Hotaro e Ichiro son dos mecatrónicos de los bajos fondos de la desértica ciudad de Tokio. Su fama de aceptar cualquier encargo, por truculento o retorcido que sea, lleva a un capo de la mafia a proponerles un nuevo y jugoso trabajo: arreglar y actualizar al último neómano del país, un androide ilegal al que planea subastar entre las altas esferas.
El problema surge cuando Hotaro, encargado de la actualización de Akaashi, el androide, empieza a sospechar que no solo los pujadores están interesados en el robot y que un solo paso en falso podría desencadenar la destrucción (o salvación) de la ciudad.
Irene Morales ha unido, con su primera novela, la ciencia ficción con una narración emocionante y completamente adictiva ambientada en un Japón posapocalíptico repleto de robots, androides y la terrible Yakuza.
Subjetivamente me ha encantado pero siento que le ha faltado algo más a nivel argumental.
3.5 en realidad
«Bajo la piel falsa de Akaashi había metal y bajo el metal había algo más. Algo que no debería hacerlo sentir así.»
La historia es ciencia ficción aderezada con romance, pero este no opaca al primero, muy bien incertados y mezclados ambos. Situada en el futuro, nos pone sobre un Japón en el que las IA están prohibidas por un evidente conflicto entre humanos y androides que los llevó a destruirse entre ambos bandos. Ahora, en el presente (2304) Hotaro e Ichiro son dos mecatrónicos de los bajos fondos a los que les llega una propuesta peligrosa: arreglar a uno de los últimos neomanos creados y el modelo más avanzado. El problema es que la propuesta viene de El Barrio Escondido, de la temible Yakuza y sus cuervos. Y con La Brigada allá afuera haciendo sus peritajes y requisas le agrega más tensión al asunto.
«—El problema fue que sí que sentíamos, y nos arrepentíamos de quitar vidas, y de que nuestros dueños cayesen también, y de que usasen a nuestros compañeros como armas contra nosotros. Si hubiésemos desconectado nuestros sentimientos se hubiera acabado la guerra, sí, pero habríamos vuelto a ser esclavos [...] Todos preferíamos extinguirnos a seguir siendo máquinas.»
Un punto a resaltar es que a lo largo de la extensión de la obra Irene Morales te construye todo un contexto social y político de la historia. Nos pone sobre la mesa la cuestión de las clases sociales, con su evidente pirámide donde lo más alto está el emperador y sus descendientes y lo más bajo con la yakuza y la gente que tiene insertado en sus cuerpos metales, lo que los lleva a un nivel de castas basado en la vestimenta que mide el nivel de pureza (humanidad) ya que el color blanco solo es reservado para aquellos que no se han hecho transformaciones genéticas o físicas que los lleve a utilizar metal.
«Justicia poética, lo habría llamado Akaashi. Karma lo llamaba karma. Al fin y al cabo, unos sabían de arte y otros de sangre.»
Tengo muchos sentimientos encontrados con la lectura, no creo para nada que sea mal libro pero siento que pudo ser mucho mejor de lo que fue. La novela como tal la sentí muy corta y con poca exposición del resto de personajes para ser una historia coral. 14 capítulos se siente poquísimo para todo lo que se pudo alargar algunas situaciones o exponer mejor los conflictos internos de los personajes. Además de que el último tercio si bien es emocionante con los plot twist, las elucubraciones, traiciones y conspiraciones no me gusta sentir que me quedó debiendo más en el desarrollo de esos mismos acontecimientos. Aunque creo que es su primera novela y veo muchísimo buen camino porque ante todo Irene tiene un estilo propio y personajes que conquistan.
«¿Adónde iban los androides cuando se apagaban?»
Es por eso mismo que no quiero empañar mi experiencia lectora. Creo que por encima de eso, incluso en tan poco me hizo sentir tanto porque ante todo la escritora se nota que escribe con el alma, hay mucho desborde de sensibilidad y pasión porque sus personajes se sientan vivos y humanos dentro de las páginas. Que irónicamente sobre eso mismo rota el mensaje: el humanizar y/o deshumanizar a los robots, con algunos que los ven directamente como chatarras que deben cumplir su misión u otros que ven en ellos rastros de emociones y sentimientos que fueron creados a imagen y semejanza de personas de carne y hueso.
«¿Para qué servía un robot si no era para matar o para follar? Akaashi lo miró. Aunque... ¿Para qué servía un humano?»
No escribo reseñas nunca y quiero que eso cambie. Así que voy a intentar empezar a escribir reseñas y qué mejor oportunidad que con este libro que ha sido un gustazo de inicio a fin.
