Justo, campanero de Guaduas, es un personaje entrañable con quien el lector sufre y se ríe, o sostiene el aliento. Porque Un chistoso de aldea, además de una historia de la Independencia, es también una novela de aventuras, de suspenso y de amor. En todos estos sentidos alcanza maestría la autora. Esta edición quiere poner en manos del amplio público la obra de una autora que para muchos es casi desconocida pero que tiene un lugar eminente en la literatura colombiana. Un chistoso de aldea es una ventana a nuestra historia y, sin duda alguna, el lector la disfrutará. Del prólogo de Carolina Alzate
Novelista, historiadora y periodista colombiana que desarrolló su obra dentro del romanticismo tardío y que anticipó el feminismo en la literatura de su país. Hija del destacado militar e historiador Joaquín Acosta, que había luchado por la independencia junto a Simón Bolívar, Soledad Acosta estudió en Canadá y en París.
Buena parte de sus novelas tienen como temática la historia colonial y republicana. Se recuerdan sus Novelas y cuadros de costumbres de la vida suramericana (1869), Los piratas de Cartagena (1885) y Un chistoso de aldea (1905). En algunas de sus obras adelantó análisis sociológicos, como en Laura (1870). Escribió además diversas biografías, entre ellas las de Antonio José de Sucre, Antonio Nariño, José Antonio Galán y la de su padre, Joaquín Acosta.
le he huído toda la vida a la novela histórica porque siempre la vi como el asidero de pseudohistoriadores problemáticos con una hiperfijación en hechos violentos que termina romantizando esa violencia. quién iba decir que lo que me faltaba era leer sobre una historia que, de forma alguna, me atraviesa contextualmente y tan bien escrita al punto que se lee de corrido y sosteniendo el entretenimiento.
La ironía y la sátira como vehículo narrativo para la construcción de una nación en tránsito me parece brillante. Pensarnos el momento post-inter-idenpendista como el momento torpe que fue desde el humor es absurdo, porque cómo más nos podemos pensar esa etapa caótica?? los personajes se sienten como personajes, medio caricaturescos pero entendible de los movimientos literarios colombianos del siglo xix (el libro es de inicios del veinte pero es indudablemente siglo diecinueveano) . Entiendo cómo pueden haber críticas de la movida costumbrista, pero creo que para el propósito de pensarnos una identidad nacional, es necesario. aún así no se agota en la descripción etnográfica, sino que de verdad configura una narrativa con verosimilitud y muy redonda y, más aún como debería ser el costumbrismo, crítica.
para pensarnos la historia de Colombia debería ser requisito leer a Acosta de Samper.