Manuel Ignacio Silva Varela, un joven de 18 años, encendido por el espíritu patrio de la época –como muchos otros jóvenes– se apresuró a enrolarse en el ejército de Chile para participar en la Guerra del Pacífico. En un arrebato juvenil, se alistó como simple soldado, pudiendo haberlo hecho en calidad de oficial debido a sus antecedentes y su formación. Poco después se arrepintió profundamente, por lo que intentó por todos los medios –especialmente a través de las influencias familiares– ser ascendido a oficial. Si bien tardó bastante en lograrlo, finalmente lo consiguió gracias a sus propios méritos.
Interesante, te pone en la perspectiva de los hombres y mujeres comunes que participaron en la guerra. Siempre me ha llamado la atención la forma en que la gente antigua intentaba expresar de la mejor forma posible su amor y su prosa literaria en sus cartas.