1993. Mai, una chica muy joven con una niña de dos años, llega a un pueblo de costa poniéndolo todo patas arriba. Enseguida hace amigos, conoce a Santi, se enamoran al instante y al cabo de un año celebran una boda que acaba en tragedia, cuando la noche de la fiesta la hija de Mai desaparece misteriosamente.
2019. La periodista Berta Soneira se dispone a rodar un documental sobre el suceso ocurrido veinticinco años atrás. Para ello, entrevista a todos los que aún lo recuerdan, reescribiendo el relato de un día que cambió la vida de todos.
‘Malaherba’ fue uno de mis libros favoritos de 2019 y guardo un precioso recuerdo de él. Eso hizo que mis expectativas fuesen muy altas con ‘Miss Marte’ y, desafortunadamente, esta vez no se han cumplido.
La novela cuenta el proceso de la grabación de un documental para tratar de desentrañar un suceso que sacudió un tranquilo pueblo de la costa gallega en los años 90. Podría haber sido un gran libro porque en él se pueden encontrar algunos de los destellos habituales del autor (su gusto por jugar con las palabras, su acierto a la hora de mezclar periodismo y literatura, su capacidad para encuadrar una historia geográfica y temporalmente), pero el resultado no me ha parecido bueno.
Quizás es debido al exceso de personajes y puntos de vista, o a lo poco que me he creído a los protagonistas, o a lo poco que me ha interesado el hilo de la historia principal… pero, en cualquier caso, el resultado final no me ha interesado nada. Me quedo, hasta la próxima, con el recuerdo de Tambu y Elvis.
"¿Qué estás leyendo? ¿Miss Marte? ¿De qué va?", me preguntan. "¿Acaso importa?", contesto yo. Jabois podría escribir un libro sobre la vida y milagros de un cangrejo de río Y YO LO COMPRARÍA SIN DUDARLO.
Bueno, a ver, si Jabois estuviera más pendiente de explicar algo que de componer una frase brillante en cada fucking párrafo, igual alguno de sus libros sería hasta bastante bueno. En los artículos sus ocurrencias tienen cierta gracia, pero en las novelas se hacen cansinas. ¿Por qué sus personajes son tan intensamente intensitos?
Miss Marte huele a mar y eso, para alguien que, lejos de ser un apasionado del mar, está obsesionado con su olor, es un punto que conecta directamente con la felicidad. Cuando en Gijón me despierto muy pronto, y mientras el tazón verde de café está 2,5 minutos en el microondas, abro la ventana de la cocina y, los días que hay suerte, entra un olor a recién amanecido mezclado con el mar que está a unos 50 metros de mi casa. A eso huele Miss Marte.
Manuel Jabois sigue escribiendo desde el diario de provincias. No se me ocurre mejor piropo para su escritura. Los de provincias, los que preferimos El Comercio a El País, agradecemos ese gusto por las historias locales. Mientras que las grandes cabeceras se abren con noticias grandilocuentes, en las provincias hacemos de algo pequeño, una portada. Puede ser un concierto de la noche anterior, el cierre de un bar, la muerte de un héroe local. Conocí a Jabois así, cuando entrevistó en Galicia a Sabina para Jot Down. Aquel día no sabía quién era y pensaba que su apellido se pronunciaba ‘xabuá’.
Desde esa corresponsalía, Jabois nos regala Miss Marte. De esa historia, de descubrir ese olor y de su firme candidatura a mejor ultima página de un libro en 2021, somos los lectores los últimos y únicos responsables.
En años 90 la desaparición de una niña trastoca las vidas de los habitantes de un pueblo de la Costa da Morte. 25 años después, una escritora aparece en el lugar para hacer un documental sobre los hechos. "De la gente sin pasado siempre se sospecha que ese pasado sea malo y condicione el presente". Yo no sé si este libro es un troleo o es de coña. "Aquí, en el norte, si un hijo le da un beso a un padre es porque tiene pensado matarlo." Yo tengo dos tías gallegas y puedo asegurar que dan besos sin pensar en dar matarile a nadie después. Eso sí, como yo compro los libros en Kindle gracias a las ofertas de Kindle Flash (porque soy pobre, pero honrada), este es uno de los libros más subrayados que he leído. Y creo que es eso, un libro como mucha frase grandilocuente una detrás de otra y ya. Está hueco. Y no me tengo yo por la persona más lista del mundo, pero sospeché del meollo de la cuestión desde el cuarto capítulo. Digo.
