"La naturaleza humana es un misterio. Tal vez esta terrible enfermedad nos está dando la oportunidad de conocernos mejor."
Esta historia, de corte juvenil, es una de las pocas lecturas agradables que he tenido en algunos meses. Me sorprendieron varios elementos y es por ello que pude valorarla más, no porque no tuviera confianza en la novela sino porque en un texto con esta temática es difícil de conseguir.
En principio, la calidad narrativa. Basta decir que está bien escrito y que el autor es bueno. El ritmo no se detine y a pesar de que no está contado al cien porciento de forma cronológica, logra que haya fluidez. Es más, el hecho de que haya regresiones en la historia da tiempo para la reflexión y el análisis.
Segundo: es profunda. Me gusta que apesar de ser una novela de corte juvenil, no subestima al público al que va dirigido y es capaz de tratar diversos temas de forma inteligente; los liga a la situación actual y a las problemáticas sociales de interés.
Tercero: no es predecible. Si bien la narración te va encaminando hacia un final, deja espacio para la duda y cuando el libro ha terminado, deja la sensación de que pasó todo lo que esperabas que no pasara y eso la hace más realista.
Cuarto: los personajes. Sin entrañables, fáciles de querer y de digerir. Pero al mismo tiempo son complejos, humanos, y la relación de amistad que se da entre los tres protagonistas es cuanto más sincera y se da de manera natural.
En resumen, es una historia profunda, de conciencia social, que utiliza elementos juveniles para desarrollar una relfexión sobre la condición humana.