la época actual. dónde continúan teniendo exito y manteniendo sus fans. con este libro me doy cuenta que cuando haces lo que te gusta con amor sin perder tu esencia ni dejarte llevar por ideas de los demás, el dinero, la fama puedes ser feliz, exitoso y cumplir todos tus sueños
¿Qué les puedo decir? Tengo mis razones para leer esta biografía o anecdotario que me transporta en un agradable viaje en el tiempo, de regreso a la década de los 80s, asistiendo al colegio que llamamos “secu” aquí en México. No es una narrativa que desafía la estructura lingüística o propone una autenticidad literaria que expenda nuestra compresión del mundo. Para nada. Solo es el recuerdo de alguien que vivió alegremente sus años adolescentes con las canciones de Hombres G, disfrutando con la letra y sus vivencias, era muy joven y me preguntaba: Estamos locos… ¿o qué?
Los Hombres G fue un grupo cuyas canciones escapaban a la moda imperante de la época. Canciones de un grupo de cuatro muchachos que vivían, reían y lloraban junto con sus amigos y por las relaciones amorosas que vivían. Durante años sus canciones me acompañaron, fueron parte de mis relaciones, sirvió para conectar y ahora el legado se pasa a los hijos.
Reconocidos como Los Beatles latinos, esta agrupación ha sobrevivido los estragos del tiempo y sus canciones en clásicos. Al igual que los caballeros Sir Paul & Sir Ringo; David, Danny, Javi y Rafa fueron condecorados como sus excelentísimos señores Hombres G.
Larga vida a los Hombres G. Biografía recomendada a verdaderos fanáticos de esta agrupación, no dejarán de molar sus aventuras y vivencias. Recordarán aquellos míticos conciertos, como el primero al que yo asistí en toda mi vida: 13 años, Querétaro, Estadio Municipal. Aquí vi por primera vez a esta agrupación y recordé lo que es, ¡pasarla de puta madre!
Al haber vivido mi adolescencia en los 80's en México, formo parte de las miles de personas cuyo soundtrack de vida incluye canciones de los Hombres G. Fueron, junto con Joaquin Sabina y Facundo Cabral, las influencias más grandes que tuve musicalmente hablando. En el caso de los Hombres G, para ver la vida con alegría, y entender que se puede ser rebelde sin tener que meterse en líos grandes. Así que de entrada, el libro me iba a gustar... y me gustó. Javier León Herrera lo estructura muy bien, contando cosas y luego dando espacio para que David, Javi, Dani y Rafa las complementen en sus propias palabras. Algo que hay que agradecer es que no se dedica a repetir lo que ellos dicen o van a decir (como sucede tanto en la prensa de hoy en día, donde el artículo del deportista o el actor es sólo una repetición de sus palabras), sino que se nos da información extra o habla de otras cosas que sucedieron a la par que lo que los artistas nos cuentan. Las anécdotas son interesantes y divertidas, se detalla bastante bien la carrera del grupo, la grabación de los discos y las giras. Quizá se es un poco repetitivo en la anécdota de que ellos no se esperaban el gran éxito que tuvieron, que eran chicos comunes, pero no tanto como para cansar. El libro está dedicado 100% a alabar al grupo, y en ese sentido podría resultar un documento un tanto anticuado en estilo. De manera que lo que creo que le faltó al libro es el punto de vista de quienes nunca los aceptaron. En España siempre hubo gente que los menospreció, y hubiese sido interesante que Herrera intentase hablar con algún productor, reportero o funcionario, que después de tantos años, pudiese dar una luz a lo que pasó en esos años en los que una parte de España les dio la espalda. Fuera de eso, se lee muy fácil, es interesante en cuanto a anécdotas y datos, y muy completo en cuanto a referencias. Obviamente, si no eres fan de los Hombres G, habrá muchas partes en las que sólo es disco, gira, disco, gira ... pero si eres fan, te enterarás de cómo se concibieron y conformaron muchas de las canciones que hoy en día, seguimos cantando.
La música es un explosivo detonante de la memoria emocional. Este libro describe con precisión el camino de ser nadie a ser todo. Cuatro chamacos provocando alegria y amor en dos continentes hasta convertirse en leyenda de la música hispana. Si naciste a mediados de loa años setenta, vete con precaución porque será inevitable, los relatos harán eco en tu caja de recuerdos.
Tiene todo lo que se le pide a un libro del género: anecdotario, curiosidades, los comienzos... Y sujeto a una prosa ágil y eficiente. Eso es éxito. No necesita ningún artificio literario para cumplir con muy buena nota su función.
Además, te deja saciado de historias muy bien narradas. El libro definitivo sobre los Hombres G.
Vale la pena como documento periodístico y para fans. Prosa de viejo periodismo, a mi parecer, pero que puedes pasar por alto debido a que ellos son los voceros de su historia. Las anécdotas son una joya.
El libro tiene algunas anécdotas curiosas y divertidas, pero en ocasiones el recuento de su historia se vuelve lineal y tedioso. Un documento para fanáticos de la banda.