Irene sabe lo que se hace. Tiene esa capacidad rara de encontrar de evocarte una imagen que ya conoces con palabras que nadie había utilizado nunca. Esta novela es 50% muy humana y 50% otra cosa, pero otra cosa muy humana también, con recubrimiento metálico. Es una historia de amor por encima de todo, pero también de acción, y de secretos, y todo se mezcla de manera que tiene sentido y te abre un poco el cráneo.
Me ha encantado el worldbuilding, los detallitos de ese Japón futurista venido a menos, Hotaro cocinándose unos músculos de neómano como si fuesen una tortilla. Irene te mete de fondo en su espiral y te la crees. El elenco de personajes es bastante amplio para una novela de menos de 300 páginas, pero todos tienen su rol, su punto de vista, su ambición y su caracterización perfectamente llevada. No me sobra ni falta nadie. Me quedo con Akane y Tsuki, y evidentemente con la conexión entre sus dos protagonitas, _tan_ limpia en un mundo _tan_ sucio.
La única pega que le veo (y esto ya es a gusto de cada uno) es que tarda en coger fuerza. La segunda mitad no me ha soltado.
Tuve la gran suerte de leer 'Bajo el metal' hace unos cuantos meses (antes de esta pandemia, de las noticias del final del mundo porque habría una invasión de langostas por lo menos asesinas o se iba a morir el sol) y espero volver a tener la suerte de leerlo dentro de poco, porque eso es lo que pasa cuando te llevas un buen recuerdo de un libro: te lo quieres volver a leer, merece la pena hacerlo. Después de todo, me acuerdo de estar tirada en el sofá de mi salón, con otra persona escribiendo sentada en el suelo, que fuera llovía y que estaba muy atrapada con el regusto amargo que tenían las primeras intervenciones de Akaashi. Si hay un recuerdo tan vívido de un momento en que se ha leído algo, es porque mola.
Y es lo que puedo decir de 'Bajo el metal': mola.
De hecho, en la contraportada resulta que hasta aparecer mi nombre como si dijera: "entre plata y dorado, Bajo el metal se mete en la piel del lector para rebuscar en sus sentimientos en un juego de relaciones bien construidas y la lucha por el poder" y lo podría decir de nuevo ahora con el regusto que me ha dejado. La manera de construir de Irene Morales esta historia es con neones, platas y dorados, como si cada escena tuviera un color vibrante muy concreto. Todo está sucio y todo brilla, así es la ambientación y te quedas desde el principio porque eso es extraño y tienes que saber dónde está el truco, dónde está la trampa para que haya ese trasfondo que atrae tanto. Probablemente hay quien diga que no es una ambientación extraordinaria (no tiene, a fin de cuentas, muchísimos elementos, ni hay ochenta idiomas ni se ha descrito como gravita otro planeta), pero funciona muy bien y eso es suficiente. Es visual, es magnética, es atrayente y envuelve bien a los personajes para que estos se muevan.
Porque no me olvido de que se trata de una novela de personajes. Aunque el foco está puesto en dos de ellos de forma primordial, y ambos resultan encantadores por separado o juntos (lo cual es de agradecer, porque esto, realmente, es casi una historia de amor y qué menos que dos fuerzas funcionen en individual tanto como lo hacen en pareja), el resto también son fáciles de seguir y te los crees. (Hola, Karma ♥). La trama, pese a que el juego de poder resalte, es un excusa para que los personajes interactúen entre ellos. ¿Una buena? Estamos de acuerdo .Es verdad que hacia el final las cosas se precipitan un poco y personalmente habría agradecido un pelín de freno (o una insinuación de ciertos detalles antes), pero la intriga que mantiene todo hasta el punto de desequilibrio y estallido del final a mí me compró muy bien.
Resaltar que todo esto funciona y lo hace bien porque Irene Morales tiene un estilo que resuena en la obra. Es fresco y es dinámico, con atención en las escenas a detalles que hacen que resulten curiosas y encantadoras en sí mismas. Todo esto sabiendo ser cruda cuando lo requiere, porque 'Bajo el metal' no es un libro infantil ni pretende serlo en ningún momento.
Es probable que tenga mucho más que decir de este libro (y espero poder hacerlo en el futuro), pero sobre todo lo que espero es que se disfrute porque yo lo hice y creo que es una lectura muy chula para echarse una de verano en medio del campo al fresco, en la playa mientras se toma el sol o cuando no se pueda salir porque hay tormenta.
Si quién lea esto se está pensando si leerlo o no: DO IT. No pierdas ni un segundo, vE YA A POR ÉL.
