“El dinero es un arma, la política es saber cuándo apretar el gatillo, dice Don Luchessi en El Padrino III, mostrando que hemos entrado a un universo de símbolos, rituales y significaciones que conforman no ya un código de la mafia, sino un opus sobre el poder. Desde Umberto Eco y El nombre de la rosa que no asistíamos a un texto como este, el de Mayol, que nos permitiera la sinapsis sutil entre términos aparentemente una gran película, sino la mejor de todos los tiempos, y la vida misma como expresión de la lucha por dominar e imponer nuestra voluntad a otros”.
MIRKO MACARI
“El poder importa, sentencia Mayol y con solo tres palabras impugna una larga tradición de triunfos morales. Con atrevimiento intelectual vincula el universo artístico de El Padrino con una profunda mirada sobre el poder. Es lo más cercano a contar con Vito Corleone susurrándote al oído una lección de vida. Una obra para la praxis, con la cultura y profundidad intelectual y con la deliciosa escritura de Mayol. Una receta italiana en tiempos de crisis”.
Venía de escuchar a Mayol en La Cosa Nostra, y si bien recelaba lo que podría encontrar en este libro, me sedujo la premisa. No respecto a El Padrino, sino al poder. Empecé a leerlo con el interés vivo de saber lo que Mayol (cuyo análisis en medios siempre me pareció muy interesante y certero) ve en el funcionamiento del poder. Conseguí un conocimiento condensado de lo que el autor ya venía desarrollando en el podcast y en sus diversas apariciones en radio, lo cual fue gratificante. Ahora, no me cabe duda que muchos disfrutarán este libro como un manjar de los dioses; ciertamente la voz narrativa tiene peso y categoría. Pero mi calificación se inclina más a 3.5 estrellas que a 4 porque, más allá de mi indiferencia hacia El Padrino (cabe preguntarse si mi empresa tenía sentido entonces), me cansó el eco patriarcal de fondo. Mayol lo justifica aludiendo que El Padrino es una obra profundamente patriarcal, y eso es cierto. Sin embargo, este libro fue publicado en el año 2020, no en 1972. Es decir, si no te interesa ser otra cosa que patriarcal aún con los vientos que corren hoy (y no hace 50 años atrás), no es necesario escudarse tras El Padrino. Esto que digo no le interesa a Mayol ni a sus seguidores más acérrimos, pero quizás le sirva a lectores que no simpaticen tanto con los ecos patriarcales.
A ver, existen libros que similar a las peliculas uno puede tener 3 o más reacciones, las más tipicas son 1. wow! excelente 2. meh y 3. mal #$%*!, qué pérdida de tiempo! Este libro es 2 , meh, porque no resulta fome ni de esos que dejas botados, pero tampoco es excelente. Lo lees, lo terminas y meh. Nada más. De que recuerde alguna ley, pocas. Quizás lo más relevante es una tesis que está mucho mejor expuesta y desarrollada en Autopsia ¿de qué murio la elite chilena? que es la de que para acceder a la elite uno de los caminos es el desafio y en eso El Padrino es un gran ejemplo porque de un negocio legal que hace de fachada para actividades ilegales, pero que no son su principal ingreso, logra acumular poder a través de la cooptación, pero de eso a 50 leyes harto el trecho la verdad. Creo que sería más interesante incluso aplicar la metodología y hacer las 50 leyes de Piñera, como un tipo idiota llegó a tener 2700 millones de dólares, ser senador, presidente de partido y presidente 2 veces el csm.
Un libro extraordinariamente original, exuberante ágil y de mucho contenido. El tema del poder es de por sí sumamente importante para entender lo que sucede en la humanidad y Alberto Mayol, con la maestría que lo caracteriza, lo que ha hecho es elegir una novela y unas películas clásicas para ilustrar lo que él considera ( y después de su lectura uno puede afirmar que acertadamente) las leyes fundamentales del poder. La reminiscencia de Maquiavelo es evidente, tanto en la forma como en el fondo, pero, lógicamente, llevado a una realidad del año 2021 y no la que vivió el gran autor de esa obra que fue El Príncipe. La clave de Mayol para hacer su libro realmente absorbente y hasta adictivo es haber usado la novela de Mario Puzo y las películas a que dio lugar, para ilustrar sus leyes del poder, que por ser muy conocidas, las hace muy asequible al lector alejado de las teorías sociológicas relacionadas con este tema. Las 230 páginas son pocas para el mucho contenido que contiene este libro.
