Publicado en 1989, cuando el muerto reciente era un padre etéreo al que los escritores argentinos buscaban matar otra vez, Borges a contraluz es un testimonio desnudo, desencadenado, un ejercicio fundante de chismografía y lectura que diagnostica la zona donde se espasman la vida y la obra del escritor en español más importante desde Quevedo. La intimidad débil de Borges ya era objeto de burlas no tan solapadas en los años treinta. Estela Canto, escritora satelital del grupo Sur, heroína resistida por el núcleo duro, traductora heroica y bailarina espía en el departamento de Santa Fe y Ecuador de los Bioy, en el que se pergeñó el giro fantástico de la literatura latinoamericana, conoció a Borges, leyó bien a Borges, se dejó amar por él y en el final de su vida decidió —deslenguada, pilla, vibrante, enloquecida— contar lo que sabía. Incluyó sus cartas. En el tercio de siglo que pasó desde entonces, Borges no sólo obtuvo una unanimidad que lo perturbaría, sino que además fue leído tal como lo propuso su viuda más como un hombre que dejó en su obra inmortal trozos calientes de intimidad, de vida. Es hora de ejercer la actividad que Borges más la de volver a leer. Santiago Llach
Según Piglia es una de las mejores biografías de Borges. No puede parar de leerlo aunque por momentos sentí lástima de cómo despreciaba al hombre que fue Borges, no al escritor.
Este petulante y pobre libro está lleno de resentimientos, de insultos, de injurias, de mentiras, de indiscreciones, de desatenciones, de incivilizada personalidad.
Cuando esperaba encontrar bonitos e insólitos recuerdos de Borges, a Estela se le ocurrió aprovechar el nombre de Borges para presumir su floja prosa y sus viscerales —y nada importantes para el lector— opiniones y, por si fuera poco, recuerda de Borges solo sus defectos y malas experiencias, denunciándolas y burlándose de ellas. Lo peor es que ni siquiera estoy seguro de que hayan sido reales.
Me basta resumir a la persona de Estela Canto con una anécdota que ella misma confirma en el libro del que tratamos: Borges le regaló el manuscrito de El Aleph y lo mejor que se le ocurrió hacer con él fue subastarlo.
Por momentos se nota el resentimiento, en otras la curiosidad, la histeria, los celos, el raro amor que sentía Estela por Georgie. Y eso es lo mejor, porque no es solamente un testimonio, y no hay que leerlo así, sino como una novela de relaciones contemporáneas, como literatura del yo. Nadie me había hecho pensar en Borges como un hombre que lucha a lo largo de su vida por alcanzar la libertad de las convenciones que lo obsesionan y lo atan. Muy diferente de la caricatura grotesca que construye Bioy en su diario, acá pareciera ser que por primera vez es humano.
Este libro condensa dos de mis cosas preferidas: la literatura y el chisme. Si tuviera una máquina del tiempo me iría directo a una de las reuniones que tenían Borges y Estela en la casa de Bioy y Silvina.
Estela me parece una estúpida directamente no puedo creer que le haya dedicado El Aleph a esta mujer. Cómo se puede ser tan cruel y resentida con una persona que te quiso tanto? Me apena la imagen que expone de él pero también destaco lo interesante de bajarlo del pedestal y verlo desde un lado más humano.
Quizás el Borges epistolar sea mi preferido, si antes lo quería ahora lo quiero todavía más.
Este libro a sido una revelación y una confirmación. Cuando la madre de Borges murió el escribió un poema titulado "El remordimiento" que tiene un verso notable: a ver "cometido el peor de todos los pecados, no haber sido feliz" yo solía y a veces cuando vuelvo a mi madre lo recitaba con nostalgia de un infierno que me liberé y donde calme las aguas. Por intuición cuando hace dos años atrás vine a estudiar a la Argentina comprendi con el pasar del tiempo algo este hermoso y ambiguo, país que es una oportunidad para mi pero en el que no me veo viviendo, aun que el destino es incierto y veremos que nos depara. Soy el menos argentino de todos mis amigos y conocidos argentinos y soy el más devoto de Borges yo lo admiro como escritor, de igual manera que Borges admiraba a Quevedo. Este libro me a aclarado ciertas cosas de Argentina que a decir verdad me entristecen porque hay un rastro de algo que fue esplendoroso, en algún pasado. Estela quizá fue una, por no decir la mujer más importante en lo que se refiere a amor e intimidad de su vida. Este libro habla del mismo Borges y del otro del íntimo como persona, y el lúcido escritor, del Borges tímido, angustiado, indiferente con la sociedad (contrario a mí en dónde no soporto las injusticias), del Borges temeroso y a veces patético el que pocos llegan a conocer. Siempre eh pensado que Borges tuvo algo de místico de monje budista y aquí en este libro lo confirmó al final de su vida decidió ser valiente y fue feliz un efecto liberador para el, el jaguar y el nombre que pronuncian la palabra de Dios.
