Tras décadas de industrialización, nuestras ciudades, en sus dimensiones física y legislativa, son lugares orientados a la productividad. En ellas se puede repartir mercancías, publicitar un producto comercial o conducir para ir a trabajar. Pero son también un medio más hostil para las actividades no vinculadas a lo productivo: poder elegir dónde sentarse y descansar, usar un baño público, beber agua limpia sin pagar, respirar aire no contaminado, divertirse sin consumir o pasear sin mojarse cuando llueve son grandes hazañas en las ciudades actuales. El privilegio del que han gozado las actividades productivas y quienes las ejercen ha llevado a negar las diversas características biológicas y subjetivas de sus habitantes y el carácter multidimensional de la ciudad, convirtiéndose en un principio cultural y una práctica política. Esta constatación arroja sobre quienes diseñan y gobiernan la ciudad una gran responsabilidad: sus decisiones y su gestión reparten las oportunidades de forma desigual entre sus habitantes. Pero también abre un campo extenso de alternativas que pueden presentar una visión integradora de la economía, el medioambiente y la salud de una ciudadanía diversa. Este libro nos invita a pensar y repensar los modelos arquitectónicos y urbanísticos priorizando no tanto el saber técnico, formal y abstracto de sus profesionales como la dimensión pública y cívica de su actividad.
Al principio te crees (como en la mayoría de los casos en los q se habla de empoderamiento a través de política pública y demás) que sería un análisis de propuestas en el mundo anglosajón pero el libro incluye numerosas propuestas que se desarrollan incluso en territorio español (Madrid, Bcn, Pamplona o Murcia). El libro tiene apuntes muy interesantes sobre el empoderamiento del ciudadano (aquí nos recuerda q ciudadano es el sin hogar, el niño, la madre la abuela etc) pero a veces peca de idealista, dejando de lado la raíz económica (muy poca predisposición a criticar la colaboración público-privada, incluso tiene ciertos momentos donde esta última parece fundamental), apuesta demasiado por la no directividad (aunque el niño elija según sus gustos, estos ya están definidos y suelen obedecer a una postura predominante) e incluso apuesta, en ocasiones, por una suerte de capitalismo verde que intenta por todos los medios de revestir de buenismo con los cuidados. Igualmente, un libro muy interesante para ser conscientes de la existencia de propuestas (algunas se llevan a cabo) donde la voz ciudadana, la presencia de más verde, el derecho al descanso y al juego son elementos fundamentales. Muy destacable también cómo nos habla de los otros, sobre todo de los niños, con actividades y talleres muy interesantes para una educación sobre y con la ciudad.
Los espacios que habitamos y su disposición urbanística marcan profundamente no solo nuestra relación con los mismos, sino nuestro estado de animo, participación ciudadana y socialización. Si en la calle de debajo de mi casa hay bancos, arboles y zonas peatonales, seguro bajaré con gusto a disfrutar de un paseo por el barrio, a sentarme a leer o intercambiar una breve conversación con una vecina. Si por el contrario, lo que hay debajo de mi casa es una plaza de asfalto (denominada como “plaza dura” en este libro), seguramente me quedaré en casa evitando la poca amabilidad de ese espacio para ocuparlo y pasar tiempo en él. Esto parece evidente, si no fuera porque en universidades de arquitectura y altos cargos técnicos encargados del urbanismo de las ciudades, no resulta tan claro que la “plaza dura” o el incremento de carriles supone un aumento de la productividad de la ciudad pero un decrecimiento de las condiciones de habitabilidad de estos espacios.
La soberanía del espacio público, como muestra este ensayo, es crucial para el desarrollar y potenciar lo que un espacio compartido enseña; la confianza y autonomía surgen a raíz de la toma de decisiones en el día a día y de las interacciones cotidianas. Si no poseemos lugares en los que tomar decisiones sobre como utilizar, habitar o disfrutar de ese espacio, entonces caemos en la imposición de las políticas locales para aumentar la productividad de las ciudades. Esto pasa por ignorar peatones, eliminar la consciencia de barrio e ignorar el intercambio cultural y generacional que se crea en los espacios públicos del “cuidado”. Por que como bien describe la autora, o elegimos crear ciudades para el cuidado o favorecemos el asfalto, la productividad e individualización de las personas que lo habitan.
Gran parte del ensayo trata del olvido en las ciudades de los más pequeños. Es impensable a dia de hoy que menores de 14 años vayan solos al colegio, cuando antes esta autonomía e independencia sucedía desde los 6 años ya que la calle no estaba inundada de coches y era un trayecto sencillo que un peque podía recordar. Por otro lado, las vallas establecidas en torno a los parques infantiles, eliminan el ingenio y el intercambio generacional segregando por edades e incluso clase, los parques a los que se acude. Son evidentes las consecuencias de este tipo de acciones.
Recomiendo esta lectura como reflexión sobre el estado de nuestros barrios y la dirección que estos deberían tener para ser habitables por todo tipo de personas.
A destacar especialmente de este ensayo, además de todo su contenido, la ligereza con la que expone sus ideas. Lo hace amable para los que estamos algo alejados de la academia o de la propia disciplina urbanística. CUIDA que sea accesible para tod@s, ¡recomendadísimo!
Izaskun presenta una descripción de ideas, conceptos y proyectos para la concepción de una ciudad, una que permita el desarrollo de un urbanismo sostenible. ¿Es posible?,¿ que medidas se podrían implementar? y a qué costo?. Estas son algunas preguntas que con cuidado responde y aclara. Recomendable para cualquier público interesado en entender la ciudad, de sus posibilidades y alcance en nuestras vidas.
Es un gran libro con muy buenas propuestas y explicaciones respecto a la creación de una mejor ciudad y una mejor comunidad. Estando en armonía y teniendo en cuenta a lxs ciudadanxs diversxs que habitan en la misma ciudad sin dejar de lado a la naturaleza y la fauna que llega a la misma.
Mi única crítica (que se me ocurra de momento) es sobre la superficialidad con la que se toca el como hacemos ciudad con respecto al modelo capitalista. Creo que se da una pincelada respecto a un cambio en cuanto a eso mas, no se profundiza ni se hace una crítica radical a la misma. La ecología, cuidado de lxs habitantes no es compatible con el cómo se construyen las ciudades bajo una ideología capitalista.
Le daría 5 estrellas si hubiera usado los ejemplos exitosos de superillas en barcelona en vez de solo referenciar la ciudad para decir que la plaza de sants es una mierda (aunque lo es). Como son los madrileños lol
Lectura muy recomendable para aquellas personas que quieran aprender sobre urbanismo, ecologismo o empoderamiento ciudadano sin tener conocimientos previos o muy técnicos sobre arquitectura.
La autora plantea reflexiones muy interesantes a través de diferentes proyectos a nivel nacional e internacional y toma en cuenta diferentes aspectos como la economía, el género, la historia etc.
Personalmente, me ha hecho reflexionar sobre las carencias que existen a nivel urbanístico en mi entorno y me ha animado a tomar un rol más activo en la toma de decisiones (o, al menos, intentarlo).