Las cabezas de tres dirigentes políticos aparecen encapsuladas en sendos orbes de vidrio. Todo apunta a una venganza política, ya que los cadáveres pertenecen a miembros prominentes del partido, encausados en un juicio masivo por corrupción, y cuyas declaraciones podrían precipitar la caída del gobierno actual.
Desde el momento en que aparecen los cadáveres, la vida íntima de Adrián, asesor en ciernes del gabinete de comunicación del partido gubernamental, colapsa, golpeada por su propio ascenso profesional, por las maquinaciones que sacuden el seno de su partido y por los movimientos de una élite en la sombra que va definiendo la trayectoria de un país donde solo rigen tres leyes: la ley de la selva, la del más fuerte y la ley del embudo.
Antonio Altarriba (El arte de volar, El ala rota) y el dibujante Keko (El perdón y la furia) ponen un sangriento punto final a su trilogía del Yo inaugurada con Yo, asesino y continuada con Yo, loco.
Esayista, novelista, crítico y guionista de historietas y televisión español. Ejerce, además, como catedrático de literatura francesa en la Universidad del País Vasco.
Como no he leído los otros dos cómics de la trilogía, que al parecer son bastante mejores, no he podido comparar ni sentirme decepcionada. Así que me ha resultado una lectura suficientemente entretenida e interesante. Es cierto que algunas cosas parecen metidas un poco a capón, y que hay apéndices en las historia que no se sabe muy qué hacen ahí colgando. También es inevitable pensar en Primavera para Madrid y en que, como relato de la corrupción sistémica en la política española, le lleva mucha ventaja a este Yo, mentiroso. Pero tiene algo que me ha gustado mucho, el modo en que muestra cómo el arte ha sido, siempre, un instrumento de legitimación para los poderosos o quienes aspiran a serlo. Desde el consejero quizás demasiado escrupuloso que elige a Magritte tan solo porque le gusta mucho su obra, y ya eso nos hace temer que no va a llegar muy lejos, a la decoración planeada al detalle con un moderno pero no estridente Jeff Koons, el cómic va metiendo reflexiones sobre el arte y su compleja relación con el poder. A lo mejor he hecho bien comenzando la trilogía precisamente por este cómic.
Buf, qué guión más pobre comparado con otros de Altarriba. Las tres historias que contiene (la recreación de la política española del año 2017, la vida personal de un fontanero a sueldo del gobierno y los asesinatos de unos concejales de Vitoria) podrían llegar a funcionar de dos en dos. Sin embargo, las tres juntitas se dan de tortas entre sí y se van poniendo zancadillas todo el rato. El relato de las cloacas del PP, las primarias de PSOE, la moción de censura... es muy perezoso, el thriller criminal no le anda a la zaga, y la estampa constumbrista del hombre que hace y deshace la comunicación política apenas tiene profundidad. Sin duda Altarriba se moja y no deja dudas de su visión (todo cambia para que todo siga igual). Pero Yo, mentiroso apenas destaca por el siempre entonado trabajo de Keko. Su habitual puesta en escena expresionista se ve aderezada de un fino tono satírico en la representación de nuestra clase política y empresarial que imprimen algo de hondura a las mejores páginas de la obra.
No solo es el peor de la trilogía, y lo peor que he leído de Altarriba, sino que en si mismo es un comic muy malo.
Sobre todo por el pésimo guion que, en una pirueta imposible, trata de mezclar los tejemanejes del PP en temas de corrupción y el ascenso de Sanchez y la caída de Rajoy con el mundillo del arte, Villarejo, una trama personal de matrimonio roto, unos caserones vitorianos en ruinas, y que además, en el colmo del paroxismo, trata de rescatar personajes y situaciones de sus dos anteriores entregas para cerrar tramas.
Un absoluto desvarío por el que desfilan personajes que son caricaturas -que mal suele salir hablar de situaciones reales jugando con seudónimos, nombres y caras reconocibles-, y otros que son totalmente planos y que terminan no aportando nada -¿por qué la hija?¿por qué la sala de las máscaras? Páginas y diálogos que son relleno total, y la voz del narrador que está a años luz de la de su primer y potentísimo (5 estrellas) "Yo, Asesino".
Rescata una estrella -y me lo pienso- el arte de Keko, que sin ser el mejor de la serie, de hecho siendo bastante flojo -está repleto de calcos fotográficos urbanos y malas caricaturas de Rajoy, Aguirre, Sanchez...- tiene algunas imágenes interesantes, sobre todo en exteriores nocturnos lluviosos.
