La hija del judío es una novela de desafíos, rivalidades, intrigas, torturas, asesinatos, persecuciones, venganzas, secretos y sorpresas. Con ella su autor, puso al descubierto la riqueza vivencial en los tiempos del virreinato de la Nueva España —una época hasta entonces tenida por muerta— e inauguró a mediados del siglo XIX el género de la novela histórica de tema colonial. La hija del judío, según el crítico Antonio Castro Leal, todavía no ha sido superada ni en México ni en ningún país hispanoamericano.
Una travesía literaria por la Mérida del siglo XVII
Tras diez meses de lectura pausada pero constante, concluyo esta obra con una mezcla de gratitud y agotamiento. Se trata de un título que únicamente recomendaría a quienes disfrutan de los clásicos extensos, con descripciones prolijas y abundante contenido que, en ocasiones, se aleja de lo esencial.
La narrativa, aunque atrapante por momentos, se ve sepultada por la densidad del texto. Sin embargo, atesoro las delicadas referencias a lugares y costumbres de la Mérida de 1600, que despiertan una suerte de nostalgia imaginada y emoción histórica.
Por supuesto, se comprende —y hasta se justifica— tal abundancia de palabras al recordar que en aquella época, sin electricidad ni entretenimiento moderno, la lectura era el refugio principal del espíritu.