Un calor que no da tregua. Una noche cuya oscuridad se alarga. La adolescencia y su rebeldía y las primeras experiencias. «No había mucho más que hacer ese verano», leemos. A partir de ahí, una enorme historia que se abre a tantas posibilidades como lecturas: crisis y memoria de una dictadura, incógnitas e inquietudes, desencanto y búsqueda. Personajes que se ahogan y dudan. Asesinos en serie, lo siniestro y la enfermedad. Música y consecuencias. Eso es lo que Mariana Enriquez –cuya capacidad para distorsionar la realidad no deja de acumular y sorprender a muchísimos lectores– nos entrega en este libro ilustrado por Helia Toledo, con un espectacular debut editorial que no solo dialoga con el texto, sino que lo lleva a más formas de mirarlo y de leerlo.
Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es una periodista y escritora argentina.
Se recibió de Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Se ha desempeñado profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, como el suplemento Radar del diario Página/12 (donde es sub-editora) y las revistas TXT, La mano, La mujer de mi vida y El Guardián. También participó en radio, como columnista en el programa Gente de a pie, por Radio Nacional.
Trabajó como jurado en concursos literarios y dictó talleres de escritura en la Fundación Tomás Eloy Martínez Mariana Enríquez is a writer and editor based in Buenos Aires. She is the author of the novel Our Share of Night and has published two story collections in English, Things We Lost in the Fire and The Dangers of Smoking in Bed , which was a finalist for the International Booker Prize, the Kirkus Prize, the Ray Bradbury Prize for Science Fiction, Fantasy, & Speculative Fiction, and the Los Angeles Times Book Prize in Fiction.
Un relato corto con algunas ilustraciones en su interior.
No es lo mejor del mundo pero uno siempre vuelve al lugar donde es feliz y a mí Mariana Enríquez me encanta. Esta vez la historia la protagonizan dos chicas ambientado a finales de los años ochenta, cuando Argentina se está recuperando de la dictadura en medio de la crisis, el hambre, el desempleo, la violencia y la muerte que azota. Es entretenido y a mi parecer con una inteligente manera de mezclar la ignorancia y la mentalidad de la época a la vez que desarrolla a las chicas y sus historias personales.
Ah, y aunque me sentí identificado con esa insana obsesión de la prota por los crímenes y la larga lista de psicópatas y asesinos en serie, es cierto que cuando el peligro te acecha a ti las cosas se tuercen y cambian brutalmente. Y lo digo porque me pasó algo parecido a ella. Recomendado para pasar el rato.
Short and sweet. Hermosa edición, ilustraciones 10 puntos que acompañan a la perfección el tétrico relato que nos cuenta Mariana. Es una de mis historias favoritas, por lejos. El contexto histórico, los guiños a aquellas golosinas de la infancia, la rebeldía de la adolescencia que se mezcla con lo macabro y lo oscuro, la curiosidad mórbida por los asesinos seriales... impecable, lo amé por completo.
Un relato magnético y estremecedor que no precisa de figuras fantasmales o amenazas sobrenaturales para corromper la paz de quien lee. En ese verano a oscuras el infierno no es un imaginativo o una amenaza religiosa que persigue el procurar una conducta debida. En ese verano a oscuras el infierno es la realidad. Es la cotidianidad de un momento histórico caracterizado por la hiperinflación, las repercusiones de la dictadura, el abrasador calor del conurbano, los constantes cortes de luz y el prejuicio a algo tan incomprensible para la época como el sida. Este infierno que se ve intensificado por la desolación de la adolescencia y la búsqueda de significados en un mundo injusto e incomprensible acaba alcanzando su punto máximo cuando se hace tangible el horror de algo tan macabro y atemporal como los femicidios.
La autora tiene una habilidad prodigiosa para crear una atmósfera asfixiante, opresiva y desgarradora. Para hacernos conectar con sus personajes, su dolor, desesperación e incluso morbo pese al escaso tiempo que están con nosotros. Es una historia sumamente breve pero, también, sumamente potente.
Cuando el miedo deja de asustar y empieza a seducir. Cuando la oscuridad la llevamos dentro y no está solo afuera. Ese verano a oscuras es un relato breve, pero muy Mariana: esa forma suya de rozar lo terrible con belleza, de hacer que el horror se vuelva íntimo. Me encanta cómo escribe. Leer algo suyo siempre es un acierto.
