«¿Dónde crees que se encuentra el corazón?», le preguntó él todavía de espaldas.
Ella se colocó la mano en mitad del pecho y dijo: «Supongo que, más o menos, por aquí».
«Yo creo que está exactamente aquí», y cerró el puño justo en el espacio abierto que había entre ellos. En el punto justo que los separaba. «Cuando dos personas interactuan, nace un corazón entre los dos».
Bleach sigue siendo corazón. Incluso después de treinta tomos. Incluso tras haberlo leído hace ya más de quince años por primera vez.