Adictivo se queda un poco corto, la verdad. Bajo el metal es un libro que atrapa, que te tiene en tensión pero del mejor tipo, una necesidad de más, de querer creer a pies juntillas que quizás, solo quizás, todo saldrá bien. Y si a eso le añades que Hotaro es como el himbo más maravilloso de la vida y puedes escuchar a Akaashi suspirar en algunas páginas... pero es que!! ya no solo ellos, que ELLOS. Pero: ICHIRO. NANASE. ------ No diré más nombres, pero ¿todos los personajes? Y confesaré que en mi cabeza Nakahara Yoite es una versión adulta de Oikawa y me llevo esa imagen a la tumba, not even sorry.
Voy a comentar lo mismo que puse en mi Twitter y es por qué tienes que leer este libro:
-Todos gays -Hotaro es el último en enterarse de todo porque es tontísimo y le quiero mucho, es un bebé -SHIPPEO MÁXIMO -Varios plot twist que te dejan loquísima
No es la primera vez que leo a Irene Morales, y cogí Bajo el Metal con muchas ganas, pero también con muchas expectativas. Lo malo de las expectativas es que te pueden decepcionar, lo bueno, que BeM no lo ha hecho.
He disfrutado cada página de esta historia como una niña pequeña y me ha dado uno de los finales más épicos (e inesperados, por lo menos para mí) que he leído recientemente.
El worldbuilding de la historia me ha sorprendido muchísimo, no era en absoluto como me lo esperaba, pero me ha parecido que tiene toques súper interesantes, que no comentaré porque no quiero hacer spoilers. Después, los personajes. Madre, los personajes. Están construidos para ser tan humanos (pun intended) que desde el minuto 1 les coges cariño y los protegerías con tu vida. Que a veces parece que vas a tener que hacerlo, porque el ritmo de la trama es vertiginoso, y no hay un momento en el que no ocurra nada. Esto puede hacer más difícil el seguir el hilo, pero a mí es lo que me mantiene con la atención fija en la historia. Así que, chapó.
Qué más decir, que ojalá seguir leyendo a esta autora en el futuro y recomendarosla muchísimo. 💙
¡Ha sido una lectura fantástica! Me he emocionado mucho con la historia, me lo he pasado muy bien y siento que llevaré a los personajes (el verdadero punto fuerte del libro) conmigo durante mucho tiempo ♥. Aunque hay partes que me han gustado menos que otras, claro, y también creo que el libro debería incluir un aviso de contenido más explícito al principio que incluyera body horror y gore porque si eres susceptible a estas cosas como yo, las descripciones de Hotarô reparando a Akaashi pueden hacerse... fuertes.
'Bajo el metal' es, antes que nada, una historia de amor y eso es lo que más se disfruta de la novela: el romance entre Akaashi y Hotarô. Todos los personajes están muy bien construidos, hasta los secundarios que quedan algo más difuminados, pero la pareja protagonista es una obra de arte con todas sus luces y sus sombras. Los dos son tan humanos, ¡y tan robots al mismo tiempo! Me pareció fascinante cuánto de metal hay en Hotarô y cuánto de persona hay en Akaashi y como todo eso juega en su atracción, en cómo se relacionan y se entienden. Todas las reflexiones sobre para qué sirve un humano o un robot, o qué los diferencia al fin y al cabo, son súper interesantes y una de mis partes favoritas del libro. En general, todo el worldbuilding relacionado con los robots que plantea Irene, desde los materiales de los que están hechos a cómo están programados, cuáles son sus limitaciones, como funcionan... me parece todo súper interesante y muy bien trabajado. Cada nuevo detalle que nos iba descubriendo solo me daba ganas de saber aún más cosas. Me gustó mucho también que los dos tienen muchísimas conversaciones juntos, que puedes ver cómo se van conociéndose y gustándose -- que su romance tiene sentido y se va construyendo poco a poco. Irene tiene un estilo absolutamente precioso, con unas metáforas e imágenes súper vívidas y originales, pero me enamora aún más la fuerza de sus diálogos y lo potentes que son. A veces tenía que parar de leer solo para procesar que un personaje realmente hubiese dicho algo así porque. Wow. Tengo medio libro subrayado de frases y diálogos que me han encantado y a los que volvería una y otra vez ♥.
