MISIÓN POTRO
O de cómo derribar los prejuicios a cañonazos.
La verdad es que tenía miedo al leer esta historia, las expectativas eran muy altas por los comentarios y valoraciones de otros lectores. Ciertamente, no me ha decepcionado.
Me ha gustado ver como ese Potro: divertido, atrevido, descarado, desvergonzado, en definitiva, irreverente, va dejando paso a Apolo: responsable, tierno, sensible, con una paciencia infinita y una capacidad de entrega y de amar enorme, no solo a Vicky sino también a su familia, a su unidad, a sus amigos.
Me ha gustado como le ha permitido a la Doctora tomarse su tiempo, sin atosigarla, ganándola poco a poco, mostrándole quien es en realidad su Capitán, que no es otro que la mezcla perfecta de Potro y Apolo, para desmontar todos sus prejuicios.
Me ha gustado ver como esa Victoria: tímida, desconfiada, con la autoestima por los suelos y emocionalmente muy dañada que va cediendo espacio a la Doctora: segura, determinada, que exige lo que es suyo.
Me ha gustado ver cómo, poco a poco, ha ido soltando capas de desconfianza a la vez que luchaba por darse su sitio. Como poco a poco esa Vicky alocada y a la vez sensata ha ido ganando terreno para hacer una amalgama perfecta capaz de asimilar los hechos pasados y ponerlos donde corresponde. Como ha conseguido perdonarse para así sanar su corazón y su alma, hasta llegar a amarse nuevamente para poder comenzar a amar a los demás.
Y me ha gustado ver la evolución de ambos como pareja, como, sin darse cuenta, son el pilar el uno del otro, como va derribando los prejuicios uno y ganando seguridad otro.
Me gusta como se pone en valor la importancia de la comunicación, de confiar, de no quedarnos con lo primero que vemos, escuchamos o interpretamos, del esfuerzo, tanto en lo personal como en lo profesional, de que a veces tenemos que recorrer el camino más largo y penoso hasta encontrar nuestro sitio en el mundo... Que no es otro que al lado de aquellos a quien amamos.
Enhorabuena, Misión Potro finalizada con éxito.