La desaparición de una niña durante la boda de su madre es el eje de esta historia que a modo de recopilación de relatos para un documental nos va desgranando qué fue lo que pasó ese día. A través de las voces de varios personajes conocemos la historia de Mai, una joven que un día apareció en el pueblo y trastocó la vida de varios de sus habitantes. ¿Qué escondía esa muchacha de aire rebelde que encandilaba a los muchachos y sembraba interrogantes en todo aquel que se acercaba a ella? Un misterio que se va develando de a poco, y aunque tiene un buen giro que no me esperaba, siento que la novela no tuvo la fuerza necesaria para impactarme. Me gustó, sí, pero no llegué a conectar del todo con la historia. Rescato la prosa del autor ya que me pareció lo mejor del libro, rozando el realismo mágico con gran destreza. Una lectura amena, aunque le faltó un no sé qué para enamorarme.
"Tranquilo ,no se puede entrar y salir del mar como si fuese una discoteca" "Miss Marte-Manuel Jabois" Si ya éste autor me encandiló en Malaherba ,aquí me ha dejado más ............porque sigue tocando a esas personas que nos fascinan y que de alguna manera nos hacen felices .La diferencia aquí es que mete el thriller ambientado en la costa Gallega ,un lugar inventado geográficamente .Una historia que parte de la desaparición de julia y a partir de ahí ,todo es verdad piadosa o impertinente ,la importancia que percibo por parte del autor no es el saber que es verdad ,sino en realidad la importancia de que está ocurriendo ,bordado también y ahí se nota que el autor es periodista ,de una labor periodística ,pero destaco y ya no sólo por ésta sino otras de él ,que la magia de éste hombre es ese universo que plasma a través de sus historias como ésta ,de encanto ,ternura ,divertida ..... ...........es cómo in crescendo . Encontraremos también el tema del amor muy presente en ésta historia quizás con algo de realismo mágico pero ,adornada con ese tipo de amor con un mensaje muy palpable que no es otro sino ,la ceguera o más bien lo que hipnotizador que puede ser ,para que muchas veces no seamos capaces de ver lo que tenemos a nuestro alrededor .......Poco más puedo decir de ésta novela no,para mi novelón ,escrita de una forma brillante y llevándote hasta las últimas páginas al desconcierto con ese giro brutal ,porque creo que muchos lectores se van a enamorar de Mai, Miss Marte, una chica que aparece como caída de otro planeta y cambia la vida de todos a su alrededor con esos olores por momentos a "Mar que te conectan directamente como a mí cada día ,a la felicidad" PD:" Las amistades soportan confesiones y secretos ,pero jamás soportan la duda.Se toma distancia tanto si se prefiere saber ,como si se prefiere no saber "
Jabois tiene un estilo muy personal. Si has leído "Malaherba" te darás cuenta. El libro es una colección de frases a subrayar. ¿Qué es la verdad?. ¿es realmente importante conocerla? ¿Sólo existe una verdad o cada uno se construye la suya, que no por ello es menos verdad?. Una historia quizás increíble, si la analizamos desde lo racional, pero que toca ese realismo mágico de una forma tan reconocible que incluso se nombra a García Marquez en la narración. La reconstrucción de recuerdos tiene mucho de invención, de rellenar huecos, de quedarse con lo que te interesa, con lo que te justifica. De un personaje ya anciano se dice en la historia, "...empezó a contarlo todo, porque no tiene mala memoria, solo tendencia a olvidar las tragedias" y de eso va el libro, de cómo cada personaje recuerda lo que pasó hace 25 años, cuando una serie de sucesos increíbles cambió sus vidas para siempre y de como tras aparecer alguien investigando, removiendo, escarbando, aparecen los miedos, el descubrir una verdad diferente a la que tiene cada uno interiorizada y que eso cause el verdadero trauma: ¿Que sentido ha tenido su vida si las cosas no ocurrieron realmente como ellos pensaban?