Novela cortísima que se lee en un suspiro. De hecho, la leí más por la longitud que por la sinopsis.
Esta nouvelle me caló muy profundo. Más que una historia que narrar es, simplemente, el retrato de una época y una sociedad. Está hermosamente ilustrada y llena de mensajes fuertes: este librito habla de una sociedad que aun sigue recomponiéndose de una dictadura militar, donde predominan la pobreza, la escasez de recursos, el desempleo y la violencia. Es un libro que habla, también, del femicidio y de cómo estos afectan a las personas de alrededor, ya sean cercanas o no a las víctimas o el asesino.
Me fue muy fácil sumergirme en el mundo que Ese verano a oscuras describe porque es mi mundo, mi país, mi sociedad... Realidad mata ficción, dicen. Muy linda historia, muy sentida y muy cruda, no creí que me gustaría tanto. Y yo también estuve, alguna vez, obsesionada con los crímenes reales, ¿será algo normal? Jaja.
Este breve cuento fue un viaje rapidísimo por el calor, la oscuridad y la cotidianidad que logró sacarme de mi cocina y llevarme a ese fraccionamiento argentino de 1989 donde ocurrió todo. Quedé fascinada con la familiaridad de la adolescencia obsesionada con asesinos seriales, supongo que es algo que la mayoría compartimos en algún momento. Me encantó como Mariana narra algo tan sencillo de una forma tan bella y le da un toque tenebroso, si bien no creo que el suceso de mayor impacto en la narración sea algo digerible y que se deba ocupar para adornar, si considero que toca algunos temas con el respeto que merece y hace justicia a la perspectiva de su protagonista. Me encantó, si alguien tiene un bloqueo lector en algún momento, este sería uno de los libros de cajón que recomendaría para superarlo.
Me dio pena que fuera tan corto. Como platense, me encantó toda esa reconstrucción de la ciudad a fines de los 80, pero me hubiera gustado que fuera más larga. El final me resultó precipitado.
Es mi primer libro de la autora, quizás esperaba más por todo lo que había escuchado de ella. Aún así me leeré sus demás libros :) Este libro se lo recomendaría a todas las personas que se vuelven "fans" de asesinos seriales, en especial a las personas que tienen una tétrica obsesión por ellos solamente por su aspecto y mantienen horribles fantasías...
-Un relato corto pero muy fuerte sobre cómo el femicidio puede afectar también a quienes viven alrededor de las víctimas, sean o no cercanas. Es la narración de una niña sobre el verano que vive junto a su familia y mejor amiga, rodeadas de pobreza y el recuerdo constante de la dictadura. Siendo adolescentes, un asunto tan serio como el de los asesinos seriales las obsesiona de forma peculiar. Y sucede también que son quienes más sensibilidad y afectación sufren cuando de hecho un hombre comete un brutal asesinato en su mismo edificio contra su propia familia. Sin duda no de lo mejor que ha escrito Mariana Enriquez, pero tampoco deja de ser muy bueno.
Un relato fantástico largo, que no sale del perfecto clima de suspenso que crea Mariana Enríquez en sus cuentos. Adolescentes aburridas, en un marco histórico y político argentino muy especial. Donde la falta de electricidad prolongada llega hasta la desesperación, el hartazgo... y la imaginación (¿imaginación?) de las chicas llega a meterte como lector en una claustrofobia única. La autora recurre seguido a los femicidios en sus relatos, lo cual lo hace desde la crítica y con mucho respeto. En este no hace la excepción y alude a uno en particular fusionándolo con su original pluma. Para quien quiera comenzar con la autora recomendaría comenzar por otros, por ejemplo "Los peligros de fumar en la cama". Es una autora que, seas o no argentino, realmente hay que conocer, no le puse más estrellas por no ser injusta con los demás relatos que me parecieron, a mí gusto, superiores, pero se pasa un excelente rato leyéndolo🙌
No es una maravilla pero está muy bien para pasar el rato y las ilustraciones son muy bonitas. La edición es de 10. La verdad que me ha gustado más la ambientación del libro (un verano caluroso en Argentina en el que hay apagones cada día), que la historia en sí.
También me gusta la obsesión que tienen las protas con los crímenes y los asesinos, porque yo también la tengo.
