“El arte de la política consiste en decir una cosa y la contraria dependiendo de las circunstancias. En un mundo que va a toda velocidad, la verdad y la mentira se funden. Pero es que además, no existe memoria. Todo es ahora. No existe el ayer. La política perdió la esencia hace años. [...] Hay tanto político hablando y mintiendo, que a nadie le importa ya. Las mentiras no pesan.”
“El candidato” es el primer libro del periodista Nacho Abad que tengo oportunidad de leer. Ha sido galardonado en el 2020 con el Premio Letras del Mediterráneo, donde el periodismo y el marketing político son el hilo conductor de este thriller político.
Nos cuenta la historia de Lázaro Arnau, empresario de éxito, mujeriego empedernido, ferviente defensor del cambio climático, y fuerte candidato a las próximas elecciones de la mano de «Brotes Verdes», un partido que defiende la ecología y la transparencia. Poco a poco, Lázaro gana en popularidad, hasta que días antes de las elecciones, aparece la filtración de un vídeo en el parece haber violado a una chica diez años atrás y la declaración de ésta en primera plana… Y de esta manera comienzan a suceder un evento tras otro, en los cuales predominan la lucha entre los medios de comunicación por sacar a cualquier precio la mejor noticia, los juegos políticos para atraer votantes y asegurarse el triunfo a base de mentiras, y las consecuencias para las personas que hay en medio de ellos.
Los personajes, algunos defensores de la verdad, otros creadores de cortinas de humo, pero todos reales y creíbles. Así, junto al protagonista Lázaro Arnau, conoceremos a Jesús su abogado Jesús, quien desde la primera línea te cae mal. Esther, inspectora de policía, y Silvia, periodista, quienes soportan un gran peso narrativo y sirven, gracias a su investigación, como hilo conductor.
La narrativa es clara y sencilla, ofrece diálogos interesantes entre los personajes principales, y su ritmo va en aumento, es completamente trepidante. No destaca por sus abundantes descripciones, tampoco hacen falta, son las justas y necesarias para darnos la composición de los escenarios de los hechos. Me ha gustado mucho la precisión con la que lleva la historia y aunque no tiene muchos giros, si me la ha jugado al final, no me lo esperaba.
En definitiva, es thriller político que no da respiro al lector, lleno de mentiras e intrigas, lucha por el poder, engaños y amenazas; con una fuerte crítica hacia los medios sobre la manipulación que se realiza sobre los hechos y la facilidad con la que la sociedad cae en ella.
“Normalmente vende más la culpabilidad que la inocencia. La primera ocupa grandes titulares, la segunda se esconde en pequeños párrafos de páginas interiores.”