¿Qué harías si un día, en mitad de una fiesta, una niña desaparece y nadie sabe explicarlo?
Piénsalo bien. No un secuestro con testigos, no una fuga con pistas, no un crimen con sospechosos. Simplemente, una desaparición sin respuestas. Un suceso que, años después, sigue siendo un misterio sin solución. En Miss Marte, Manuel Jabois nos mete en esa incertidumbre como quien mete la mano en una pecera turbia: sin ver el fondo, sin saber qué puede tocar. Y lo hace con su estilo afilado, su ironía elegante y su talento para capturar el lado más turbio y fascinante de lo cotidiano. No hay testigos fiables, no hay una versión clara, no hay un culpable evidente. Solo un vacío. Una ausencia que, con los años, se convierte en leyenda, en un rumor que nadie termina de entender del todo. Esto no es solo la historia de la desaparición de Yulia, una niña que se esfumó en la boda de Mai Lavinia, su madre. Es también una historia sobre la memoria, la culpa y las versiones contradictorias de la verdad.
Berta Soneira, una periodista reconvertida en documentalista, llega a un pequeño pueblo gallego con una misión: rodar un documental sobre la desaparición de Yulia, ocurrida dos décadas atrás. Para ello, cuenta con la ayuda de nuestro narrador, un periodista local y amigo íntimo de Mai Lavinia. Su papel es el de fixer, el enlace con el pueblo, el que conoce a los entrevistados, el que abre puertas y suaviza silencios incómodos. Pero lo que empieza como un intento de reconstruir el caso pronto se convierte en algo más turbio. Porque nadie en el pueblo parece tener una historia completa, y todos, de una forma u otra, están atrapados en el eco de aquella desaparición.
Manuel Jabois escribe como si estuviera contando una anécdota en un bar con la copa en la mano y una sonrisa torcida. Su estilo tiene ese encanto de la oralidad bien escrita, con diálogos vibrantes, frases con filo y una precisión obsesiva para las emociones humanas. Es un narrador que sabe dónde cortar, dónde insinuar y dónde soltar la frase que te deja frío.
Si ya leíste su anterior novela, Malaherba (ver reseña aquí), notarás que aquí afina aún más la voz, con un tono que recuerda a la mejor narrativa periodística, pero sin perder el ritmo de la novela. Aquí verás un Jabois más maduro, más preciso. Su voz sigue teniendo esa mezcla entre ligereza y hondura, entre el humor y la tragedia, pero en Miss Marte todo está más ajustado. No sobra nada, y cada frase cuenta. No hay páginas de más, no hay descripciones innecesarias: cada palabra está medida para que el lector avance sin soltar el libro.
La historia avanza entre el presente de la investigación documental y los recuerdos de quienes estuvieron allí. Berta Soneira entrevista, el narrador asiste, y entre ambos intentan desentrañar lo que ocurrió con Yulia. Pero lo interesante es que lo que se dice es tan importante como lo que se calla. Los testimonios se contradicen, los recuerdos se deforman, y el lector tiene que leer entre líneas para intuir qué hay de verdad en cada relato.
Entonces, ¿de qué va realmente Miss Marte? Sí, hay un misterio, pero esto no es solo un caso sin resolver. Es la historia de un pueblo atrapado en su propio pasado, de verdades que se desmoronan con el tiempo y de recuerdos que pesan más de lo que parecen. Una historia de verdades y silencios. Es también una novela sobre madres e hijas, sobre la memoria y sobre cómo, a veces, lo único que nos queda es la historia que decidimos contarnos a nosotros mismos.
Y hay algo más. Miss Marte es una historia sobre la mirada masculina sobre las mujeres. Sobre cómo se las interpreta, se las juzga, se las convierte en enigmas o en víctimas. Y sobre cómo, a veces, lo más interesante no es lo que los hombres cuentan, sino lo que las mujeres callan. Pero, ¿sabes esa sensación cuando ves una película de misterio y, a la media hora, ya tienes claro quién es el asesino, pero sigues viendo porque esperas que te sorprendan? Y cuando llega el final... efectivamente, era el asesino que pensabas. Pues algo así me pasó con Miss Marte.
