La irrupción del coronavirus causante de la covid-19 ha cambiado la vida de todos. Durante la pasada primavera, la propagación de la enfermedad puso a prueba la resistencia de nuestro sistema de salud, que tuvo que dar respuesta, con el esfuerzo y la entrega de todo el personal sanitario, a una ola de contagios que amenazaba con colapsarlo. En medio de un paisaje tan oscuro, hubo ejemplos luminosos de solidaridad fuera de lo común. Este libro, ganador de la sexta edición del Premio Feel GoodTM, es el testimonio de la creación de la biblioteca «Resistiré», iniciativa galardonada con el Premio Antonio de Sancha 2020 que concede la Asociación de Editores de Madrid, y cuya principal impulsora fue Ana María Ruiz López, enfermera del SUMMA 112, en el hospital de campaña de IFEMA en Madrid. Como buena lectora empedernida, su objetivo era acercar los libros a las personas allí ingresadas a fin de hacer más confortable su convalecencia y, en definitiva, ayudar a su recuperación. Una iniciativa singular donde confluyen la vocación de ayudar a los demás y el papel de los libros para sobrellevar momentos difíciles. Esa experiencia, generosa y empática, en un contexto sombrío y angustioso, con el trasfondo de la nueva pandemia, queda admirablemente reflejada, con emotividad, sinceridad y humanidad, pero sin sentimentalismos, en las páginas de este libro.
Un amigo me ha prestado este libro y ha resultado ser todo un descubrimiento. Me ha encantado, he reído y llorado innumerables veces a lo largo de la lectura, que me ha ocupado menos de 2 días. Ana es una enfermera del hospital que se abrió en el IFEMA para tratar a los pacientes de COVID, ella lo es por vocación y se nota mucho, en el cuidado y cariño que les da a cada uno de los enfermos a los que trata, pero también es muy lectora (solamente los que lo somos podemos saber lo que significa eso), de modo que, ante la soledad de esas personas asustadas, enfermas y aisladas de sus familiares, se le ocurre la brillante idea de traer libros prestados y crear una biblioteca. Puede parecer una tontería cuando estamos de una enfermedad que se llevó a tanta gente por medio, pero a mí no me lo ha parecido. Sé muy bien el poder que tiene un buen libro, una buena historia y unos personajes únicos para hacernos olvidar todo lo que nos rodea en realidad. Si sumamos que mi abuelo fue uno de los enfermos que estuvo hospitalizado por el dichoso virus con 92 años y que volvió gracias a los cuidados, cariño y desvelos de su enfermera, que no fue Ana, sino Mari, a la que hacíamos videollamadas para poder ver la mejoría día a día en la cara del padre de mi padre, que haya tenido una conexión tan bestial con la autora y con lo que cuenta, era inevitable. Me ha traído muchos recuerdos malos y muchos buenos, me ha dejado una lista bastante grande de libros pendientes, ya que la mayoría de los que habla ya me los he leído, he apuntado todos los que no han caído en mis manos hasta el momento. Ha sido una de las lecturas más emotivas que he tenido el placer de degustar, sin duda quedará entre los mejores de este año. Si tenéis la gran suerte de cruzaros en su camino, os aconsejo que no dejéis pasar la oportunidad de disfrutar y sufrir al mismo tiempo con las historias de esas personas que dejaron incluso de abrazar a sus hijos por ayudar a gente desconocida. A las 8 salíamos a aplaudirles, pero parece que ya se nos ha olvidado y no creo que sea nada justo. Desde aquí, sigo extendiendo esos aplausos, con una gratitud que nunca será suficiente.
Ana recoge en este libro la preciosa iniciativa que tuvo mientras trabajaba como enfermera en IFEMA durante la pandemia del 2020. Llenó de libros los pabellones en los que estaban los pacientes. No tenían habitaciones, poca intimidad, baños compartidos, no podían recibir visitas y muchos no contaban ni con el móvil para contactar con sus familiares y distraerse. Ana tuvo la brillante idea de pedir a la gente que donase libros para ellos y aquello marcó un antes y un después. Podían leer y evadirse, compartir historias y aprendizajes entre compañeros, escapar por momentos de aquella realidad y con ello ganar salud.