Suena a compromiso desganado, y refrito de ideas. De los peores cómics que he leído este año.
Un cómic muy interesante acerca del circo de la política española. La realidad supera siempre a la ficción, por lo que esta historia no dista mucho de la actualidad política. Como bien dicen las primeras páginas, "cualquier parecido con la realidad política española entre 2016 y 2019 es insidiosa coincidencia".
Chulísimas las referencias al otro ejemplar de la trilogía, concretamente de "Yo, loco", un ejemplar que encantó. Como aún no me he leído "Yo asesino" pues chica no he pillado nada. Además, el estilo darks propio del ilustrador es genial, aunque es cierto que en algunas viñetas no se aprecian muy bien las escenas jeje, pero vamos por poner una puntillita.
Muchos comentan que no está a la altura de otras obras del autor pero bueno es chuli igual.
El tercer tomo de la trilogía de Altarriba y Keko, tras "Yo, asesino" y "Yo, loco" sigue la pauta de sus antecesores: historia truculenta, dibujos en blanco y negro con alguna nota en color para resaltar, y crítica a alguna parte de la sociedad. En este caso, usando nombres similares a los protagonistas reales, los autores nos muestran el devenir de un jefe de gabinete llamado Adrián Cuadrado, que evoca a Iván Redondo, y que, por tanto, cuenta cómo se pasa del PDP (remedo del PP) al PST (remedo del PSOE) mientras una serie de crímenes se van sucediendo y se enseña lo que sucede entre bambalinas dentro de los partidos políticos de gobierno. De este modo, con los asesinatos de fondo y los vaivenes de Cuadrado, Altarriba y Keko hacen un resumen de lo ocurrido entre 2016 y 2019 en la política española tal cual sucedió, y lo hacen con gracejo, entreteniendo, incluso tratándose de una historia que si la analizas bien es tremendamente desagradable. Interesante.
Un tanto decepcionante final para la llamada «Trilogía del Yo»: el mensaje no nos es sugerido, sino telegrafiado de una manera tan obvia y patente que parece que Altarriba piensa que se dirige a tontos del bote. Y tampoco es que descubra América, precisamente: la política es pura corrupción (todos los políticos de todos los partidos políticos); los que sufren pulsión de poder son megalómanos y/o psicópatas, en acto o en potencia; los nacionalistas y los españolistas, en el fondo, se llevan fenomenal y se conchaban para generar odio y mal rollo entre los ciudadanos, lo cual se traduce en votos para ellos en las elecciones. Pues vale, caballero, qué sorpresa, ¿no?
Altarriba pone en palabras clarísimas, y en boca, no de un outsider de dudosa fiabilidad o estabilidad mental, sino de un miembro respetado del establishment, estas reflexiones que carecen de profundidad por lo obvias, y de interés por lo mismo. A estas alturas, a excepción de los clásicos e incluso entrañables forofos de tal o cual partido, o de los chavales idealistas o ideologizados, todo el mundo que tenga dos dedos de frente está perfectamente al tanto de la pantomima que se produce cada cuatro años y que recibe el nombre de «elecciones generales». Se trata de una especie de entremés que hace que la comedia llamada «democracia» tenga un poco más de gracia. Pues nada.
El panfleto lo salvan los excelentes dibujos de Keko, que está estupendo, como siempre, aunque en este caso le toque ilustrar una obra que, sinceramente, no está a su altura. Al menos, Altarriba cierra los cabos sueltos que ha ido dejando en los otros volúmenes de la trilogía, lo que habrá que aceptar como premio de consolación por haber logrado terminar el libro (cuesta). What a pity...
"Cualquier parecido con la realidad política española entre 2016 y 2019 es insidiosa coincidencia". Salen todos, sus trazos son reconocibles y sus nombres deducibles (Raimundo Godoy por Mariano Rajoy) cuando no casi el mismo (como ocurre con Federico Grillo).
Este título versa sobre la mentira y su uso para escalar en la sociedad, así como también de la ocultación de la verdad y la construcción de realidades a partir de los propios intereses personales; infames habilidades en las que por desgracia tan diestros son nuestros políticos.
Buen cierre de la saga.
«Pero es necesario para el príncipe encubrir bien la naturalidad de su carácter y tener gran facilidad para fingir y disimular; los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar. Gobernar es hacer creer».