Posdata. Este libro quizá me escogió desde tiempos inmemorables y yo lo afronte. Borges el místico escritor, el poeta lúcido, el hombre que a sufrido también sus desdichas, en las últimas fotos o videos de su vida se lo ve su piel tersa, rejuvenecido y murió en Ginebra (un sabía decisión) en su tumba hay dos inscripciones una en anglosajón y otra en islandés:
"And ne forhtedon na"
"Hann tekr sverðit Gram ok leggr í meðal þeira bert"
Curiosamente esta inscripción en islandés colocada en el reverso de su lápida está como epígrafe, en Ulrica su único cuento amoroso.
Jorge Luis Borges (the man) was every bit as complex, enigmatic, controversial and fascinating as his literary work, and often misunderstood. This book, part memoir and part essay written by one of his former girlfriends tries to explain and elucidate some of those aspects, ranging from his love life (of course!) to his political ideology and almost everything in-between. Contains analysis and interesting theories about some of Borges most iconic stories, among them “El Aleph” which was inspired by (and dedicated to) the author herself. Not perfect (not by a long shot) but nonetheless a very nice addition to the library of the staunch Borges fan.
Desde este libro de 1989 ya se sabía que Vargas Llosa había tergiversado lo que vio y habló cuando visitó a Borges (y, con todo, apenas salió su libro al respecto). Lo que cuenta Estela Canto sobre la modestia de Borges es las veces más interesante que aquella del peruano.
Por demás este es llanamente un buen libro de chisme, un libro de chisme sabroso y jugoso sobre Borges, sí, pero también sobre la Argentina y la escena en que se desenvolvió el grupo de la revista Sur.
En cuanto a Borges, Estela Canto quizá pueda ser acreditada con lo más humillante que se ha escrito sobre el autor argentino: ese capítulo titulado “Madre”, donde se retrata a un Borges hijo como un ser sumiso, patético y timorato ante los deseos opresivos de la madre, lo cual se liga muy bien, hacia el final, con la historia de sus matrimonios y sus últimos días con María Kodama.
De momento, me parece de los mejores libros escritos sobre Borges. Se nota que está escrito con mucho cariño porque mezcla el ensayo de la Argentina de clase media alta de principios de siglo, con sus luces y sombras, con la vida personal y literaria de Borges. Es un libro honesto que no intenta loar al escritor sino mostrar sus contradicciones y también las de ella misma. Eso la eleva. Por otra parte, está muy bien escrito y el análisis de sus cuentos y de su obra en general, puesta en relación a su vida personal es sumamente interesante. También lo encuentro un libro que se puede leer en clave feminista, está muy destacado el rol de su madre, la relación de Borges con las mujeres y los cuentos que escribió como La intrusa. Hay momentos antológicos como esas largas caminatas por Buenos Aires. Se nota que fue una amistad profunda que trascendió lo meramente sexual. Una pena que Estela Canto solo sea conocida como la novia de Borges porque fue una excelente escritora injustamente olvidada.
Me encantó! No por nada Piglia dijo que era la mejor biografía. Borges es un virgo adorable. Gracias Leonor por los cuchilleros aunque pobre Borges que no salía de ahí. Estela tiene una agudeza que causa gracia y ganas de decir “qué conchuda”. Genia. La forma en que va mechando también su obra con su vida me fascinó.
Él nunca habría podido ser el Jorge Luis Borges que conoce el mundo sin la rudeza, la crueldad, la devoción, la atención total, la inquebrantable sed de poder de su madre.
Agil, bien escrito...pero cómo se despachó Estela...de todas maneras se guardó bastante, pero sobre los que quiso hablar no tuvo piedad (salvo sobre sí misma). Intesante.