Aitana Castaño y Alfonso Zapico narran, en una historia de historias, la vida de aquellas mujeres que lo dieron todo por la vida y por sus ideales. Las carboneras.
Trabajaban en las tolvas eligiendo el mejor mineral y descartando restos de piedras y madera. Cuidaban de las casas, de las familias, de los niños, de los mayores... También se cuidaban entre ellas. Todo el polvo del carbón de las minas asturianas pasaba por sus pulmones. Luchaban contra la silicosis, contra el olvido, contra una sociedad que las ignoraba y contra ellas mismas y sus destinos. Eran las carboneras. Madres, abuelas, tías, hermanas, vecinas, amantes y esposas de todos los niños de humo que nacieron, se criaron y murieron con las cuencas mineras metidas en el corazón. Sus vidas están llenas de llantos, amores y batallas, a las había que sumar la de una clase dirigente represora que no dudó en hacer de las comarcas carboníferas uno de sus laboratorios de torturas. El espacio en el que se localiza la acción es Montecorvo del Camino (un lugar ficticio del universo que Alfonso Zapico dibujó y creó para contar la Revolución del 34 en su trilogía La Balada del Norte), en algún momento de los años sesenta.
Esta novela la leí hace poco más de un año, y fue como sumergirme en una realidad que, aunque sepultada por el polvo del olvido, sigue palpitando en la memoria de quienes vivieron o heredaron la historia de las cuencas mineras asturianas. Desde el principio, me quedé atrapada con su capacidad para dar voz a esas mujeres que, durante demasiado tiempo, han permanecido en los márgenes de la historia. Lo primero que me gustó fue la estructura de la obra. No es una novela al uso, sino un conjunto de relatos entrelazados que conforman un fresco de la vida minera en los años 50 y 60. Cada historia es un fragmento de un universo más amplio: el de las carboneras, mujeres que trabajaban en las tolvas seleccionando carbón y que, al mismo tiempo, cargaban sobre sus hombros el peso de la familia y la enfermedad. Lo más sobrecogedor es la crudeza con la que se narran sus vidas. No hay concesiones al sentimentalismo, y tampoco hacen falta. La dureza de su existencia habla por sí sola: la silicosis devorando sus pulmones, la violencia dentro y fuera del hogar, el hambre que convierte un milhojas en un tesoro inalcanzable. Leer estos pasajes me hizo sentir el frío que traspasaba sus ropas en los inviernos asturianos, el peso del carbón en sus manos, la impotencia de ver a sus hijos condenados a la misma miseria. Pero Carboneras no es solo un relato de sufrimiento; es también un canto a la resistencia, a la sororidad, a la dignidad que nunca pudieron arrebatarles. La parte visual del libro es otro de sus grandes aciertos. Las ilustraciones de Alfonso Zapico no solo complementan la narración, sino que le otorgan una dimensión aún más profunda. Sus trazos, en blanco y negro, capturan con una precisión brutal la dureza del trabajo en la mina, los rostros curtidos por la vida y la angustia de una época marcada por el miedo.
Cuando cerré el libro, me quedé con un nudo en la garganta y una certeza: esta no es solo una obra literaria, sino un acto de justicia. La memoria de las carboneras merece ser rescatada, contada y, sobre todo, leída. Carboneras es un libro que duele, que indigna, pero que también inspira. Porque, al final, estas mujeres no solo sobrevivieron: lucharon, resistieron y marcaron el camino para las que vinieron después.
Nos cuenta la historia de las carboneras de Montecorvo en la década de los 60. Nos cuenta la vida de estas mujeres, la dureza de sus vidas y su futuro, negro como el carbón. Pero también el amor, la solidaridad, la fuerza y la dignidad. Pelearon, lucharon, se protegieron y se defendieron unas a otras.
Las carboneras eran mujeres que tenían que trabajar para sacar adelante a su familia porque sus maridos o sus padres estaban presos o porque eran viudas de mineros, con hijos pequeños que trabajaban allí para ganar el jornal que habían perdido con la muerte de sus maridos y que no tenían hijos lo suficientemente mayores para entrar a la mina . Pero allí estaban ellas, mujeres fuertes, valientes y duras que lo hacían todo por su familia, cuidaban la casa, la familia, trabajaban en las tolvas eligiendo el mejor carbón y se ayudaban unas a otras. Y por si esto no fuera poco tenían que hacer frente a la represión existente.