"La gente estaba en la calle más que nunca, abanicándose, silenciosa en sus sillas de plástico, esperando que la luna roja explotara en el cielo o las estrellas lanzaran haces de luz que nos devolvieran la electricidad o acabaran con nosotros." Un historia corta pero muy bien narrada, da una idea clara de la crisis économica en Argentina en 1989 y las luchas de un par de adolescentes. Mi primer acercamiento a Enríquez y me gustó mucho como narradora y excelente trabajo de ilustración de Helia Toledo.
Una historia donde vemos el lado difícil de Argentina, su pobreza y sus carencias, mezcladas con la fascinación del personaje narrador y de su inseparable amiga por los asesinos seriales, y la pregunta de si hay o hubo asesinos en Argentina.
La Enríquez nos lleva a un espacio mítico, un verano interminable de adultos en paro, jóvenes buscándose a sí mismas entre porros y cigarrillos y, sobre todo, ausencia de electricidad. El apagón como escenario. La incertidumbre en cuanto al futuro como situación mantenida.
Lo que describe lo puedes palpar y las ilustraciones de Helia Toledo acompañan magníficamente esta historia con sus tonos pardos.
Uno de los mejores relatos que le he leído a la Enríquez, que siempre me parece «muy bien» pero aquí me ha parecido «excelente».
El universo de Mariana, compactado en una historia corta. Protagonistas ligeramente al margen de la sociedad, una atmósfera pesada y oscura, y la contraposición de un hecho criminal histórico de mí ciudad como punto de partida para un what if? narrativo sublime. No lo digo a la ligera, pero de todo el trabajo que se puede adaptar al cine de Mariana, éste sería uno ideal. Destila cine en cada página.
como todo lo que hace mariana: lo amo. La descripción de Clarita colgada es alucinante. Que Mariana no oculte jamás su fascinación por lo morboso hace que sencillamente la quiera más y más.
Tan corta que me ha sabido a poco. Te sumerge en la crisis económica argentina, la pobreza y la ignorancia del 89, cosa tan monstruosa como los asesinos en serie con los que están obsesionadas las protagonistas. La ilustraciones, muy cuquis.
Una novela que transcrurre durante un acalorado veranos en BA. Como siempres con esos toques de terror y lo sobrenatural en esta nouvelle (así creo que se escribe).
En “Ese verano a oscuras” Mariana Enríquez nos presenta un relato corto y con todas las características de su ya conocido estilo: el realismo gótico.
La historia se ubica en Argentina a finales de los 80, una época muy difícil para ese país, la cual Enríquez ilustra de manera sutil y precisa la imposible tarea de “vivir bien” con apagones constantes, la hiperinflación de ese entonces y la inseguridad de vivir en medio a un tiempo que parecía no tener futuro. A todas esas circunstancias se suma el calor insoportable del verano.
Las protagonistas son dos adolescentes de quince años, con un estilo rebelde y fuera de la norma, obsesionadas con los asesinos seriales, al punto de conocer el modus operandi de la mayoría de los criminales estadounidenses. Ambas chicas solamente buscan la forma de no aburrirse, transita los alrededores de su ciudad y esperan que pase algo que las despierte de ese aletargado e infinito verano, hasta que sucede un asesinato local que las sume (y nosotros con ellas) en miedo e incertidumbre.
Un relato más que bien logrado por parte de Enríquez, que se termina en menos de una hora y además acompañado de ilustraciones que hacen que el texto se sienta más sombrío, pero para nada pesado.
Me gusta la forman que tiene de describir lugares y momentos, una Argentina a finales de los 80 con guiños propios a cuestiones de esos días. Las ilustraciones son muy lindas y acompañan bien el relato. De todas formas me quedé con sabor a poco.
no he investigado mucho las razones por las que publicó este relato suelto ilustrado, pero perfectamente podría formar parte de cualquiera de las antologías de cuentos que tiene. sigue la misma estela de lo que estamos acostumbrados a encontrar en mariana: relatos inquietantes que no requieren de la estructura ni la tensión narrativa clásica de una historia del género para removerte y que, además, se posiciona en temas polémicos desde un punto de vista original y alejado al discurso prescrito en la piedra rosetta de las redes sociales y los foros.
Magníficas ilustraciones que acompañan a la perfección el ambiente creado por Mariana desde la primera página. Me transportó sin esfuerzo y me mantuvo con los ojos fijos en la pantalla de principio a fin.
Me encantó pero me hubiera gustado que haya algo más...porque siento que solo nos da el contexto, lo que pasó antes, pero falta la historia de la protagonista. Tal vez por eso es que me gustan más las novelas. Tienen más que decir.