The Paris Review es hoy, tras más de medio siglo de historia, una revista legendaria por haber convertido las entrevistas a creadores del amplio ámbito de las letras―narradores, poetas, dramaturgos y guionistas de cine―en un notabilísimo género de indudable valor literario y humano. La presente selección, la más exhaustiva jamás publicada en nuestra lengua, reúne cien retratos literarios realizados a lo largo de sesenta años que abarcan la época dorada de la literatura universal del pasado siglo: Forster, Hemingway, Faulkner, Eliot, Pound, Auden, Lowell, Dinesen, Welty, Bishop, Pasternak, Frost, Céline, Simenon, Borges, Kerouac, Wilder, Carver, Cortázar, Kundera, Walcott, Yourcenar, Márquez, Murdoch, Atwood, Gordimer, DeLillo, Sontag, McEwan, Auster, Murakami, Rushdie, Eco o Marías, entre muchísimos otros. Además de un volumen inigualable de clases magistrales de literatura, el lector tiene en las manos lecciones de vida de los más grandes maestros de nuestro tiempo.
Founded in Paris by Harold L. Humes, Peter Matthiessen, and George Plimpton in 1953, The Paris Review began with a simple editorial mission: “Dear reader,” William Styron wrote in a letter in the inaugural issue, “The Paris Review hopes to emphasize creative work—fiction and poetry—not to the exclusion of criticism, but with the aim in mind of merely removing criticism from the dominating place it holds in most literary magazines and putting it pretty much where it belongs, i.e., somewhere near the back of the book. I think The Paris Review should welcome these people into its pages: the good writers and good poets, the non-drumbeaters and non-axe-grinders. So long as they're good.”
Decade after decade, the Review has introduced the important writers of the day. Adrienne Rich was first published in its pages, as were Philip Roth, V. S. Naipaul, T. Coraghessan Boyle, Mona Simpson, Edward P. Jones, and Rick Moody. Selections from Samuel Beckett's novel Molloy appeared in the fifth issue, one of his first publications in English. The magazine was also among the first to recognize the work of Jack Kerouac, with the publication of his short story, “The Mexican Girl,” in 1955. Other milestones of contemporary literature, now widely anthologized, also first made their appearance in The Paris Review: Italo Calvino's Last Comes the Raven, Philip Roth's Goodbye Columbus, Donald Barthelme's Alice, Jim Carroll's Basketball Diaries, Peter Matthiessen's Far Tortuga, Jeffrey Eugenides’s Virgin Suicides, and Jonathan Franzen’s The Corrections.
In addition to the focus on original creative work, the founding editors found another alternative to criticism—letting the authors talk about their work themselves. The Review’s Writers at Work interview series offers authors a rare opportunity to discuss their life and art at length; they have responded with some of the most revealing self-portraits in literature. Among the interviewees are William Faulkner, Vladimir Nabokov, Joan Didion, Seamus Heaney, Ian McEwan, and Lorrie Moore. In the words of one critic, it is “one of the single most persistent acts of cultural conservation in the history of the world.”
Que bé m'ho he passat amb les quasi 1.400 pàgines del primer volum d'entrevistes (fetes entre 1953 i 1983) a escriptors originàriament publicades en la revista novaiorquesa “The Paris Review”. Que bé m'ho he passat, insistisc!
La nòmina de grans escriptors és, senzillament, impressionant (en les dues darreres fotos està l'índex). Hi ha entrevistes meravelloses, com per exemple, la de Borges. També n'hi ha de menys, com la de Williams S. Burroughs i la dèria del "cut-up" com a tècnica d'escriptura. Però, en general, són molt bones i molt interessants i mostren el costat humà i professional (també les tècniques i rutines. Cap d'ells, si més no en el moment de l'entrevista, feien servir ordinadors) d'aquests obrers de les paraules. Jo he aprés molt de literatura amb aquest llibrot i, al capdavall, de la vida.
I qué bé editat qué està per Acantalido: un paper fantàstic al tacte i necessari per al gran volum de pàgines, els característics colors roig i negre de la col·lecció El Acantilado i la molt cuidada correcció ortotipogràfica. En tot el volum només he detectat l'absència de punt al final d'un paràgraf i que calia un espai entre dues paraules (i jo m'hi fixe en aquestes coses). Posats a posar-me estupend, m'hauria agradat un espai menor entre el final de cada resposta i el principi de cada pregunta (però això són gustos de cadascú).
És un llibre sensacional. És una llàstima que no hi haja versió en valencià en Quaderns Crema. Vaig a descansar una estona amb altres llibres i de seguida em posa amb el segon volum. Ha sigut un magnífic regal de Reis que gestionaren els patges reials de la Llibreria Ramon Llull.
Son 3000 páginas entre los dos tomos pero no pesa leerlos aunque lleven su tiempo. Comencé a leer pensando que alternaría entrevistas con algún otro libro de ficción para hacerlo más llevadero pero no me aparté de la lectura estas maravillosas notas a los mejores escritores entre 1953 al 2012.
La lista de autores es impresionante (basta ver el índice) pero los entrevistadores son excelentes también, muchos de ellos también escritores conocidos. Hay preguntas que se repiten como clásicas de Paris Review, tales como las vinculadas al proceso creativo, cómo comienzan el proyecto, si escriben a máquina, estilográfica u ordenador, dónde y a qué hora lo hacen, si tienen alguna manía o superstición, si hay un plan o no saben cómo va a terminar el libro. Otras preguntas están vinculadas a las obras de cada autor, con gran conocimiento por parte de los entrevistadores. También hay preguntas personales atrevidas y señalamientos a las contradicciones tanto en las obras como en las conductas de los entrevistados. Muchas de las entrevistas tienen lugar durante varios encuentros, algunas por carta y entre un encuentro y otro pasa bastante tiempo. Tanto que en algunos casos, antes del próximo encuentro pautado, muere el entrevistador o el autor mismo.
Los prólogos a las entrevistas son también muy buenos y en su conjunto, te permiten conocer el pensamiento de los autores que más te gustan pero también descubrir autores nuevos para añadir a a tu lista de lecturas. Esto último es un verdadero problema porque terminé con una lista incompatible con la duración de una esperanza de vida optimista.
La edición de Acantilado es preciosa y me declaro admiradora de esta editorial, especialmente por la calidad de sus traducciones.