Un relato corto pero muy muy intenso. Retrata sin tener que profundizar mucho en la violencia cotidiana sobre las mujeres, es cruel y da malestar, pero, por desgracia, siempre nos vamos a reconocer en alguna situación. Podemos ser nosotras, o alguna familiar, amiga, compañera. Podría estar representada tu abuela, tu madre, tu tía, tu hermana, tu prima, tu sobrina, tu hija, tu nieta, tu amiga, tu vecina, tu compañera... Siempre es más cercano de lo que creemos.
Seguiré leyendo a María Fernanda