El joven Tom Ripley es un hombre con muchos talentos. Es capaz de imitar el acento y la entonación de voz de otras personas, es capaz de amañárselas para vivir sin una fuente de ingresos estable, es capaz de inventar una buena historia y mantenerla consistente ante otros, es capaz de improvisar un plan arriesgado en poco tiempo y llevarlo hasta el final. Incluso es capaz de hacerse pasar por otra persona y vivir a nombre de ésta.
El talento de Mr. Ripley -o El talentoso señor Ripley- tiene como protagonista a un clásico personaje de Highsmith: una persona joven con pocos escrúpulos morales, un afán por subir por sobre su estación y muchos impulsos negativos. Llamarlo protagonista en realidad es ser cariñoso, porque él es firmemente el villano de la historia. Lo que parte como unas cuantas mentiras que le abren la puerta a vivir en Europa gratis a costillas de una familia con dinero se complican por los impulsos de Tom, cuando éste decide robar la vida de su anfitrión… en todo sentido de la palabra.
La narración sigue siempre a Ripley, por lo que podemos ver sus pensamientos internos, y no son nada bonitos. En general, es el clásico inmaduro que culpa a otros de las acciones y decisiones que él mismo toma, siente que el mundo se lo debe, que no le hace ningún daño a nadie y así. Es profundamente celoso, desconfiado y paranoico (esto último no tiene nada de raro: las personas de naturaleza conspirativa suelen proyectar su naturaleza sobre otros, por lo que viven convencidos que los otros conspiran contra él). En algunos aspectos es más desagradable que el protagonista promedio de Highsmith, pero en otros tiene mucho más carisma y actitud, lo que si bien no lo redime, al menos abre la puerta a que se le dé una oportunidad.
Quince años después de publicado el primer libro, Highsmith decidió tomar uno de sus libros y convertirlo en franquicia, creando así la serie informalmente conocida como la Riplíada. La combinación de ambas acciones (crear una serie de una historia solitaria y esperar más de una década antes de hacerlo) suelen crear productos de calidad inferior, tanto por cómo se decide lidiar con los cabos sueltos de la historia original (o no) como porque al autor suelen olvidárseles algunos detalles de la historia escrita originalmente.
En el segundo libro de la serie, La máscara de Ripley, un fraude como Tom Ripley se encuentra metido en un concepto muy apropiado para un carácter como el suyo: el mundo del arte. Específicamente, falsificaciones. Algunos años después de los hechos del libro anterior, libre de polvo y paja, emparejado con una mujer millonaria, Ripley se dedica a comercializar obras de un pintor fallecido –que en realidad son pintadas por un amigo de éste último-, pero todo se complica cuando un coleccionista creer haber descubierto pruebas de que una de las pinturas es falsa.
A decir verdad, todo el libro gira en torno al concepto de falsedades: pinturas que se publicitan con un nombre de autor falso, un estilo de vida falso, Ripley falsifica la identidad de dicho autor, la coartada del crimen (obvio que hay un crimen) es falsa, el pintor real cuelga una efigie de sí mismo como una muerte falsa… y de hecho, hay más de una muerte falsa, pero entrar en detalles arruinaría los pormenores de la historia.
Este Ripley es más maduro que el del libro anterior. Quizás demasiado; en ocasiones cuesta recordar que en la trama sólo han pasado seis años entre un libro y otro, en lugar de quince. Este Ripley es más calmado y frío, más mesurado en sus acciones y menos propenso a tomarse todo tan personal (algunas de las cosas que le suceden a este Ripley, el Ripley más joven jamás las habría perdonado). Por otro lado algunos rasgos de antaño se traicionan en sus acciones: todavía está esa vieja disposición a culpar a los otros por las acciones que realiza el mismo Ripley, y aún siente la misma emoción de antes cuando se trata de arriesgarlo todo o de diseñar una elaborada mentira. Supongo que algunas cosas nunca cambian.
El libro por sí solo no está mal y el constante tema de falsificaciones y fraudes le da su buena profundidad, pero me pregunto qué tan bien se pueda considerar que se sostenga como parte de una serie. Habrá que leer las otras historias para poder juzgar.