Un libro que nos hace recordar a estas mujeres que vivían en un mundo tan duro y que me ha hecho pensar lo dura que ha sido la vida para tantas mujeres desconocidas y olvidadas que trabajaron y lucharon por sus familias y por una vida mejor.
Mi güelo, que entró a trabajar en la mina con 16 años, contaba que la primera hostia que le dieron allí se la dió una mujer. Seguro que se la merecía pero siendo el mayor de 13 hermanos aquello para él fue todo un hito.
Yo siempre había tenido las ganas de escuchar la versión de ellas y en este libro está. Escogiendo carbón o mineral, llevando la casa y vistiendo a sus muertos, las mujeres de la mina han escrito con su sangre, sudor y lágrimas una de las páginas más negras de nuestra historia.
No creo que se le haga justicia en una pequeña reseña. Te absorbe, se lee como si estuvieses en Montecorvo. Los personajes corresponden a historias que todos oímos alguna vez. Algunos relatos te llegan a lo más hondo. Cualquiera proveniente de las cuencas debería leerlo.
Montecorvo podría ser Carbayín. Les hestories de los mios güelitos podríen tar equí. Qué guapo y triste ye ver la mesma guerra y la mesma mina reflexada en tantes otres vides💛💙
⚒️ Aitana Castaño pone las palabras y Alfonso Zapico las ilustra. Nietos y sobrinos de mineros, dan voz a una historia de muchas familias. Lo hacen desde tan adentro que se impregna el alma con cada palabra leída. ⚒️ Para los que hemos nacido, vivido y respirado el ambiente minero, "Carboneras" refleja fielmente el entorno social, la solidaridad minera y el esfuerzo de una sociedad por sobrevivir donde la mujer era un pilar fundamental. Se hace eco de la miseria, el hambre y la muerte que rodea las minas del carbón. En Asturias, a día de hoy ya no se pica carbón, pero se respira el respeto hacia ese mundo donde la muerte era una compañera diaria. ⚒️ El libro nos retrata una época, en la que las diferencias de clase eran abismales, las huelgas duraban meses, la guardia civil perseguía, maltrataba y mataba porque ser rojo no se permitía. Y así llegamos a la esencia de libro; como era un día cualquiera en las cuencas mineras, en un pueblo con la mina cerca, donde sus habitantes vivían de su trabajo en la mina. Donde cuando el turullu de la mina sonaba fuera de las horas normales, era porque habia ocurrido una tragedia. ⚒️ Es difícil plasmar en palabras situaciones ocurridas, que despierten emociones y hagan nudos en el pecho. Y Aitana lo logra y Alfonso Zapico lo mantiene. Como explicar el silencio de cientos e incluso en ocasiones miles de mineros en el exterior de un pozu, esperando que saliera alguno vivo del accidente (explosión, derrumbamiento...). ⚒️ Os animo a leerlo, a buscar la información que va dejando caer a lo largo de toda la historia porque está basado en hechos que han ocurrido. Y los que sois de la cuenca minera, o descendientes de mineros, vibrareis en cada frase y con cada relato porque estoy segura que algo os habrán contado.
No tengo palabras para este libro. Ya había leído los niños de humo y me había encantado, pero está vez tanto Aitana como Zapico se han superado. Leer a Aitana es sumergirse, qué bien lo cuenta todo. Leer sus historias es como deslizarse por las líneas. Podría leer 500 páginas seguidas y me parecería una lectura corta. Todas las historias son preciosas. En esta ocasión, además, unas van sucediendo a otras formando, en vez de pequeñas historias, casi una novela. Me he pasado toda la lectura casi con pena porque cada página leída era una página menos que me quedaba por disfrutar. Precioso 💓
Un libro de relatos cortos, todos muy bien hilados entre sí, sobre las mujeres y sus familias que trabajaron en las minas de Montecorvo, alrededor de los años 60 y que lucharon por seguir adelante con dignidad y coraje. Algún que otro relato me ha llegado al corasonsito.
Carboneras es una novela ilustrada, escrita por Aitana Castaño, periodista y escritora asturiana, y con dibujos de Alfonso Zapico, ilustrador, historietista y autor de comic. La obra nos transporta a esa España de la postguerra, donde la mina era el lugar de trabajo más común en la cuenca asturiana. Lo que muchos no sabíamos, es que las mujeres tuvieron un papel importante vinculado con el carbón.