Un ensayo brillante sobre el poder, sus manifestaciones y servidumbres. No es un libro de autoayuda, gracias a Dios. No es una enumeración de ítems que puedan encontrarse en la obra literaria y cinematográfica. Es un verdadero ensayo, con buena dosis de filosofía, ameno, serio y entretenido. Lo leí porque me entusiasma la novela y veo, al menos un par de veces al año, la trilogía. Porque siempre he pensado que hay algo en mi ADN mediterráneo que me hace entender El Padrino y su universo de lealtades y transgresiones, por encima de lo legal o ilegal. Y reconozco que me ha gustado. Sigo pensando que hay algo más que lo siciliano en esa concepción de la familia y la lealtad, no sé si es mediterráneo o qué, pero lo hay. Ahora bien. Y esto es lo que me ha matado de la novela. El autor justifica y hasta pide que quede patente la falta de perspectiva de género, como excusándose o justificando algo. No puedo entenderlo. Alguien capaz de desgranar las enseñanzas sobre el poder en la obra cae en la estupidez posmo de acusar a la novela, a la película, o a la sociedad de los años 30, de perspectiva de género. ¿Pero, qué se pretende? De nuevo el posmodernismo haciendo de censura. ¡La madre que los parió a todos! ¿Qué tiene que ocurrir, una reescritura a modo de Sirenita danesa negra, en la que Fredo se levante una mañana diciendo que se siente Frida y se apunte a un concurso de zurrarle al cuñado Carlo, eso sí, en la competición femenina, para así llegar a las olimpiadas? No me lo puedo creer. La sociedad y la mafia era así. Eso no ocurre, por ejemplo, en “La reina del Sur” sobre la mafia mexicana y no hay que andar justificando nada. Las cosas son como son y han sido. Y al que le pique que se rasque. Pero que no lo deforme, cancele o borre de la cultura. Quitando ese pero, lo demás está muy bien.
Aunque el libro plantea una idea novedosa, creo que se recrea demasiado y trata de buscar excusas para estirarse hasta el infinito. La tesis se podría haber resuelto con muchas menos de estas “leyes”, ya que se hacen muy reiterativas. Sin embargo, me refrescó la trilogía de El Padrino con detalles que no recordaba; luego de leer el libro tuve muchas ganas de re-visitar las películas, pero no tantas ganas de leer a Maquiavelo.
Un libro rebuscado buscando llegar a las más de 49 leyes del poder según la saga de El Padrino. En ese sentido, consigue el objetivo, pero no será, en ningún caso, el libro del año. Como sea, se nota el esfuerzo de Mayol por argumentar lo qué hay detrás de los comportamientos de los actores que detentan el poder, en cualquier instancia, en cualquier lugar. Sin embargo, como pasa con su exitoso proyecto La Cosa Nostra, -que Mayol lidera con Mirko Macari, ambos tras el evidente esfuerzo operacional del tercer miembro, Quiroga-, “bueno es el cilantro, pero no pa tanto”.
Mayol describe con una precisión impecable pasajes de las películas y la novela que hacen sentir que este libro es una pieza adicional con un carácter esclarecedor y necesario para evitar dobles vistas o lecturas respectivamente.
De una lucidez tremenda, relata detalles de la historia que caliza perfecta entre con los postulados de las leyes ofrecidas. Aunque algunas de las leyes parecen redactadas “a la rápida” para llegar al significativo número de 50 si hay otras muy bien desarrolladas. Enseñan un montón para quienes creen que el poder se forja y se mantiene.
Si no has leído la novela, querrás leerla. Si viste las películas, quieras volverlas a ver pero con una antecedente valioso en la mano.
Dejo algunos apuntes propios tomados desde la lectura y mi propia interpretación:
* Todo escenario en si mismo es una oportunidad * Carácter. Tener coraje, no amedrentarse antes un escenario difícil y tener la inteligencia suficiente para comprender lo que está aconteciendo. * No dejar que la pasión inunde los momentos de decisión. * Las decisiones se conversan con los involucrados únicamente. * Si se puede elegir: las decisiones tienen que ser eficaces antes que eficientes. Cambian el estado del poder de un determinado momento. La historia está hecha de eficacia no de eficiencia. Ejemplo del árbol. Eficiencia viene de un concepto de época basada en la economía. * No toda acción debe responder a la estrategia pero toda acción debe ser coherente con la estrategia. * Buen táctico no es necesariamente un buen estratega. La mirada táctica es parcial en cambio la from ensoñó estratégica es revela la contradicción es de tomar uno u otro camino. * A fuerza de tener martillos, todos los problemas parecen ser clavos. * Los tiempos de paz se construyen otorgando predictibilidad a las propias acciones. * Siempre construir recursos propios, el poder está en procurar favores no en pedirlos. * Hay cosas que simplemente se hacen y luego se olvidan. * Desmontar mitos a partir de la información y reflexión. Tener claridad en detectar los gestos y observar el rostro de los involucrados aportan para tomar una decisión relevante. El trabajo fundamental no es el dato o la obstinación de este sino que el procesamiento que se le da. * En momentos difíciles, gana tiempo. Analogía fútbol 0-2 abajo. * Grupos de poder. Carácter monolítico en su organización. Evitar las traiciones. No traicionar a la red. * Resolver y preocuparse de su entorno. * Respeto. No es la mejor arma pero si el mejor escudo. (Fuerza, lealtad, claridad, prestigio, sabiduría, asertividad) * Los favores articulan poder y a la sociedad: favores, perdón y sanciones. Todo se devuelve, lo bueno y lo malo.
