Pierre Boulez es, sin lugar a dudas uno de los representantes más importantes de la música contemporánea. Como compositor abrió una nueva etapa en la historia de la música con Le marteau sans maître. Como director de orquesta, es intérprete excepcional de muchas obras maestras de la música sinfónica y lírica (Wagner, Debussy, Mahler, Stravinsky, Berg, entre muchos otros). Como educador, Boulez enseña en su cátedra de análisis musical y composición en el Collège de France. Además se dedica a la investigación y dirige el IRCAM (Instituto de Investigaciones y Coordinación Acústica de Francia). En estos Puntos de referencia se puede conocer toda su producción escrita durante treinta años, que da cuenta de la amplia perspectiva de sus intereses y actividades. Además de sus innovadoras reflexiones sobre estética musical y sus consideraciones sobre técnicas de expresión musical y verbal, Boulez muestra en estos textos una extraordinaria sensibilidad en el análisis de las tendencias más significativas, no sólo en la música moderna y contemporánea, sino también en los campos de la arquitectura, del diseño, de la literatura y la filosofía de la estética del siglo XX. En este volumen se puede llegar a apreciar que detrás de este nombre de fama internacional, se esconde una mente verdaderamente universal, más propia a los artistas totales que conoció el Renacimiento que a la predominante especialización unilateral del mundo contemporáneo.
Pierre Louis Joseph Boulez CBE (26 March 1925 – 5 January 2016) was a French composer, conductor, writer and founder of several musical institutions. He was one of the dominant figures of the post-war classical music world.
"En los desiertos, entre las deserciones del conservatorio, un hombre, Olivier Messiaen, se nos apareció como la baliza evidente; enseñaba sólo armonía, pero tenía una reputación un poco azufrada. (...) Gracias a él, evidenciamos que Europa no era la única que tenía el privilegio de nuestras exploraciones; la aproximación a Asia y África nos enseñó que las prerrogativas de la tradición no eran circunscriptas, nos arrebató en el estadio en que la música era, más que objeto de arte, un modo de ser: quemadura indeleble (...) Tampoco hay que olvidar lo que constituye la marca absoluta de la unicidad de Messiaen: un amor profundo por la naturaleza, por una práctica tan poco corriente en el mundo más bien artificial de la música. Amor tan exigente que transpone minuciosamente lo que los pájaros, las rocas, los colores, los paisajes, las montañas, no le inspiran, sino le dictan"
Lectura de cabecera durante un año y si en ciertos momentos me ha costado entender bien a qué se estaba refiriendo (debido a los conceptos abstractos que utiliza) me ha ayudado a reflexionar y cuestionarme creencias sobre el hecho musical.