Jabois juega bien sus cartas, sabe manejar los silencios, los giros, el misterio que envuelve a Yulia y al pueblo entero. Y, por supuesto, escribe como pocos, eso es innegable. Pero cuando llegas a la recta final, si has prestado un poco de atención, te das cuenta de que ese ‘gran giro’ no es tan grande, y esa ‘revelación final’ no es tan reveladora. No es que esté mal contado, Jabois sabe lo que hace. Pero si esperabas un puñetazo en la mesa, prepárate para un encogimiento de hombros.
Claro, no toda historia tiene que apoyarse en un final explosivo para funcionar. Pero en un thriller, en una novela que te lanza preguntas y juega con las sombras del pasado, uno espera que el desenlace te descoloque, que te deje con la mandíbula desencajada o, al menos, que haga que repases mentalmente todo lo que has leído con nuevos ojos. Y aquí, en lugar de un "¡No puede ser!", la reacción es más bien un "Ajá. Sí, bueno, ya... claro".
¿Merece la pena el viaje aunque el destino no sorprenda? Depende de lo que busques. Si vienes por la atmósfera, los diálogos afilados y el retrato de un pueblo atrapado en sus propios secretos, te vas a quedar. Es una novela breve, intensa, de esas que lees casi sin darte cuenta y está muy bien escrita. Si lo que quieres es un final que te haga replantearte todo lo que creías saber... igual te quedas con ganas de más.
Porque al final, lo que pasó con Yulia quizá importa menos que la sensación que deja la historia. Y esa sensación no es de asombro ni de revelación, sino de algo más tibio. Como cuando esperas un trueno que sacuda el cielo y solo oyes un murmullo a lo lejos. Un murmullo que, por más que escuches, nunca llega a ser un estruendo.
Y ese es el problema. Porque cuando el misterio que lo sostiene todo no tiene una resolución a la altura, la novela se queda en un terreno intermedio: bien escrita, bien planteada, pero sin ese golpe que la haga memorable. No es un mal libro en absoluto, y solo por la prosa de Jabois ya merece la pena, pero tampoco es uno que me haya dejado huella, como sí consiguió el autor con Malaherba.
Mira que es corto, pero me ha costado terminarlo. Aunque al final sí me ha tenido bastante atrapada, no puedo obviar lo caóticamente estructurado que está y el poco interés que me había estado generando la historia hasta 3/4 del libro. Los personajes están desdibujados, se confunden unos con otros, lo que hacía que me costase mucho meterme en la historia, que llegase a importarme algo, seguir el hilo.
Explicar la historia a través del proceso de grabación del documental como idea era buena, pero el resultado no es muy convincente para mí. En varias ocasiones da la sensación de que se la historia se queda sin contenido, ante lo cual el autor vuelve a colarnos una frase o reflexión de las de enmarcar para subsanarlo. Una vez puede funcionar, pero ya está.
No sé, mira que me gustó Malaherba, pero a este le veo muchas lagunas.
Bien escrito. Poco más que añadir. Le falta de todo a la historia de fondo que ni emociona ni conmueve y que tan si quiera despertó mi curiosidad cuando ese era el claro objetivo de la misma. Nada que ver con Malaherba...
Tenía los mimbres para ser una buena novela. En cambio, es una sucesión de personajes intensísimos poco creíbles que hacen que la historia pierda totalmente su interés, no habiendo forma de conectar con la historia.
‘Miss Marte’ ha confirmado mis sospechas, Jabois puede escribir sobre un caracol y a mi me fascinaría. Igual que me ocurrió con ‘Malaherba’, desde las primeras páginas me vi atrapada por una historia de la que quería saber TODO.
En una pequeña población en la Costa da morte, en el verano del 93 se produjo la desaparición de una niña durante la celebración de la boda de su madre. El caso nunca se resolvió. 25 años después, una periodista llega hasta allí para grabar un documental y tratar de esclarecer lo que ocurrió o, al menos, conocer los recuerdos de todos los involucrados.
