Cardoza y Aragón ofrece un mural de lo eterno de Guatemala, desde sus raíces milenarias, que van más allá del Polop Vuh, hasta las recientes ramas de lo contemporáneo. No hay aquí pintoresquismo, sino el recio dibujo de una realidad vertida en prosa tensa y exacta. Es el retrato de Guatemala, de los rasgos esenciales que la definen, escrito con fervor y conocimiento. "Con un ojo de niño antigüeño y otro de adulto cosmopolita", el autor construye su obra —a través de la vinculación y la experiencia vivida bajo otros cielos— con un acento cargado de poesía.
Luis Cardoza y Aragón fue uno de los nombres más importantes de las letras guatemantecas. Nació el 21 de junio del año 1901 y falleció el 4 de septiembre de 1992.
Debido a la caótica situación política de su país, su familia se vio obligada a cambiar frecuentemente de domicilio. Antes de los 20 se trasladó a París con la intención de realizar los estudios de Medicina. No llegó a finalizarlos. Sin embargo su estadía en la capital francesa le permitió contactar con círculos artísticos y literarios frecuentados por nombres como Renato Leduc y André Breton. En la ciudad coincidió con su compatriota Miguel Ángel Asturias y juntos, desde el exterior, pensaron la literatura de Guatemala, tomando como modelos a referentes europeos y, a la vez, adentrándose en las raíces de su país gracias a los consejos de sus profesores universitarios.
Su estancia en París le proporcionó un conocimiento exhaustivo de la lengua francesa, por lo que pudo dedicarse también a la traducción. Así mismo, también publicó ensayos y artículos en revistas culturales y periódicos mexicanos. Al margen de la literatura y la esfera cultural, como diplomático, hizo embajada en países como Estados Unidos y en Cuba, dónde conoció al poeta español Federico García Lorca.
Entre sus libros publicados, encontramos los poemarios "Luna Park", "Catálogo de pinturas", "Pequeña sinfonía del Nuevo Mundo", y los títulos "Apolo y Coatlicue, ensayos mexicanos de espina y flor" y el premiado "Miguel Ángel Asturias, casi novela".
I was so moved by this little book, compiled in 1982, right after Rios Montt took power in Guatemala.
The essays on big ideas and revolutionary theory left me cold. It was the smaller stories that pulsed with power. Like the story of Juan Domingo Diego, the 100-year-old man murdered in San Mateo Ixtatan, or the last story by the journalist Alaide Foppa before she was kidnapped and killed.
These are all thrown together, with descriptions of Mayan textiles and poetry and timelines and propaganda posters. An incredible feat, to create this book in the middle of such violence.
Una belleza de libro. Estoy tristísimo porque perdí mi copia física en el aeropuerto de la Ciudad de México el día que regresaba de Guatemala, y tardé más de lo esperado en encontrar y terminar una copia digital.
Este es el libro esencial sobre Guatemala antes del periodo revolucionario. Cardoza habla con nostalgia, amor, lucidez, y especialmente un chingo de pasión sobre su país. Hay capítulos menos interesantes que otros, hay argumentos que no se sostienen después de 70 años (su indigenismo es progresista y rompe con sesgos de su época, pero se parece mucho al fallido experimento mexicano), pero Cardoza veía la situación de su país (y el continente) con mayor claridad que al menos el 95% de los "latinoamericanistas" profesionales.
Si quieres aprender algo sobre el alma de Guatemala, este es el mapa.
Aquí está lo que Cardoza y Aragón quiso contar. Trazó con palabra poética las líneas de su amada Guatemala tal como él la vivió y la sintió honda en su corazón. Viajero que regresa a su tierra y la va dibujando de nuevo en la memoria; calcando sus tradiciones, su historia y cada personaje que la ha esculpido bella, frondosa y única.