Novela corta que reproduce una leyenda original hispana recogida de un campesino paraguayo y adaptada a la ambientacion guarani precolonial. El texto, rico en referencias etnicas y registros linguisticos locales, constituye un magnifico ejemplo de transculturacion paraguaya.
Siempre es muy interesante leer literatura con sabor local; leerle a personajes tan familiares, lugares o escenarios que uno no tiene que imaginar con más trabajo como con las novelas victorianas o de temática fantástica porque uno se desenvuelve en el mismo contexto cultural. Se siente esa proximidad y se detecta de inmediato las idiosincrasias, se siente el calor vespertino, el olor a campo y la estridente parafernalia de las celebraciones religiosas, voces y nombres en guaraní. La alegoría con al dictadura difícilmente pasará desapercibida para alguien enterado de la historia reciente de su país. El elemento de realismo mágico nunca se percibe como inesperado porque la realidad latinoamericana siempre parece dirigirse hacía ahí. Pero se me hizo un poco difícil de digerir la prosa inconsistente de Villagra Marsal al mezclar vulgarismos y barbarismos con un lenguaje pretendidamente erudito y poético.