Más allá de Hotarô y Akaashi le he cogido muchísimo cariño a Karma (¿quién no querría a Karma? En cuánto sale se come la novela con patatas, es el MEJOR) y a Ichirô; la relación que van construyendo es otro de mis puntos favoritos. Habría leído otro libro más solo sobre estos dos ;;. Y Yoite también me gusta muchísimo (así como Kimura, ¡del que me habría gustado saber más cosas!) y Nanase, Takeshi, Akane, Hayato... en general creo que los únicos personajes con los que no he acabado de conectar ha sido Sen y Sachi y eso me lleva a uno de los puntos flacos de la novela: la falta de personajes femeninos. Hay muy pocos y los que hay están muy esbozados en contraposición a los masculinos. Todos los secundarios lo están si comparamos con Akaashi y Hotarô, pero creo que en los femeninos se hace particularmente flagrante y me dio mucha pena porque me habría gustado saber más sobre ellas, y sobre todo, me habría gustado que tuvieran más peso en la trama.
El otro punto negativo es la trama en sí, porque creo que ahí es donde más flaquea la historia. Hay partes muy bien hiladas, pero la 'lucha por el poder' no es tan interesante como el romance y a ratos se me hacía algo desdibujada y difícil de entender..., por eso en parte el final se me hizo algo precipitado y no acabé de conectar con muchas cosas que estaban pasando porque no se sentían tan "importantes". Eso conecta con la ambientación, que se me hizo muy difusa y ambigua a ratos. Irene tiene elementos de worldbuilding chulísimos (el sistema de castas me gustó mucho, por ejemplo), pero aunque todas las piezas por separado tenían sentido, juntas se me hacían extrañas y no lograba imaginar del todo el Tokio que planteaba. Quizá porque me costaba conectar con la ambientación, tampoco me interesó demasiado todo el asunto del trono, quien lo tiene y quien no, etc. No creo que sea un fallo terrible porque siento que este no es (ni intenta ser, exceptuando hacia el final) el foco de la novela. El foco de la novela es Akaashi y Hotarô y cómo se van enamorando y todo lo demás está ahí para sostener eso. ¡Y ya está bien así! Porque en ese sentido la novela cumple con creces y supera todas las expectativas.
En general, creo que es una lectura muy recomendable a pesar de esos puntos a trabajar. Es un libro muy ligero de leer, que te atrapa enseguida y que una vez agarras no puedes soltar porque mantiene un ritmo muy vivo hasta el final. Hay muchos plot twists que están muy bien introducidos en la trama y que te dan de lleno en la cara, pero entonces haces un aaaaaaamigo agora sim entendo. ¡Y hay muchos personajes a los que querer de todo corazón! Es un placer ver todas las diferentes relaciones que se tejen entre ellos, cómo evolucionan y cambian y se afectan y cómo Akaashi y Hotarô están en el centro de todos ellos, conectados y en su propio mundo a la vez. Es una novela muy humana, irónicamente, y se nota que está escrita con mucho cariño. Me alegro mucho de haberla podido leer y me alegra aún más que Irene haya podido compartirla con el mundo.
Menudo gustazo leer un libro que sospechas que te va a gustar y, efectivamente, lo disfrutas muchísimo.
De Bajo el metal quiero destacar lo bien que se describe a los androides. Me han encantado todas las reflexiones sobre qué nos hace humanos, qué nos diferencia de los robots... Y todo, porque está muy bien escrito y se disfruta, aunque hay tantos personajes que al principio me confundía y algunos no he llegado a quedarme con su nombre. O los mezclaba.
Lástima que he acabado con la sensación de estar leyendo un fanfic de Haikyu!!, llegando al punto de imaginarme a todos los personajes con su correspondiente análogo.
El libro me ha gustado mucho!!! lo mejor de lo mejor es el estilo, está muy muy muy bien escrito! Los personajes son bastante guays en mi opinión algunos destacan más que otros (karma, hello best personaje), con las tramas secundarias no he llegado a implicarme peeeeero la principal es maravillosa y hotaro es más majo que las pesetas, hay que quererle Deseando leer más cosas de la autora
Este libro tiene todo lo que creía que necesitaba, lo que me apetecía leer y, además, muchas más cosas que no sabía que eran lo que realmente quería encontrar entre sus páginas. Gracias por tanto.
Voy a empezar mencionando el único «pero» que le puedo poner a esta novela, y es que me ha dado cierta sensación de descompensación entre la primera mitad del libro con respecto a la segunda. Ya no solo a nivel de trama (), sino también por el ritmo de la narración, que se vuelve bastante más frenético conforme llega el final. Aun así, esto lo comento porque es, como he dicho al principio del párrafo, lo único de lo que puedo quejarme.
