Esta es la historia de una princesa que quiso quedarse dormida. No hubo bruja, ni hechizo, ni rueca, ni aguja. Esta es la historia de una princesa que tiene un despertar diferente al que cuentan los cuentos de hadas.
María Teresa Andruetto nació en Córdoba en 1954. Es una de las escritoras argentinas más prestigiosas y si bien es reconocida principalmente por su obra para niños y jóvenes, también tiene una voluminosa obra publicada para adultos. Cofundó CEDILIJ, Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil. Como parte de su obra podemos citar Sueño Americano (Caballo negro editora, 2009), Tendedero (CILC, 2009), la obra de teatro Enero (Ferreyra editor, 2005) y numerosos libros para niños y jóvenes, entre otros El anillo encantado (Sudamericana, 1993), Huellas en la arena (Sudamericana,1998), La mujer vampiro (Sudamericana, 2000), Benjamino (Sudamericana, 2003), Trenes (Alfaguara, 2007), El país de Juan (Anaya, 2003/Aique 2010), Campeón (Calibroscopio, 2009), El árbol de lilas (Comunicarte, 2006), Agua cero (Comunicarte, 2007) y El incendio (El Eclipse, 2008). Cynthia Orensztajn nació en 1973 en Buenos Aires. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires y asistió a los talleres de Mirella Musri, Claudia Legnazzi, Edgard Ródez y realizó el taller Construcción de un libro ilustrado dictado por Istvansch. Realizó trabajos para numerosas editoriales como Sudamericana, Sigmar, y Edelvives.
La reescritura de un cuento de hadas nunca es tarea fácil; en especial porque los lectores tenemos arraigado el concepto de ese clásico y tendemos a comparar las obras. Este cuento se sostiene por sí mismo, no solo por el tono y contenido tan distinto al original, sino porque es un cuento para reflexionar. Un cuento que dice mucho más que lo que pueden llegar a contar estas bellísmas cuarenta páginas.
La durmiente es lo que, fuera del contexto literario, suele llamarse "cuento de hadas", es decir, una historia que está vinculada con una princesa. Aunque el personaje creado por Andruetto no se parece a ningún otro. Este pequeño libro, de tan sólo cuarenta páginas, narra muchísimo más de lo que sólo podemos leer en palabras. Y he aquí la magia de la historia y de la literatura en general. Porque La durmiente puede interpretarse como el relato de una joven perteneciente a la realeza que crece feliz y es amada por todo el reino o, por el contrario, como un fuerte análisis de reflexión acerca de lo que la literatura y la sociedad nos han legado y no solemos criticar. Es en esta última lectura donde, La durmiente, se torna una obra extraordinaria y, me arriesgo a afirmar también, sin precedentes. Por supuesto no hay que dejar de lado el trabajo realizado por el ilustrador Istvansch. Sin su aporte, esta obra no sería la misma. Tanto sus dibujos, agudos trazos bien calculados, como los increíbles collages que pueblan cada página son un elemento fundamental para acompañar las palabras y la idea de María Teresa Andruetto en este libro álbum. Cuando uno tiene la suerte de cruzarse con obras de semejante calidad no puede más que compartirlas, cruzando los dedos para que otro lector también se apropie de su sentido, porque son ellas quienes engrandecen nuestro camino lector y lo vuelven aún más representativo. Cuando las letras se vuelven crítica pero, a pesar de ello, no pierden ni un ápice de su connotación artística, es cuando más me conquistan. Una creación literaria que implica un desafío, en mi opinión, equivale a mucho más que una simple lectura.