Magnifique BD sur la corruption politique en Espagne : "Tu parles d'une manière de prendre mes fonctions... Bon, en réalité ce n'est pas si grave, il fallait s'y attendre... le pouvoir vous rend vulnérable au chantage. Je ne dois pas m'inquiéter, si ça se gâte, je peux éliminer le maître chanteur... Je dispose désormais de tous les ressorts de l'État. Mais qu'est-ce que je raconte ? Ça supposerait de revenir aux méthodes de Corralejo que j'ai tant combattes... non... il ne faut pas céder à la paranoïa. Pour contrer n'importe quelle menace, je dois me fier à mon arme de toujours : le mensonge, ou plutôt la construction de la vérité, le contrôle du récit. L'histoire n'est plus que la mise en scène d'un scénario, et désormais, c'est moi qui l'écris..."
Como dicen los otros lectores con una voz más crítica, el autor incorpora demasiadas tramas y personajes insustanciales. Las acotaciones (pensamientos del narrador -protagonista) son cansinas, grandilocuentes y vacías, un eco de muchos pensadores y máximas refritas a lo fast food que suelen coincidir en las mismas viñetas con otros diálogos lo cuál genera una lectura ruidosa y desesperante. Si hubieran barrido y eliminado esta pelusa ideológica la lectura fluiria de forma mucho más amena y esta obra podria dejar de ser considerada algo serio para erigirse como algo más grande.
O guião de Antonio Altarriba é muito interessante, a partir de um crime em Vitoria (Gasteiz) - País Basco (Euskal Herria), oferece-nos uma visão da evolução da vida politica recente de Espanha. A corrupção no PP, a queda Mariano Rajoy, a ascenção de Pedro Sánchez e a sua aliança con o Podemos. Não deixa de deixar, em pequenos pormenores, a sua opinião sobre Felipe González e José María Aznar. Keko, tem um desenho interessante a tinta da china, e acompanha bem a narrativa
Altarriba y Keko continúan con esa fructífera colaboración que comenzaron con Yo, asesino. El thriller, esta vez, se desarrolla en los ambientes de la política municipal y nacional donde el protagonista es un asesor político en ascenso. Un mercenario buscavidas al servicio del mejor postor con independencia de su ideología. El cómic está trufado de todo tipo de personajes cuyos alter ego reales son claramente identificables en la política española.
¡Un libro genial! Siguiendo el hilo del blanco, negro y un toque de color. Una crítica fantástica sobre el actual panorama político de nuestro país que cierra así, su “trilogía egoísta“. Pero como dice el autor al principio del libro “Cualquier parecido con la realidad política española entre 2016 y 2019 es insidiosa coincidencia”.
Tercera i última entrega de la trilogia de Keko i Altarriba. POtser una mica més fluix que Yo, Asesino, però igualment molt ben fet i increiblement dibuixat. Trobo a faltar una mica més de treball en el lligam entre aquest volum i el primer. Amb tot, m'ha agradat molt.
Igual que en la película ‘El reino’ la realidad de este país te da argumento suficiente para, con apenas cuatro cambios en los nombres, montar una historia apasionante. Quizás eso sea un poco lo peor del cómic, que todo lo que cuenta ya lo hemos visto y leído muchas veces.
Un livre que j'ai aimé à beaucoup d'égards, en particulier son graphisme. L'auteur dresse un portrait cinglant et pertinent sur le monde politique et ses faux-semblants.
Parece que este escritor solo sabe hablar de tíos con mucho poder que se follan a tías jóvenes que están buenísimas. Es el segundo que me leo de el después de “Yo, asesino” y la verdad, casposo.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Comienza Yo, mentiroso con una advertencia explícita, algo así como "cualquier parecido con la realidad es intencionado". A partir de ahí, se monta una historia truculenta al margen de la moción de censura en la que Pedro Sánchez (Pedro Sanchís en el tebeo) le gana a Rajoy (Godoy). A parte de estos dos, son muchos los personajes reconocibles en unos tejemanejes políticos conocidos y reconocibles; repugnantes. ¿Y qué necesidad había —pregunto— de re(re)petir el menú que nos ofrecen los noticiarios cada día. Lástima, un trabajo notable para un resultado, por innecesario, desafortunado.
Me falta por leer Yo, loco, aunque Yo, asesino me pareció prodigioso. Aquí Altarriba muestra las miserias del poder en este país. Se reconoce la inspiración en la mano dcha de Sánchez. Aunque en ese sentido es mucho mejor Primavera en Madrid. Altarriba es de los más grandes. El arte de volar es una obra maestra absoluta.
The excellent Yo trilogy comes to a close with this outstanding graphic novel. Good story, suspense, impactful writing and drawing. Go read all three of them, ideally in order but not indispensable. 5 stars.