La Guerra Civil española ha terminado y la dictadura franquista toma el control. En Asturias, en el pueblo minero de Montecorvo, la vida avanza y no sin complicaciones. El marido de Teresa, Jacinto, ha huido al monte mientras lo busca la Guardia Civil para fusilarlo; ella, que ayuda a repartir panfletos comunistas, se ve obligada a desaparecer también junto con su hija. Rosa ha llegado al pueblo con su marido, Abel, que ha encontrado trabajo en la mina; un fatal accidente la obliga a unirse a las carboneras y sacar adelante a su familia. Y también está Don Bernardo, el nuevo párroco, que llega al pueblo desde Madrid, proveniente de una familia acomodada, que se encuentra una Asturias donde las huelgas por los derechos de los mineros están provocando levantamientos y enfrentamiento contra los empresarios y la Benemérita.
Estas son solo algunas de las historias que se cuentan en la novela. Historias de mujeres (y algún hombre) que tuvieron que sobrevivir a las penurias de un país hundido por la guerra y la falta de derechos, donde la violencia y las vejaciones eran algo normal para acallar a las revueltas, siendo el miedo la baza más usada por los altos mandos para controlar a la mayoría de la población.
Y es en este caos donde aparece la figura de las carboneras, las mujeres (viudas la gran mayoría) que también trabajaban en la mina seleccionado el mejor carbón que había sido extraído previamente por los hombres. La camaradería y la lucha por conseguir un trabajo más seguro y con más derechos, las lleva a pelear y sublevarse (menos de lo que habrían querido) contra los que están por encima de ellos.
También la dura vida de los niños, que tenían que ponerse a trabajar ya con nueve años, se describe parcialmente en la obra. «Los pobres a la mina, que los libros no traen dinero a casa.» Esta frase, que se menciona en el libro, remarca la dureza de la época y el sacrificio que muchos tuvieron que hacer por sobrevivir. Los mismos autores tienen otra obra, Los niños del humo, donde nos explican un poco la vida de aquellos que tuvieron la mala suerte de nacer en aquellos tiempos y en zonas mineras donde el humo y la ceniza era algo que impregnaba el aire y sus pulmones.
Las ilustraciones de Alfonso Zapico son geniales y representan a la perfección las palabras de Aitana Castaño. Dan ese toque de acercamiento y describen el pueblo y sus personajes con un estilo impecable, que recuerda a las historietas de nuestra infancia.
En definitiva, una obra necesaria para conocer nuestro pasado, y más si eres de Asturias, y aún más si vives o has tenido familia de las cuencas mineras asturianas, donde todos, no solo los hombres, pusieron su granito de arena para soportar las penurias de la postguerra y sacar adelante, no solo a sus familias, sino sus derechos fundamentes como seres humanos.
Nunca había leído nada sobre las carboneras y creo que no tiene nada que envidiar a otras novelas históricas más míticas… Que esté ambientado en la tierrina lo hace más especial. Sobre la cuenca minera y la Asturias obrera que luchó siempre, bajo tierra y en las casas. Por los que murieron en las minas y las mujeres que dejaron muertas en vida. A pesar de ser relatos cortos están súper bien hilados y hacen que acabes el capítulo enganchado a las historias y familias de este pueblo con mezcla de entre pena y emoción. Amé 🥹
Maravilloso. Es la historia que construyen las personas anónimas en su día a día, en una época demasiado dura por el momento y la circunstancia que les tocó vivir. Me ha encantado como discurre y se entreteje la vida en Montecorvo con sus diferentes protagonistas. Me faltan palabras para poder expresar lo mucho que me ha gustado.
Precioso. Este conjunto de relatos de las Carboneras y más personajes de Montecorvo ha sido todo un descubrimiento. Muy fácil de leer, con historias interconectadas entre ellas que hacen que pases de la risa a la ira en solo unas frases. Totalmente recomendable.
Un libro que les da voz a estas mujeres de las que muy poco se conoce, como otras tantas olvidadas que lucharon por sus familias y una vida mejor. No solo te enseña la crudeza de cómo vivían si no también el amor, la fuerza, la solidaridad y la resistencia que compartían entre ellas.
También me encantó que sean varios relatos independientes pero enlazados entre sí, me pareció un formato muy original para mostrar la historia del pueblo 🙂↕️ podría leerme otras 200 historias y me sabrían a poco 🩷🩷🩷
Sencillamente brillante. Cuenta de una manera muy personal y viva la historia de las mujeres carboneras de Montecorvo, en Asturias, y como debían pelear contra el franquismo y los pesares de esa época oscura para sobrevivir.