La trama es original e interesante, y se presta a reflexiones tan filosóficas como crudas, lo cual es algo que siempre agradezco en una lectura. En un par de ocasiones se tocan temas delicados y hay escenas altamente gráficas, cosa que a mí personalmente no me importa, y me parece valiente cuando alguien se atreve a incluir ese tipo de ideas en sus escritos, así que lo aplaudo. Además, la pluma de Irene es maravillosa y te mete de lleno en una ambientación construida con un infinito cuidado por los detalles. Te tiene haciéndote rogar por más información todo el rato, porque no puedes evitar querer saber más sobre los neómanos, el pasado de esta Nueva Tierra y, especialmente, sobre los personajes.
Porque esa ya es otra historia, los personajes. Por favor, los personajes. Si tuviera que quedarme con algo de Bajo el metal, sería su elenco. Hasta el personaje aparentemente menos importante es tan real, tan humano (especial mención a los que son en teoría los menos humanos y que, en el fondo, son los que sobresalen; ), que no puedo evitar quitarme el sombrero ante la autora. Consigue transmitir lo que sienten, sus alegrías y sufrimiento, con tanta intensidad que no tengo palabras para expresar la montaña rusa por la que te hace pasar este libro.
Antes de concluir, me gustaría hacer una mención especial a los títulos de los capítulos, que en ocasiones casi parece que cuentan su propia historia. En cuanto me di cuenta (), comprendí el mimo por los detalles que esconde este libro y me hizo apreciarlo aún más.
Y ahora sí, en resumen: libro muy recomendado para toda aquella persona que busque una trama que invita a reflexionar sobre qué es la humanidad, dónde empezamos y dónde acabamos.
Cuando paso la mitad de un libro, la lectura se me hace mucho más rápida que la primera mitad. Y cuando el libro me FLIPA, termino el último capítulo sin saber que estoy en el último. Y cuando veo «EPÍLOGO» así en grande, CHILLO porque no sé cómo he llegado ahí (¡si yo iba por la mitad!)
En resumen: he chillado. Muy fuerte. No quería terminarlo.
Y ahora estoy echando mucho de menos a mis chicos del Katowl y a mi roboto bonito.
4.5 porque realmente me hubieran gustado más páginas para desarrollar algunos de los personajes secundarios, pero incluso teniendo eso en cuenta, me ha parecido uno de los mejores libros del año. Sus personajes están muy bien construidos, son complejos y tienen muchos (muchos, de verdad) problemas. Quizás su estilo y la ambietación son lo que más hecho disfrutar. No suele ser fan de capítulos largos, que tardan mucho en terminar, pero en este caso estaba dispuesta a capítulos de más de veinte páginas porque, de todas formas, no podía parar. El mundo en el que Akaashi y Hotaro se desarrollan es uno complejo y bien pensado, y que da mucho que pensar. Me encantará leer más de esta autora, porque su forma de escribir me ha enamorado tanto como su historia.
⠀⠀⠀⠀ "Ahí estaban todos los colores del mundo, en una máquina de piel blanca y ojos verdes."
Segundo libro que me leo de la autora por lo que, lo primero que voy a decir, es que voy a seguir consumiendo sus obras. Tiene una gran imaginación y una forma genial de atrapar desde la primera página, además de que puedo leer y leer sin querer parar.
Bajo el Metal es un libro futurista con un buen toque de ciencia ficción pues aquí la historia principal va acerca de cómo los robot con inteligencia artificial tuvieron una guerra con los humanos y, a causa de eso, en la época en la que están son mal vistos y se creían extintos. Todo parte desde que dos mecatrónicos aceptan un trabajo ILEGAL: arreglar a un néomano que va a ser subastado.
⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ Historia y narración:
⠀⠀Como ya dije este libro te atrapa desde el primer momento y es inevitable no seguir leyendo porque intriga muchísimo lo que va a pasar, es atrapante el desarrollo de los acontecimientos así como de el romance que se va construyendo. Puede que no sea tan original, pero todos los toques que le da la autora hacen que sea muy buena y cero aburrida.
⠀⠀Sin embargo, tal como me pasó con el anterior libro de ella, siento que el final perdió fuerza (cosa que siento que en un libro más largo se hubiera podido hacer mejor) y que el recorrido me resultaba confuso, no se porqué muchas veces me perdía y me costaba entender qué era lo que estaba tratando de contar.
⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ Personajes
⠀⠀Completamente estos son lo mejor del libro, me cayeron bastante bien todos y amé demasiado al androide. No tienen la mejor evolución y en cierta manera algunos son planos, pero al menos me hicieron sentir algo
Akaashi es la cosita más linda, hermosa, preciosa y mis instintos protectores se activaron con él, necesitaba, quería, exigía que recibiera todo lo bueno.
