Crónica a la vez triste y risueña, Diario pinchado degrada a su víctima y al mismo tiempo la redime, transformándola –nietzscheanamente– en eso que siempre fue: una outsider (una anti etnógrafa). Alguien a quien las cosas no le salen como esperaba y de un día para el otro, varada en una ciudad poco amable, debe arreglárselas con lo que tiene: talento para ser invisible, para ocupar espacios laterales que no quiere nadie, para inventarse vidas suplentes, complicidades artesanales, felicidades frágiles, modestas, de las que no teníamos noticias y que nos conmueven.
Mercedes Halfon nació en Buenos Aires en 1980. Es periodista y crítica de teatro.
Participó como actriz y asistente de dirección en algunas obras teatrales.
Actualmente escribe en el suplemento Radar de Página/12, en la revista Etiqueta negra de Perú, y en Teatro del Teatro San Martín.
Publicó la novela Te pido un taxi, por editorial Sudamericana, y las plaquetas Dormir con lo puesto por Zorra Poesía, Un paisaje que nunca vi por Color Pastel. Integra la antología de poesía argentina contemporánea Lo humanamente posible, editada por El fin de la noche.
En 2009 ganó el Premio Estímulo de Tea al periodismo gráfico.
Me gustó mucho porque en realidad me deja con la duda de si es ficción, o realidad, o un ejercicio de un diario, porque la historia se despliega super lindo, por lo cual supongo que es ficción. Aunque siga con la duda. Sus recorridos por Berlin, Walter Benjamin, su desorientación (con la cual me identifico mucho, porque soy la más desorientada del mundo), la comunicación trabada, la memoria. Es super disfrutable, se pasa volando, eso sí, sentí que lo leí demasiado rápido, y eso es bueno, aunque a la vez me quedé con ganas de más. Muy recomendado.
Sobre perderse, buscar afuera, en otro, en un mapa, en la vida, darse cuenta del aire que sale de a poco que no se puede encontrar, todo en un viaje a Berlín donde todo es significativo, hasta el resbalín donde cae el niño con toda fluidez, a diferencia de como es en la vida.
Este es un diario (metaliterario, nostálgico, difuso) de los días que una chica argentina pasa en Alemania cuando va a visitar a su pareja, un joven escritor que parece empeñarse en huir de ella. Es un texto fragmentario y bien escrito que es capaz de reflejar muy bien ciertos estados de ánimo: la desolación del inmigrante, la soledad de la gran ciudad, el aislamiento emocional...
La escritura es muy buena, pero la historia no da demasiado de sí. Es un libro agradable de leer, pero tampoco es que sea demasiado novedoso o interesante en ningún aspecto.
Es de las pocas veces que un libro me deja pensando... ¿me gustó o no me gustó? Mi primer impulso al cerrar el libro fue pensar en: qué básico, qué cliché, no me dio nada, todo es tan simple que no sé por qé la autora no se esforzó más en contar algo tremendo.... pero, ojo... que días después pensé que no... que en realidad la brillantez de este libro es eso... lo simple del personaje, lo sencillo de la historia y el tremendo portazo que es ese final diluido.
Una mujer viaja de Buenos Aires a Alemania a reecontrarse con un novio que esta becado. Una especie de diario donde no cuenta nada especial, pero ahí radica el día a día común, donde ella creía que todo iba a ser espectacular en una ciudad nueva y resulta que no, que así como tiene días divertidos, tiene días aburridos. El punto de este diario es que ella va diluyendo la historia de amor que creía que iba a tener, pero pasa taaaaan desapercibido como los días mismos que a penas nos vamos dando cuenta que esa relación ya terminó.
Esperen, no lo sé aún, creo que este libro me está engañando en ser una brillantez o no. Por eso no le pongo estrellas, lo tengo que pensar más. No sé si la autora me tomó el pelo o no.
Corto y muy bueno. No pude dejar de leerlo y lo terminé de una. Por alguna razón los textos tipo diarios me gustan mucho, y Mercedes escribe con mucha validez y, a su vez, describe de una forma muy bella su llegada a Berlín, su experiencia con el espacio, con la cultura y con quien era su pareja.
«Pero mucho más difícil que la distancia es la cercanía».
Me ha acompañado en un viaje de vuelta [1] en un momento en el que tengo más presente que nunca la necesidad de reconciliarme con la soledad, de transitar una ciudad y conseguir habitarla, realmente habitarla. Un librito corto y en el que coexisten muchos temas complejos planteados de forma muy orgánica, pero del que me interesa principalmente la relación de la soledad y el espacio, el silencio impuesto (tanto por la falta de compañía como por la barrera lingüística, elementos ambos muy presentes), y la contemplación como única forma de acercamiento, el arte del paseo y la mirada hacia lo desconocido. No me interesa nada el «tú» que aparece en muchas de las entradas, me parece que contradice un poco el formato diarístico y le da a ese otro un lugar innecesario y que, además, ya se trabaja muy bien en la distancia con la que lo piensa el mismo «yo» y la frialdad que explica que siente todo el tiempo. Pero todas las formas de pensar la distancia sí me interesaron mucho.