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Aunque hay cosas en las que no concordé con el autor y que me fastidiaron las breves ocasiones en que reveló sus preferencias políticas en momentos que consideré fuera de lugar, puedo decir que este fue, cuando menos, un interesante ensayo analítico de la obra de El Padrino (y su trilogía de películas).
¿Fueron realmente necesarias 50 leyes? Puede que no, quizás el autor solo quiso superar en número a las leyes del poder de Robert Greene, pero al menos puedo decir que se esforzó en hacerlo. Quizás estas leyes no sean tan literales o aplicables como se exponen (a fin de cuentas la referencia es una novela y las películas que partieron de ella), pero algo de verdad hay en la mayoría de ella. Lo que más hay que tener en cuenta con estas leyes es su contexto respecto al poder, nunca se puede perder de vista el poder, ya que perder ese marco en las leyes fácilmente puede llevar a una mala interpretación de lo que se expone.
Creo que, al menos como curiosidad, este libro vale la pena de leer.
Dentro de los escritores académicos Chilenos, las obras inteligentes pero pretensiosas no son difíciles de encontrar, piense en Carlos Peña. Este libro es a la vez uno más y una excepción. Sin ser pedante, ni pesadamente académico con sus argumentos, Mayol logra mantenernos leyendo un análisis del poder disfrazado de una estructura y fachada fácil de consumir, leyes basados en un hit cinematográfico. El lenguaje es coloquialmente sofisticado y eso es raro de encontrar en la élite intelectual Chilena. Se nota que es un proyecto que Mayol disfrutó y por eso se disfruta al leer. Totalmente recomendado si se quiere una aproximación ligera a la sociología y filosofía del poder con tintes prácticos y fáciles de recordar si se es fan de el Padrino.
Luego de re-ver la saga de El Padrino y de escuchar La Cosa Nostra en Spotify, este libro se me hacía indispensable para comprender, en clave dinámica, cómo opera el poder no solo en la novela/película, sino también en la vida real, sobre todo en la política. Mayol hace un ejercicio muy interesante que mezcla filosofía, teoría sociológica, historia y cultura pop para mostrarnos desde diversas perspectivas 50 leyes sobre el ejercicio, la acumulación y gestión del poder que me parecen interesantes para aplicar a todo orden de las cosas que así lo requiera. Una lectura entretenida, ágil, rápida pero no por eso menos compleja. Lo recomiendo.
Excelente libro! Una mirada aguda y completa sobre la sociología detrás del Padrino, considerando este como una obra comprendida por 3 películas y 1 novela. Para alguien que ha leído a profundidad la obra de Puzo y visto las películas más de una vez, este libro es una verdadera joya, que se disfruta de principio a fin. No le pongo 5 estrellas solo porque considera que tiene un público muy acotado. No sé si alguien que no haya profundizado en el Padrino (no solo visto sino que la conozca a profundidad) podrá disfrutar este libro al nivel que se merece.
Un libro imprescindible para todo líder, pero sobre todo para cualquier miembro numerario de alguna organización o estructura de la sociedad. Entretenido, ameno y muy pero muy serio. Se une con distinción al opus de Puzzo y Coppola (1 libro y 3 films).
No es un libro para leerlo rápido, si no para leer de a una ley por día, para notar los matices. Creo que tendrían que haber sido 30 leyes, hay muchas que no hacían mucha diferencia sobre anteriores, o varias que hacían mención a los mismos momentos de las películas o del libro original.
Parece un recetario simple pero hay que tomarlo muy en serio, sobretodo considerando que se habla del poder, lugar donde nada es simple. Buen libro, bien escrito, fácil de leer y ameno con el lector.
No es una lista típica de libro de autoayuda, son leyes de uso práctico en el dia a dia, con una elegante sincronía con las películas de El Padrino. Libro esencial para quienes nos enfrentamos cotidianamente con el poder.
A ver , no es que el libro es malo. Se deja leer. Pero la verdad nunca me enganche demasiado ni siento que me haya quedado grabado ningún mensaje esencial.
El libro es una reflexión sobre el poder a partir de las novelas y películas de El Padrino.
Es un libro que bordea entre lo académico y lo ficcional. Tengo la creencia que Alberto Mayol se inclina por pensar que su libro es más lo primero que lo segundo. Por mi parte me parece que este libro es más ficción que otra cosa, un ejercicio divertido por pensar la política desde la pluma de Puzo o la cámara de Coppola.
Algunas leyes se sienten artificiales. Algunas generan reflexiones interesantes. Algunas están bien documentadas en la obra del Padrino. Otras solo la mencionan tangencialmente la obra de Puzo/Coppola.
Como sea, un libro corto, conciso y muy disfrutable para los fanáticos del Padrino.
Es una obra maestra. De nuevo, el libro me encontró a mí. Me acechó entre las estanterías de Pérgamo. Lo llevo conmigo y sigo releyendo capítulos/leyes de forma desordenada. Funciona igual. Es una maravilla.