“Absolum”, novela coral y altamente simbólica nos muestra personajes intrigantes partiendo por el mismo Gonzalo Esigábal, quien intenta proporcionar las condiciones materiales para que un grupo de poetas pueda desarrollar su trabajo escritural sin las urgencias y obstáculos que nos proporciona la vida ordinaria y el cotidiano.
Carlos Lloró, un verdadero erudito de la literatura nacional y universal, nos acerca en esta novela a los grandes misterios del comportamiento humano, en que las personalidades de los personajes se reflejan unos a otros en una especie de juego de espejos que multiplican exponencialmente las imágenes psicológicas que indaga nuestro escritor, el que esgrime como pocos la capacidad de romper con la linealidad del tiempo y del espacio, cuestión que nos sube en un tobogán narrativo que nos cautiva y nos electriza.
Considerado un escritor de culto, hoy reside en Temuco en donde también imparte clases en la Universidad Católica de esa ciudad. Concertista en guitarra clásica llega con su poesía y en calidad de autor de una “Novela Infinita”, con la que se puede hablar de alquimia, cábala, cultura Zen, el mundo fractal, el azar, los mundos paralelos.
Llegué a este libro a través de su autor, pero me negué a revisar cualquier reseña o dato sobre su trama antes de empezar a leer - y me alegro. No quiero caer en el spoiler, ya que realmente creo que la lectura se beneficia de llegar sin preconcepciones al respecto; pero, considerando que esto es una reseña, puedo decir que en su estructura se evidencia la influencia del Dracula de Stoker (en su narrativa epistolar) y, quizás, incluso de la serie Lost (en el desarrollo de la trama). Por otro lado, el flujo mismo de la trama, cada capítulo, de cada personaje, evoca gratamente a los mejores cuentos de Jorge Luis Borges. Si bien en una primera lectura algunos personajes parecen menos desarrollados que otros, los que sí destacan lo hacen de manera notoria - en un elenco inicial de 10 personajes específicos + extras, esto es una proeza bastante difícil de lograr y mantener. Me resultó particularmente grato el poder leer una novela de ésta índole que transcurre en mi país; el sentir que la fantasía en sus encarnaciones más recientes (incluyendo el new weird) puede alcanzar un nivel de ejecución tan alto, cuidado y depurado. Por lo demás, se agradece la extensión, medida al dedillo. Casi podría hablarse de una justa medida.