Así, a través de los recuerdos de cada persona que conocieron a la pequeña, y sobre todo, a Mai, su madre, iremos componiendo un puzzle, de esos que hasta que pones la última pieza, no eres capaz de ver la imagen que forma. La narración, basada en conversaciones y recuerdos, es sumamente ágil, puesto que cambias de punto de vista cada poco y las distintas visiones se van complementando las unas a las otras. Gracias a este formato, Jabois consigue que sientas que estás viendo ese documental que están grabando.
En ‘Miss Marte’ tenemos una protagonista cautivadora, que lleva el peso de la historia y conquista al lector. Pero no está sola, sino que cuenta con el apoyo de unos secundarios trabajadísimos, que dan a una novela corta, una profundidad inimaginable si miras el número de páginas.
‘Miss Marte’, Mai, es una protagonista ausente, a la que solo conocemos desde el punto de vista quienes la trataron. Una joven arrolladora, fascinante y diferente, cuya llegada junto a su hija, revoluciona un pueblo donde nunca pasaba nada. Una mujer a la que puedes imaginar perfectamente y cuyo carisma se transmite al lector gracias a cómo todos hablan de ella.
Una historia con una fuerza increíble, sobre pérdida, amistad, amor, enfermedades mentales, ceguera que nos provocamos para no ver la realidad, prejuicios… todo ello, con unos puntos de humor marca de la casa Jabois, que hicieron que esta lectura fuera una absoluta delicia.
«No hay viaje más perverso y enloquecido que el que una persona hace a su pasado sin saber qué se va a encontrar».
«Miss Marte» es una forma de contar una tragedia desde la nostalgia y la incertidumbre. Es un libro que solo podría escribir Manuel Jabois, que, como es habitual en él, elige las palabras exactas para removerte en más de una ocasión.
El libro, dentro de la sencillez que caracteriza al autor, es complejo. La manera en que se narran los hechos —un capítulo por cada personaje— llega a ser confusa en ocasiones, con distintas voces que se mezclan sin previo aviso. Además, la manera en que parece avanzar sin llegar a concretar nada transmite una sensación de que todo pasa, pero nada ocurre.
Sin embargo, en su tramo final, la historia explota para ofrecer toda clase de sentimientos (angustia, confusión, tristeza, desesperación…) de la mano del relato de Santiago, uno de sus protagonistas. Es en esta parte donde el libro gana muchísimo para, finalmente, ofrecer un cierre que a nadie puede dejar indiferente.
Después de «Malaherba», el listón estaba demasiado alto como para superarlo. «Miss Marte» no es ni será mi libro favorito del año ni de la vida, pero sirve para confirmar que Manuel Jabois solo hay uno, y qué suerte coincidir con en tiempo.
Como thriller ambientado en un pueblo gallego junto al mar está bien. Nostálgico para los que hemos crecido en un pueblo con mar. Tiene destellos de genialidad en algunas de sus frases. Obliga casi a leerla de una sentada porque es trepidante y es corta. Sin embargo va a remolque de esos destellos de ocurrencia. En cuanto a la forma, basada en diálogos con frases cortas, no deja fluir una literatura con mayúsculas, en la que el estilo por si mismo sea un arte. En esta novela es fácil perder el hilo precisamente porque parece escrita arrebatadamente, sin mucho cuidado de la voz narrativa ni del intercambio de voces de los personajes, algunos de ellos inverosímiles, con el mismo arrebato con el que el lector quiere conocer el desenlace y la lee de una sentada. A mi juicio le falta serenidad y narración
Manuel Jabois ha sido una sorpresa inesperada, uno de esos autores nacidos con el don de hacer magia con las palabras y de contar historias que van más allá de la propia trama.
Miss Marte ha sido una auténtica delicia que he devorado en formato audiolibro, una opción que os recomiendo encarecidamente porque la narración de Tito Asorey es sencillamente impresionante. Sin duda, escuchar gran parte de esta historia ha elevado la experiencia a otro nivel.