⠀⠀⠀⠀ "Akaashi no era una cosa. Era más humano que muchos de los que presumían serlo."
Hotaro me hizo sentir bien, su personalidad y tratos son lindos cosa que me llenaba de alegría el corazoncito.
Ichiro poco más de lo mismo, está bien, no es lo mejor, pero lo aprecié bastante. Hasta Karma me hizo sentir ese algo, quería también cosas buenas para él.
⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ Romance
⠀⠀No tenía ni la más mínima idea de cómo esto se iba a dar, o con quienes así que ver todo de la parejita me hizo muy feliz, solté varios gritos. Fue una química y un amor con un pequeño hueco que se debió llenar con más interacción y evolución lenta, pero totalmente me dejó satisfecha. Los amo y quiero que estén juntos por siempre.
⠀⠀⠀⠀ "Lo único que sabía, con total y completa seguridad, dato científico comprobado, era que iba a quererlo durante cada uno de los segundos que durase su vida. Y seguiría haciéndolo hasta que muriese..."
⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀ Llanto
⠀⠀Le doy una sesión en esta opinión ya que no esperaba que me hiciera llorar tanto este libro, me dolieron muchas cosas, hay injustica, un giro que no esperaba y todo eso me desgarró por dentro.
⠀⠀⠀⠀ "¿Para qué servía un robot si no era para matar o para follar?"
En conclusión es un libro que recomiendo, que de haber estado más pulido estaría sin dudas en mis favoritos de por vida.
Hace años que arrastro un bloqueo de lector increíble y no hago más que comprar libros que después terminan cogiendo polvo en las estanterías. Compré Bajo el metal sospechando que podía pasar lo mismo, pero fue empezar y no poder soltarlo ni un segundo. Lo he terminado hace un rato y ya puedo decir que se ha convertido en uno de mis libros favoritos.
La prosa es simple y rápida, con los momentos justos de usar metáforas elaboradas y poéticas que la adornan, pero nunca la hacen difícil de entender. Todo está en su justa medida. A mi me pasa que muchas veces me salto frases o párrafos enteros porque se me atraganta la lectura y me aburro, pero puedo decir que Irene me ha tenido leyendo palabra por palabra y viviendo cada una de ellas.
El ritmo es perfecto, empieza suave dejando que te acostumbres a la ambientación, pero coge carrerilla rápidamente y te mantiene constantemente alerta. Me ha encantado como especialmente en el final los acontecimientos transcurren tan rápido que los vives con la misma sensación de vértigo y confusión que su protagonista, que siempre es el último en enterarse de lo que está pasando. Muchas obras pecan de sobreexposición y de dejar tan claro lo que se viene que terminan recurriendo a plottwist absurdos para mantener la sensación de sorpresa. No es el caso de Bajo el metal: con perspectiva puedes ver como hemos llegado a donde hemos llegado, pero cuando estás dentro te pilla completamente por sorpresa.
¿Qué mas puedo decir? Quiero a todos los personajes como si fueran mis hijos, incluso a aquellos que no han salido más que un par de veces. Es que no puedo recomendarlo más.
He disfrutado este libro pese a que me liaba por la variedad de personajes, lo cual me confundía y a veces los mezclaba o simplemente me olvidaba de su existencia. Es muy buena lectura para echarse un rato a la sombra un día de verano, en la playa con el sonido del mar de fondo o una tarde de tormenta, pues se lee bastante rápido
Quiero destacar lo bien que describen las reflexiones sobre qué nos hace humanos y que nos diferencian de los robots y las descripciones relacionadas con la robótica y los robots, así como las castas y los niveles de poder y la relación con el color y la pureza del ser humano. La trama gira entorno a los niveles de poder y las yakuzas en un Japón stempunk, es cierto que hacia el final las cosas se precipitan, aunque la intriga y el final apoteósico están muy bien hilados y escritos.
¡Me ha gustado muchísimo! He adoptado a todos los niños, los quiero un montón. Me ha gustado mucho como escribe Irene. Ha plasmado la historia con una naturalidad, y con una prosa muy bonita. ¡Irene, sigue escribiendo para que yo pueda seguir leyendo!
Me ha gustado muchísimo todo el embrollo entre bandas y no entre bandas en sí, sino entre las personas de cada una que luego al final tiene sus intereses propios y actúa en consecuencia y todo se complica y... en fin, esas cosas. Una cosa que me gusta mucho de Irene Morales es cómo sus personajes siempre tienen esos claroscuros tan marcados (luego está Hotaro, que es un sol).