[1] He dudado mucho en decir de vuelta porque realmente no sé cuál es o debería ser el punto de referencia y ese es precisamente el problema.
Segundo libro que leo de Mercedes Halfon y ya va sintiéndose su estilo de escritura, se siente familiar y me agrada. Cuenta su historia al parecer personal, de un viaje a Berlín, siguiendo a su pareja también escritor. Escrito de forma epistolar mediante un diario de vida, dirige su relato hacia este hombre sobre sus experiencias en tierras alemanas. Con un tinte poético vemos el ocaso de esta relación y cómo dicho episodio abre a Mercedes otro mundo por sí misma.
Un diaro escrito que no sabemos de quien es. Un diario, que día a día va dejando huella de los acontecimientos vividos de las persona que lo escribe.
La llegada a Alemania. Un país ajeno, con calles desconocidas y una lengua indomable. Un reencuentro, que no debería haber sido. Un colchón pinchado, y un corazón que escribe.
Un bicho raro que no encaja, que se pierde, para volver al principio.
Un libro que parece simple, pero no lo es. Entre párrafos encontramos una poesía profunda, que nos deja pensando y sintiendo, lo que dejó plasmado la persona que escribió el diario. Solo se que me quede con ganas de más.
El diario de un desamor y de cómo llenar los vacíos de amor y de existencia estando en un lugar lejano, con un idioma que no conocemos y con un corazón que se va rompiendo cada día un poquito más, hasta aceptar completamente el desamor. El destino que pecha un poquito y ayuda a tomar ciertas decisiones. El ninguneo que vivimos las mujeres, ese lugar de acompañamiento constante a un otro sí, siempre, valorado. De todo eso habla este libro, me gustó, me acompañó a muchos lugares y fue una gran compañía.
Qué bonito haberme encontrado con Mercedes Halfon en este inicio de año. Este libro es un diario precioso que mezcla el miedo de perderse en una ciudad desconocida y la tristeza de un amor no correspondido. Y la poesía, todo el diario esta lleno de poesía. Qué precioso. 💜
"La poesía nunca me pareció algo fácil, como no es fácil el amor, ni mucho menos la distancia, aunque estos sean los temas de la poesía por excelencia"
Anoche me quedé en la página 25 y decidí acostarme para seguir leyendo hoy. Nada más despertar he seguido con la lectura, que es veloz, atrapándote sin saber cómo, y ligera como las alas de una luciérnaga. Así que he decidido venir al monte de El Pardo, sentarme a la sombra de un árbol en mitad de la naturaleza, y terminar de leerlo. No sé qué tiene esta novela, este diario, esta historia, que me ha encantado. Me ha parecido tan real que me ha llegado a doler, pero de una forma suave, sutil, dulce. Y rápida como un relámpago. Qué buena elección, MadriLeo.
Mis lecturas vacacionales no podían haber empezado mejor. Como GOZO, de Azahara Alonso, DIARIO PINCHADO cuenta en primera persona la estancia de una mujer en el extranjero —en este caso en Berlín—, y ambos libros comparten también la virtud de combinar con total naturalidad y soltura el discurrir cotidiano, marcado por el extrañamiento y la curiosidad, con lo reflexivo, aquí centrado en lo literario, el trazado urbano y las relaciones de pareja.
Mercedes Halfon domina, además, el arte de la sugerencia a través de un estilo tan conciso como expresivo y de la criba de los materiales del diario. Un puñado de escenas, anécdotas y recuerdos, de detalles y metáforas, de diálogos, citas y preguntas lanzadas al aire le bastan para crear la impresión vívida de una ciudad, una época, un estado de ánimo e incluso una existencia.
Tengo que dar las gracias a la propia editorial por recomendarme la obra en la Feria del Libro de Madrid (y, en general, por su catálogo que, al menos hasta la fecha, nunca me ha decepcionado). Seguro que no será mi ultima lectura de Halfon.
Halfon titubea, con la palabra precisa, entre cómo usar el tiempo en una ciudad alienígena, donde las posibilidades desbordan, y la burla de la industria cultural. Los herederos de Brecht son unas sanguijuelas y los poetas becados unos impostores. Nada de provecho podría nacer de entre las páginas sesudas del novio; la narradora me hace creer que la única escritura posible es la suya.
«Diario pinchado» tiene el sabor amargo de los amores que fueron, pero es una lectura feliz. Hay espacio para el futuro.
