Me ha costado leer este libro porque soy una persona muy aprensiva, sobre todo con los insectos. Pero quería leer a esta escritora y este libro me llamaba muchísimo la atención, así que le di una oportunidad. Y no me arrepiento.
La historia comienza con una chica que despierta sola en un bosque y no recuerda cómo ha llegado ahí. A partir de entonces, le da la sensación de estar volviéndose loca, pues no para de tener visiones y experimentar sucesos extraños, y, de alguna forma, cree que su nuevo vecino tiene algún tipo de relación con todo ello.
La autora juega con las paranoias de la protagonista para confundir al lector y mantenerlo enganchado, y ciertamente lo consigue. A través del terror psicológico, teje una trama que va más allá de simplemente asustar al lector, sino que pretende transmitirle un mensaje y hacerle reflexionar.
Me ha parecido muy, muy interesante la manera de la autora de encajar las piezas del puzle. Me ha encantado su estilo narrativo, muy cuidado y muy centrado en los sentidos del personaje (olores, sonidos...). Y, sobre todo, me ha maravillado que sea capaz de contar una historia y hacer evolucionar a unos personajes en tan poquitas páginas, pues realmente el libro se lee en un suspiro y llega a hacerse corto. Aunque, por otro lado, no parece que la historia necesitara alargarse más para tener un inicio, un desarrollo y un final perfectos, además de dejar al lector pensando en lo que acaba de leer una vez cierra el libro.
Sin duda ha sido una muy buena primera experiencia con esta escritora. Tengo muchas ganas de leer más de ella.