Con mi querida Galicia como telón de fondo, la historia ya apuntaba maneras. No es solo lo idílico del lugar o la forma en que el autor capta perfectamente la esencia de esos veranos en la costa, es la manera en que ese lugar no se entiende sin los personajes que protagonizan la historia, especialmente sin Mai, el eje sobre el que pivota toda la trama y a la que conocemos a través de los ojos de los demás.
Confieso que no me ha caído bien, cuanto más la conocía más rechazo me generaba, por la “crueldad inocente” que utiliza como fachada para protegerse del mundo. Y aún así me sentí tan absorbida por su personalidad como el resto de personajes del libro, porque, la verdad sea dicha, Mai es el alma de esta historia.
La narración de Jabois es poética, ni recargada, ni exagerada, así que, de forma totalmente inesperada, me ha hecho disfrutar y sumergirme por completo en la historia, que además está contada en un formato que me ha parecido de lo más original, a través de entrevistas a los que fueron testigos del terrible suceso acontecido veinticinco años atrás.
Me quito el sombrero, señor Jabois, y me rindo a su talento y a su forma de contar historias. Estoy convencida de que Miss Marte bailará en mi cabeza cada vez que pise las costas gallegas.
⚠️Todas las valoraciones vertidas en este espacio son personales. Cada lector es un mundo con gustos propios, y se agradece respeto y tolerancia por las opiniones diferentes. Gracias.
Mi primer Jabois y no ha sido lo que esperaba. Sí, el autor escribe increíblemente bien, pero ni me ha interesado la historia ni los personajes. Me perdía con tantos puntos de vista, no veía la parte fascinante de la desdichada protagonista, no entendía la intensidad de todo. Está claro que me ha fallado el contenido, que no la ejecución.
Un primer acercamiento a M. Jabois que me obligará (lo sé ya) a hacerme con su anterior obra Malaherba.
Miss Marte es un libro que me ha enganchado desde la primera página sin saber muy bien por qué, aunque me aventuro a decir que ha sido por lo carismático de sus personajes y la construcción de la historia a través de entrevistas a los mismos años después de los hechos acaecidos.
Narrado más que dialogizado, el lector conoce todo lo que ocurrió en la boda mentada, de boca de unos y otros, llegando así a dar, finalmente, con la verdad, o mejor dicho, con "algo parecido a la verdad", como dice la periodista de esta novela.
"Las amistades soportan confesiones y secretos, pero jamás soportan la duda. Se toma distancia tanto si se prefiere saber como si se prefiere no saber."
Pese a haber sido una historia que me ha tenido bastante enganchada y con la que he disfrutado mucho, puedo entender muchas de las reseñas de las que veo en las que hacen referencia al desorden en la narración y la falta de revisión. Puede que sea así, y de hecho ha habido algún que otro momento en el que a mí también me ha desconcertado, pero desde el primer momento he relacionado esa forma de escribir con el carácter de Mai Lavinia: me había parecido un guiño a su personalidad, porque si ella es el hilo conductor de la narración, lo que prácticamente fomenta la historia, la misma debe ser como ella, un poco alocada e inconexa en ocasiones.
"... le hizo ver que hay gente que no visita su pasado simplemente porque no tiene nada bueno que ver o rescatar allí. Y añadió que no hay viaje más perverso y enloquecido que el que una persona hace a su pasado sin saber qué se va a encontrar."
Pero esta ha sido mi lectura sin haber leído Malaherba, su anterior obra, muchísimo más aclamada y aplaudida que esta, y las opiniones que he mencionado normalmente vienen de lectores que han pasado previamente por ella, por lo que les doy bastante credibilidad.
"Pensé, al llegar a mi viejo piso, en que uno se hace mayor cuando las cosas que no sabe son más que las que sabe, y que a veces la felicidad, o la supervivencia, consiste en un pacto tácito acerca de la conveniencia de la mentira, entendiendo mentira como la verdad que no interesa a nadie porque seríamos peores con ella."