Al hilo de los personajes, por supuesto, me ha enamorado Hotaro. También Akaashi, porque es un poco el contrapunto de Hotaro, pero sin dejar de ser adorable también a su manera. La dinámica entre ambos me ha enganchado desde el principio y al final, jolín, sufres con ellos y entiendes perfectamente las motivaciones de Hotaro.
Akaashi precisamente es el centro de muchos intereses, pero lo que más me gusta es que tiene amigos, gente que le quiere. Estoy cansada de ese ambiente estéril cada vez que se escriben historias sobre robots, y por eso me gusta muchísimo este otro enfoque que le ha dado la autora, en el que se deja de lado este rollo de si sienten o no sienten, de si piensan por sí mismos o no... y eso que aquí se debate, ojo, pero la trama no gira enteramente en torno a eso. En cierto punto se asume que sí y se sigue adelante. Y a mí ese cambio de perspectiva respecto a la literatura más clasicona y más conocida de este género, pues me ha gustado mucho.
Aprovecho para comentar que Irene Morales tiene un estilo precioso. Me resulta adictivo el cómo cuenta las cosas, las imágenes que utiliza para describir hasta las cosas más simples, la pasión con la que describe los sentimientos de los personajes... en mi opinión, es una marca muy «suya», propia, no sé si me explico.
Tenía pensado hacer una reseña seria, bien planteada y desgranando todos los puntos, pero mamarracha se nace. En resumen: si no sabes si leerte Bajo el metal o no, léetelo.
Si tuviera que destacar algo, lo primero sin duda sería la prosa. Se hace muy fluida y fácil de leer, escoge cada palabra para que encaje con las demás a la perfección y hace unos símiles y metáforas que le dan volumen y peso a todo. Desde la primera línea te mete en el mundo que se nota que ha creado con tantísimo cariño y ojo al detalle, y la inmersión es tal que descubrir algo nuevo de ese Japón alternativo te sorprende porque no se te había ocurrido fijarte en que no lo sabías ya. Las relaciones entre personajes son una maravilla también: da igual que se lleven desde hace años o que estén empezando a conocerse a medida que pasas las páginas, las interacciones son tan naturales que te da la sensación de que tú misma llevas toda la vida con esos personajes (Akaashi y Hotaro mis hijos, no los merezco). Otro de los puntos fuertes, para mi gusto, es el dilema androide-ser humano. La manera de tratarlo y reflexionar sobre ello a lo largo de toda la novela, así como la evolución de algunos personajes respecto al tema, me fascinan de base y me han dejado pensando más de una vez durante la lectura. Sin entrar en spoilers, sigo dándole vueltas a la culpa que siente Tsuki. No puedo terminar de daros la chapa sin comentar algo que me parece verdaderamente magistral y que, por estar escrito de forma tan elegante y visual, puede pasar desapercibido: el hecho de que hay personajes que son más elocuentes cuando no dicen nada en un libro.
Se ha convertido en uno de mis libros favoritos, es increíble lo que ha hecho Irene. Aún soy capaz de imaginar algunas escenas que me han marcado y que no creo que olvide en bastante tiempo.
La construcción de sus personajes es increíble y al final he acabado queriendo un montón a todos ellos, me parece increíble como ha creado y desarrollado las relaciones entre ellos, especialmente la de Hotaro y Akaashi y la de Yoite y Kimura.
Y no solo los personajes te cautivan si no que la ambientación es maravillosa, en un Japón que es tan parecido y tan distinto al mismo tiempo de lo que conocemos.
Me lo he acabado hace menos de diez minutos y ya me estoy planteando cuando releerlo.
Bajo el metal, aunque muy alejado a mi tipo de lectura, me ha fascinado. No estoy acostumbrada a leer este tipo de género y me atreví por los comentarios y reseñas que iba leyendo en Twitter. Antes de empezar con la reseña como tal quiero dejar claro que: necesito los papeles de adopción de Hotaro y de Akaashi, menudos bebés que son.
Ahora sí, la reseña como tal.
