Un final flojo para un manga que se ha ido desinflando con el paso de los capítulos. Aunque sea el desenlace de la primera parte, voy a permitirme considerarlo su final total porque no voy a continuar leyendo, menos aún con la premisa que anuncian las últimas páginas del tomo para con lo siguientes. No sé hasta qué punto muchas preguntas se quedan sin respuesta por ello, pero creo que a estas alturas ya deberían haberse respondido: el porqué de la existencia de Inmo, el objetivo del Observador y los Golpeadores, cómo funcionan los poderes de Inmo, qué es el mundo del Phi... Por ello, el final de esta primera parte no termina de cuadrar.
Así pues, la guerra se termina sin mucha pompa ni circunstancia, no por las pérdidas, sino porque un conveniente narrador cuenta su final para terminar la historia cuanto antes. Al igual que los últimos tomos, se siente rápido y sin pensar. No he entendido por qué sucede ese "final feliz"; de base, ni las habilidades de Inmo ni las de Bon acaban de tener sentido y ello provoca que el desenlace resulte muy conveniente. Bonito, sí, pero sin mucha coherencia. Que se cuente el futuro de los personajes con bloques de texto tampoco me parece la mejor decisión, pero es lo que tiene querer hacer una segunda parte siglos más tarde de esta historia.
Este tomo final, al igual que toda la serie, ha resultado una decepción. El manga parte de una de las mejores premisas que he leído en mucho tiempo (una esfera inanimada inmortal que debe aprender los valores del ser humano y aceptar la pérdida que viene con la mortalidad), pero jamás llega a consolidarse en sus temas. Los dos primeros arcos son realmente buenos en su trato del ser humano; a partir de ahí, Ôima pierde el norte y comienza a sugerir conceptos muy interesantes sin desarrollarlos. Es un manga frustrante porque nunca termina siendo realmente malo; se nota que la autora tiene ideas geniales y que domina el storytelling (especialmente en ese primer capítulo glorioso), además del uso de sutilezas muy efectivas que contrastan con el efectismo de otras obras del medio. Sin duda, podría achacarle la mayoría de problemas del manga a la necesidad de reducir la historia a doce tomos. Numerosos personajes, subtramas y conceptos vuelan por las páginas sin terminar de conectar con el objetivo de llegar a un final que se basa antes en la acción que en la emoción, el foco inicial, creo, de la obra. Así, me quedo con el buen recuerdo de los primeros tomos, pero a partir del arco de la prisión, todo comienza a irse a pique. To Your Eternity es un manga repleto de ideas con mucho potencial que no termina de ser explotado.