En el paréntesis de cuatro décadas de franquismo en España, en pocos lugares el pueblo mantuvo la dignidad como en Asturias y sus cuencas mineras. Paradójicamente, con la llegada de la "democracia" no solo se desmanteló la práctica totalidad de la industria minera sin un plan decente de reindustrialización, sino que también se borró de la memoria colectiva o no se reivindicó lo suficiente a una población que, en medio del silencio generalizado, mantuvo una posición de dignidad frente a la opresión en condiciones de gran dureza. Tras visitar la zona (algo que recomiendo a todo el mundo, pues valles como de Turón son preciosos y sus gentes encantadoras), me quedé con ganas de saber más de las condiciones de vida allí a lo largo del siglo XX, y esta deliciosa novela ha sido un estupendo avance en ese sentido.
Un libro que deja huella, que marca y se queda contigo. De esos que te gusta recomendar. Un libro que habla de esas mujeres que vivian la miseria y la pena, que vivían el hambre y el miedo pero aún así vivían. Vivían y se superaban a sí mismas, luchaban, tiraban del carro y la carreta para sacar adelante sus hogares y sus familias. Mujeres valientes, tristes, alegres, que trabajaban en lo que fuese con tal de seguir adelante. Vivir el miedo, el hambre, la pena, la tragedia y la miseria pero aún así vivir. Me ha flipado el libro. Habla de una época no muy lejana, esa que vivieron mis abuelos diferente pero no tanto .... Me ha encantado.
(4.5) Ojalá pudiera abrazar a Maruja, a Teresa, a Tinina... a todas las carboneras, a todos los mineros. Qué poderoso y desgarrador ese momento, o más bien momentos, en los que, como eslabones de una unión bien soldada, se protegen y luchan los unos por los otros, por sus valores comunes, por cuidarse entre ellos; cómo se hacen oír. Me sabe a poco este libro, y es lo único "negativo" que puedo decir. Eché en falta más historias, más narrativa (y más falar n'asturianu). Pero me quedo con el significado de los detalles, con la oscura historia común, con el remangu.
Un libro en que cada relato es mejor que el anterior, y como se van hilando y dando más información de todas esas mujeres que vivieron a la cuenca. Cada una más distinta y admirable que la anterior. Un libro para seguir recordando de dónde venimos.
Precioso y super agradable de leer. Creo que es un libro necesario para caracterizar desde ejemplos cotidianos y domésticos, el ejemplo histórico de lucha que fueron las comunidades mineras en nuestro territorio y entender el papel fundamental que jugaron en ellas las mujeres.
Es una novela compuesta por un conjunto de relatos que al principio parecen no tener conexión, pero que luego encajan perfectamente. Historias de mujeres tan importantes como los picadores para el funcionamiento de las minas y vitales para el sostenimiento de la economía doméstica de los pueblos mineros en el franquismo.
El libro de carboneras son relatos breves de los mujeres de las minas de Mieres (Asturias).
Es el segundo libro que leo de la autora y ya sabía que me iba a gustar porque el anterior que había leído "niños de humo" fue una auténtica maravilla. Creo que podría decir que para mí, estos dos libros de relatos son los mejores que he leído.
Una de las cosas que más gusta es como a través de las escenas cotidianas la autora es capaz de trasladarnos con facilidad a la época de la posguerra, a la sociedad de aquella y a los problemas a los que se tenían que enfrentar. La crudeza de aquellos días es horrible, pero ver como un pueblo se apoyaba mutuamente y cuidaban de los suyos (aunque alguien fuese recién llegado) es maravilloso. Ojalá que esa pertenecía de grupo y de unión no se hubiese perdido tanto.
Me ha encantado. A través de las historias de varias mujeres de Montecorvo, el libro relata lo que era la vida en la cuenca minera, y sobre todo la de las mujeres, durante la dictadura. Resultan historias bastante crudas a veces, pero también con algún final feliz. A base de todas estas historias particulares, la autora construye una historia más global del pueblo, nos acerca a los distintos personajes y nos muestra cómo se entrelazan sus vidas en una sociedad en la que la vida era mucho más comunitaria que hoy en día. También dibuja lo que fueron las luchas mineras y el papel que tuvieron las mujeres en ellas, así como la resistencia de un pueblo abiertamente contrario a la dictadura. Todo ello constituye un pedacito fundamental de Historia.
Por su parte, las ilustraciones que incluye son estupendas, representando momentos clave. Un detalle que me gustó mucho fue el "álbum de fotos" final, donde vemos el desenlace de las historias centrales.