3.5 Un dramón bueno, melodrama puro y duro. El formato de diario me causaba un poco de rechazo en primera instancia pero mis prejuicios rápidamente se desmoronaron, ágil y potente Diario Pinchado es un relato sobre mapas y territorios desconocidos que se forman dentro de uno mismo al ignorarse. Ojalá q no vuelva con el ql si 🔪🔪🔪
Esta novela brevísima narra el fin de una relación de pareja, en Alemania, en donde ambos son inmigrantes y en donde las dificultades de comunicación que supone llegar a un lugar nuevo, terminan cobrando factura a la pareja. El libro avanza rápido, pero no he podido engancharme con la historia. Sé que el propósito es justo ese: narrar el fin de una relación en un entorno, frío, hostil y de indiferencia pero quizá la autora lo transmitió demasiado bien a tal punto que muy pronto me pareció todo demasiado gris, ajeno, y triste. En corto, me pareció una historia muy seria, y no sé si por la brevedad del texto, no empaticé con la protagonista, quien narra desde primera persona, y mucho menos con su pareja, que básicamente la deja a su suerte justificando sus estudios, pero consciente que ella no hablaba alemán.
Diario pinchado hace justo eso, pinchar a la lectora con lo que la diarista ve, siente, explora, admite. Hay una sencillez en cada una de estas entradas y, al mismo tiempo, una profundidad en todos esos momentos de una vida que busca ser cotidiana en este viaje a Berlín que, cuando la narradora acaba el diario sabes que no importa no saberlo todo.
Este libro es hermoso, conmovedor y te hace querer verlo todo, registrarlo todo y sentirlo todo.
“Está mal pero lo hago: un ejercicio permanente de inducción. Cualquier alemán es los alemanes. Cualquier buzo es los buzos. Cualquier salchicha es las salchichas. Cualquier inmigrante es los inmigrantes. Cualquier esquina es Berlín. Cualquier tarde es la primavera. Cualquier poeta es la poesía. ¿Cómo abandonar este vicio? Es el vicio del turista intenso. De todo querer hacer una definición”. . En este diario de la estancia en Berlín de Mercedes Halfon destaco este párrafo, que podría servir de alegato contra el peor turismo, ése que todos hemos practicado ejerciendo de antropólogos de la cultura checa después de pasar cinco días en Praga. Quizás la alternativa sea la que la misma autora propone al citar a Walter Benjamin: “Importa poco no saber orientarse en una ciudad. Perderse, en cambio, en una ciudad como quien se pierde en el bosque, requiere aprendizaje”. Cada vez soy más partidario de eso, de la deriva y el paseo aleatorio por la ciudad que no se conoce, una forma parodójica de acabar siendo uno más. Como cuando pasa “horas perdidas” en las salas de Friedrich de la Alte Nationalgalerie, como aquella vez justamente este mes hace diez años en la que me senté a solas frente al retrato de Inocencio X de Velázquez en Roma, otras formas de perderse.
A medias diario de viaje, a medias novela de desamor, de desorientación y descubrimiento de colchones pinchados, el libro transita por el extrañamiento de vivir lejos y de compartir esa vida con quien de repente se convierte en un extranjero.
Diario pinchado no es sólo un diario, es una novela corta, y también un ensayo. Diario pinchado es el relato de un vínculo que se desinfla. Es el testimonio de una persona perdida que es capaz de orientarse mientras escribe.
A modo de diario, Halfon, nos cuenta cómo una mujer viaja al encuentro de su pareja y se encuentra perdida en un país que no conoce y en una relación que le roba el aire.
De este relato no sabemos cuánto hay de ficción y cuánto de autobiografía, pero la autora lo usa como excusa para reflexionar sobre el perder(se) a/en alguien, y sobre el encontrarse. Y cómo este acto de vagar entre lo que entra y lo que sale, entre lo real y lo imaginado, es la escritura.
Mercedes se deshincha en este diario pinchado para darnos su aliento entre sus páginas.
Es un diario de una escritora que va a Berlín porque su novio está haciendo una beca de poesía. El libro es corto, muy breve. Está muy bien escrito, todas las partes donde ella relata lo que le va pasando con él y con la ciudad, están buenas y dan ganas de seguir leyendo. No se termina de entender por qué ella va, el novio es hostil desde el momento uno. Por la brevedad del texto, por ahí algunos pasajes distraen y rellenan (relata 3 sueños, habla sobre autores o artistas alemanes), y no están mal pero al ser algo tan corto, no aportan demasiado a la trama. Me pareció muy logrado el relato en cuanto a cómo narra con pequeños gestos, la sensación de desamor, desconexión con un otro.
hacia el final me ha gustado más. quizá tengo que leerlo otra vez del tirón y no a trocitos entre lecturas. quiero seguir leyendo a Mercedes Halfon y quiero vivir en Berlín en algún momento de mi vida und Deutsch gut gut sprechen.