Reescribo la reseña porque la redacté nada más terminar el libro a la una de la mañana y al releerla he visto que era un poema.
De esta antología me han encantado muchas cosas:
La primera, la intención de recuperar a autoras cuyas obras fueron enterradas por la cultura patriarcal.
Sobre la segunda, me cuesta decir que me ha encantado, porque también me ha entristecido mucho, y es el peso tan grande que tiene la violencia contra la mujer en esta antología. Parece que solo ahora se habla públicamente del maltrato en la pareja, la violencia sexual, el acoso callejero, los matrimonios forzados y de conveniencia..., pero, a través de colecciones como esta, se pone de manifiesto que las mujeres llevamos muchísimo tiempo intentando levantar la voz y visibilizar todo lo que sufrimos por el mero hecho de nacer mujeres, y que en realidad nunca estuvimos resignadas, sino que siempre formó parte de nosotras la rabia ante esa injusticia, aunque tantas veces tuviéramos que tragárnosla para sobrevivir.
La tercera cosa que me ha encantado ha sido, por supuesto, la diversidad cultural, con relatos de autoras de 20 países hispanohablantes. Ha sido curioso descubrir tantas palabras desconocidas que no aparecen en el diccionario y que forman parte de las diferentes culturas nacionales de Latinoamérica.
Mis relatos favoritos han sido:
✦ Ella y la noche, de Mimí Díaz Lozano (Honduras)
✦ Reunión, de Gilda Holst (Ecuador)
✦ Barlovento, de Marvel Moreno (Colombia)
✦ Sur, de Silda Cardoliani (Venezuela)
✦ Soledad de la sangre, de Marta Brunet (Chile)
✦ Guayacán de marzo, de Bertalicia Peralta (Panamá)
Los (pocos) relatos que no me han gustado no me han gustado porque no los he entendido; no me escondo, lo reconozco. Es un problema que tengo con el formato del cuento por la brevedad.
Para quien lo vaya a leer:
Al final del libro hay pequeñas biografías de cada autora. Creo que sería útil y aportaría a la lectura de los relatos leer la biografía de cada una antes de leer su cuento.
Por otra parte, pero esto es una opinión personal, opino que el prólogo debería ser un epílogo, porque se hacen referencias a relatos que aún no has leído, así que no entiendes la mitad del prólogo, te aburres, te frustras y empiezas a leer de mala leche. Por esto, recomendaría leer el prólogo después de haber leído el resto del libro, para que arroje un poco de luz sobre los cuentos que no hayas entendido o te ayude a valorarlos mejor.