La ambientación es bestial. No sé por dónde empezar, si por la idea de que sea un futuro tras el cambio climático mucho más cálido y con problemas para la supervivencia, pero sin rozar el extremismo de muchas distopías o por la ambientación a nivel específico, es decir, escenas con juegos de luces. Tanto como autora como lectora soy una obsesa de las luces de neón y los reflejos sobre los protagonistas o la ciudad, así que podría decirse que en cuanto lo leí, mi corazón estaba ganado. Además, me gustó bastante la división de Japón y cómo se proyectaba en la Torre de los Nakahara y en el Barrio Escondido. Las relaciones entre los personajes también es una de mis cosas favoritas. Me parecen muy naturales y que cada pareja -ya no sólo romántica, sino a nivel amistad- encaja a la perfección, no encontraréis una pareja 'incómoda'. No quiero entrar mucho para no hacer spoilers, pero Hotaro y Akaashi son una de las mejores pareja que he leído y no miento cuando digo que se me encogió el corazón mientras leía ciertas escenas. No entraré en muchos más personajes porque se haría eterna, pero me gustaron todos. Tal vez, Hotaro sea mi favorito por sus convicciones y su carácter, página tras página querréis bajarle el mundo y regalárselo. Ahora sí, ¿por qué no le doy las cinco estrellas? El epílogo se me quedó un poco flojo. Sé que acabar una historia es muy complicado y que contentar a todo el mundo es difícil, así que esto es más cosa mía. Además, me quedé con el sentimiento de querer que fuese una saga o trilogía, como si necesitase conocer más recovecos de la historia. Os recomiendo al 100% la obra, no sé explicarlo bien con palabras, pero sé que os llenará leerla. Las reflexiones son muy actuales, las relaciones son bonitas y sanas -y en caso de no serlo, no se romantizan- y la escritora tiene una forma de narrar maravillosa.
Creo que no soy capaz de expresar lo bonito que me parece que describe Irene. De verdad. No, no es un error, aunque también me parezca que escribe precioso, pero sus descripciones me tienen enamorada, son simples pero maravillosas. La forma en la que casi puedes ver la luz, los colores, las texturas... es que me muero, de verdad. No podía empezar de otra forma.
En realidad esto ya lo sabía, o como mínimo lo intuía, porque fue una de las cosas que más me llamó la atención cuando leí su relato en Fandom of our own: There was only one bed, pero es que en este formato más extenso ha sido una gozada.
Hablando de otras cosas importantes, quiero mucho a todos los personajes. Se nota que es una historia orientada a conocerlos bien y al final les coges cariño hasta a los que pensabas que ibas a pasar por alto (hola, Karma, bonico del to). Hotaro es un bebé y Akaashi otro y mi corazón podía soportar a duras penas lo preciosos que eran cuando interactuaban, aunque fuera para saludarse con la manita. La manera en la que van cogiendo confianza y descubriéndose poco a poco me ha tenido embelesadita todo el tiempo.
Me ha flipado el libro. Mucho más de lo que esperaba, de hecho, porque yo no soy mucho de historias de androides. He visto que Irene tiene más relatillos en Lektu y quizá no será este mes, pero sé que me los voy a leer, como probablemente cualquier cosa que quiera sacar, porque qué bien todo, de verdad.
P.D. Lo he tenido que marcar como new adult porque trata ciertos temas que creo que ya superan la barrera del juvenil a secas (abuso sexual) y además me ha parecido un acierto que en el propio libro se avisase al inicio, porque hay alguna escena que es, como mínimo, complicada de leer por las cosas que pasan.
Leí a Irene por primera vez en Cuarto Millennial, un relato que se incluye en la antología Iridiscencia, y me moló tanto su rollo que quise algo más largo. Y llegó BEM, y de verdad que no le he dado tanta prioridad a un libro para saltarme la lista de pendientes como a este.
Bajo el metal es cifi, es intriga, es acción, pero sobre todo es romántica. Irene se las apaña muy bien para mezclar elementos que a priori no parecen encajar muy bien, y el resultado va directo al corazón. La dinámica entre Akaashi y Hotaro me ha gustado muchísimo, se plantean conversaciones interesantes que involucran incluso al lector: qué hace a un androide androide, y qué hace al humano humano, y si la diferencia entre ambos es tan amplia como parece. Tiene momentos en los que he llegado a odiar un poco a la autora, pero odio del bueno, si puede llamarse así, porque las situaciones que plantea están tan bien plasmadas que consiguen revolverte justo como pretende, y no es fácil.
No son 5 estrellas porque me hubiera gustado algo más de historia tras el desenlace (justo antes del epílogo) y hay cosillas que se dejan un poco en el aire, pocas, por suerte, pero las suficientes como para que afecten a la valoración final. De todas formas, tampoco son 4, más bien 4,5, porque toda la parte de la relación entre Akaashi y Hotaro es redonda, y el resto de personajes son también una delicia.
Me he quedado muy soft (después de la paliza emocional), y lo recomiendo muy fuerte a todo el que quiera buena representación, buena escritura y buenas reflexiones.