En definitiva, Miss Marte es una obra ligera, adictiva y que, pese a los fallos mencionados, puede presumir de calidad y citas memorables. Personalmente, esta obra me ha llevado a decidirme a leer más cosas de Jabois, así que cualquier recomendación será bienvenida. :)
El verano siempre me invita a perderme en un buen thriller y si está ambientado en un pueblito costero de Galicia, pues mejor que mejor.
Estamos ante uno de esos libros en que el autor consigue atraparte con su forma de narrar desde el principio. Su particular pluma es de las que no deja indiferente, o la amas o la detestas. Claramente yo estoy en el primer grupo.
Veinticinco años después de la desaparición de una pequeña el día de la boda de su madre, una periodista visitará el pueblo con el objetivo de realizar un documental sobre el caso. Conoceremos la historia a través de las entrevistas que realizará a los antiguos testigos.
A través de los testimonios de todo el entorno que vivió junto a Mai y Yulia, madre e hija, reviviremos la llegada de esta misteriosa joven y su hija a este pequeño pueblo de veraneo de la Costa da morte.
Ha sido una historia de esas que no te puedes despegar. Ligera pero adictiva. Con una protagonista de las que no te dejan indiferente, su personalidad te atrapa desde las primeras páginas. Reconozco que estaba tan metida en la historia que no he sido consciente de lo que estaba ocurriendo hasta su desenlace.
♥️ Una historia con un trasfondo muy duro pero adornada de una manera magistral. Mis dieces para el autor por su peculiar estilo y por la historia tan redonda que ha creado, pasando a ser uno de mis thrillers favoritos.
✍🏼 «Quizás porque el camino más corto para olvidar un cuento de terror es convertirlo en un cuento infantil»
✍🏼 «Hay gente que no visita su pasado simplemente porque no tiene nada bueno que ver o rescatar allí».
✍🏼 «Las amistades soportan confesiones y secretos, pero jamas soportan la duda»
Miss Marte... Que decir? Lo primero es que me ha encantado, pero le tengo que poner 3 estrellas porque al principio de la historia me dije a mi misma: " mi misma esto tiene que ser así y así, no puede ser de otra forma" y claro así fue y no me sorprendió, es lo malo que tiene leer tanto, al final me cuesta sorprenderme.
1993 May Lavinia, una chica de 16 años con una hija de 2 aparece en un pueblo de la costa gallega y nadie parece saber nada serio de ella. Allí de enamora muy rápidamente de Santi y enseguida se casan. La noche de la boda acaba en tragedia pues Yulia (la niña) desaparece.
2019, 25 años después de la tragedia, llega al pueblo una periodista encargada en hacer un documental sobre aquella historia y para ello tendrá que entrevistar a todos aquellos que tuvieron algo que ver.
Muy corto y de fácil lectura, con unas cuantas citas para tomar nota, yo si lo recomiendo 😉
He intentado que me guste, porque el autor me cae bien. Y le doy dos estrellas porque creo que ha intentado de buena fe hacer algo que sirva. Y supongo que tendrá su público, su lectores que necesiten regodearse en estos lodazales. Pero no, Manuel, no funciona así.
Por ejemplo, ¿qué clase de figura literaria es esta? Puede entrar dentro de las imágenes malas o exageradas, se me ocurre:
"eso fue lo primero que pensó ella y lo primero que le dijo a la policía: que aquel hombre parecía haber nacido para anunciar la desaparición de niños, que estaría bien que se dedicase a eso y, aún más, pudiese montar una empresa de eventos que instruyese a cuatro o cinco invitados como él, cuerpos de grandes pulmones y barbas espesas, para enseñarles cómo obrar en caso de que desapareciese un crío."
¿Por qué el primer capítulo se titula Dios? Nos lo aclara al final del mismo:
"Desde entonces Dios siguió estando presente en los bautizos y en los entierros, pero no quiso volver a saber nada del amor." Es decir, la gente nunca más en treinta años se casó por la Iglesia en ese pueblo, por ser tan injusto Dios. Hombre, un poco surrealista, pero no entra en esa categoría la novela, hay que esforzarse más en los retruécanos, o mejor aún; evitarlos.
Luego entramos en una descripción tardo-pop del genero periodístico y televisivo, con poco interés, mucho intento de frase grandilocuente y demasiadas explicaciones sobre las formas de ser y los motivos de los personajes, y no es así.
"«Tengo el brazo congelado», dijo." ¿Y? No vuelve a pasar nada con esa información.
"También contó la verdad, pero no hasta donde pudo, porque en los últimos días del rodaje comprendió algo tristísimo, y es que hasta algo tan sagrado como la verdad puede serlo o no dependiendo de lo que se haga con ella, y la decisión de contarla o callarla puede convertirla en algo diferente y por tanto susceptible de ser manipulada, tergiversada y algo aún más insólito: transformarla en mentira. De tal forma que una verdad a las doce de la mañana puede ser una mentira a las ocho de la tarde si, primero, se silencia, y, segundo, cambia el mundo en el que fue pronunciada."
¿Y qué? Es decir, esto no se relaciona con nada que suceda en la novela, es una idea así general, lanzada para ver si cuela.
"—Mire, yo no quiero que mi pueblo sea un Puerto Hurraco, a vueltas toda la vida con esta historia —la recibió el alcalde, Francisco Girón y Girón" Ya con los apellidos del alcalde nos imaginamos que es un retrógrado de esos que la familia lleva gobernando desde tiempos de la regencia de María Cristina, no hace falta que nos lo expliques durante las dos páginas siguientes, como si fuésemos tontos.
Y eso: ella era así, el otro era asao, la madre era nosecómo y el alcalde era de esta forma:
"En cierto modo yo sabía que Berta Soneira, aquella chica medio distraída y miope, tan divertida como furiosa, era protagonista de su propia teoría; una chica que lo tiene todo menos lo más importante, y sobre esa vulnerabilidad se construía a sí misma no desde la soberbia, que podría, sino desde la ternura."
Manuel, se trata de pensar una trama en la que pasan una serie de cosas. Y pones luego a los personajes a hacer esas cosas. En su quehacer diario van a sitios, se encuentran con gente y hacen sus cosas. Y en esas cosas que hacen, en su forma de comportarse, en los diálogos, es donde ellos demuestran que son vulnerables, o que no son soberbios, o que son tiernos. Pero si me lo cuentas tú con tu voz de narrador, me aburro de cojones.
Pero bueno, no se detecta mala intención, solamente desconocimiento. Mucha suerte Jabois, y si no mira, los artículos son más fáciles de hacer.
Un personaje carismático, Mai, hace que la historia tenga interés. Con el paso de los relatos de los demás personajes vamos descubriendo detalles del pasado y del presente. Entretenido.
No se me ocurre. Empezar a hablaros de Miss Marte. Sin sentenciar. Afirmar. Y confirmar. Que Jabois es unos de los mejores escritores. Que caminan entre nosotros.
Porque si Malaherba. Fue, es y será un libro bien bueno. Miss Marte. Aunque se queda un pelo. Pelín. Atrás. No deja de ser una historia tan bien contada. Que brilla cegadoramente. Por esta facilidad tan compleja. Que es el escribir de Jabois.
Empezaré por el enclave. Mi julio ha sido muy gallego. Y esto ya sabéis que convierte a mis lecturas. En algo más que pasar páginas. Es un gozo absoluto.
Seguiré por su argumento. Mai. La misteriosa Mais llega a un pueblito gallego con su hija. Y todo son conjeturas, habladurías. Extrañezas y misterios. Hasta que sucede algo gordo. Gordo. Gordo. Que veintiséis años después. Es removido por la periodista Berta Soneira. Para saber quién. Cómo. Y por qué. Sucedió.
Tenemos pues. Una sucesión de testimonios. De aquellos que estaban. De lo que vieron o dejaron de ver. Esclarecedores. O no. De lo sucedido.
Así que tenemos mucho qué. Pero sobre todo. Tenemos muchísimo cómo. Porque es lo que hace este hombre. Que el cómo sea todo.
Me ha gustado de cabo a rabo. Por un lado y por el otro. Leed a Jabois. Es un auténtico monstruo.