4/5 Estrellas
El libro comienza donde acaba el anterior. En la derrota de Pérdicas (el casi elegido), intentando cruzar el brazo más oriental del Nilo y así poder enfrentarse a Ptolomeo que le había birlado traicioneramente el cuerpo de Alejandro, y la poca legitimidad de que podía disponer para intentarse imponerse en un Imperio macedonio que se deshacía por momentos como un gigante con pies de barro. Tras la debacle, es asesinado por su estado mayor, entre los que estaban Seleuco, Peitón o Aristonoo, generales y compañeros del Magno.
Recapitulemos. ¿Cómo estaba la situación en 221 a.c, a la muerte de Pérdicas?
-En Egipto Ptolomeo: Este lo tenía claro, quería su trocito de Imperio donde perpetuarse, pero no ambicionaba el control de todo el territorio, sabía que era misión imposible.
-En Grecia está Antípatro, el regente de Macedonia, que ha regido los destinos de la madre patria durante la aventura asiática del Rey. Tras sofocar la revuelta de las ciudades griegas, en 221 vuelve a tener el control del territorio. Además tiene la legitimidad por haber sido nombrado por el mismísimo Alejandro. Quizá todavía piensa que es posible que el inmenso Imperio tenga continuidad en los herederos con sangre argeada en sus venas. Igual ni el mismo se lo cree.
-En Tracia está Lisímaco. Preocupado por extenderse por los Balcanes, empieza a vislumbrar una amenaza terrible que se acerca a Grecia por el norte: las migraciones de los gálatas o celtas. Le preocupa más el norte que la política del imperio.....de momento.
-En Anatolia está Antígono y su hijo Demetrio. No respeta para nada la idea de la continuidad imperial. Es un señor de la guerra, que quiere construir su propio reino. El lugar elegido es Anatolia. De momento se adapta, luchando contra unos o contra otros, bajo una apariencia de legitimidad. Espera su momento.
-En Anatolia está Eumenes, antiguo secretario de Alejandro, se ha revelado como un gran general. Sin embargo, la muerte de Pérdicas, a quien apoyaba, le ha puesto en el lugar perdedor del escenario bélico. Pese a todo, va sobreviviendo y aguanta sobre el terreno, pese al acoso de Antígono.
-En las satrapías centrales del Imperio: Persia, Susania, Media, Partia, Babilonia sobreviven muchos sátrapas, unos nombrados por Perdicas, otros nombrados por Antípatro, igual queda todavía alguno nombrado por Alejandro.....pero hay un poder emergente que les tiene echado el ojo: Seleuco. Consigue se nombrado sátrapa de Babilonia y hacerse allí con el poder.
-Y muchos otros sátrapas y generales, en distintas regiones de Anatolia y Siria. La mayoría de ellos serán pronto desplazados y/o muertos por los poderes emergentes antes mencionados.
Entre todos ellos flota el aura del gran Alejandro, y sus descendientes:
-Su hijo Alejandro, nacido póstumo de la bactriana Roxana. Nombrado rey como Alejandro iV.
-Su medio hermano con incapacidad intelectual Arrideo, nombrado rey con el nombre de Filipo III y casado con otra pariente lejana de sangre iliria y coronada como Euridice.
Está claro que estos 4 personajes no tenían poder real, pero tenían un gran poder emocional sobre el ejército macedonio, la columna vertebral de todos los ejércitos en conflicto. El que los tuviera de su lado o se erigiera como su protector, contaba con un plus de legitimidad para llevar a cabo sus acciones y llevar la guerra a otros territorios. Con la escusa de proteger el imperio, la herencia de la casa real, iban yendo de un lado a otro, cuando verdaderamente ya nadie creía en ello y buscaba sus propios intereses. Vivirían mientras fueran útiles.
Entre 221 y 219 ac, Antipatro es capaz de mantener un poco el control y establece un poco de orden tras la conferencia de "los 3 paraísos" un antiguo cazadero real persa en Siria. Es el regente y el protector de los "reyes".
A su muerte en 219 ac, se desata el caos. La regencia pasa a su segundo Poliperconte, en detrimento de su hijo mayor Casandro. Este último no lo acepta y subleva a las ciudades griegas. La reina Olimpia, madre de Alejandro, vuelve a aparecer en escena desde el Epiro. Nunca ha renunciado a hacerse con el poder, y cree llegado el momento aprovechando el vacío dejado por Antípatro. Se desata la 2ª guerra de los Diadocos, cuyos principales escenarios serán, en los primeros años: Grecia, Macedonia (hasta ahora libre de conflictos civiles) y Anatolia y cuyos protagonistas serán los anteriormente mentados, más Poliperconte (regente designado por Antipatro), Cassandro (que no renuncia al poder) y Demetrio (hijo de Antígono y gran general en ciernes)...y Olimpia, nos nos olvidemos de ella.
Menudo escenario ¿No?, pues bien aprovechado da para libros, películas...... Lo que se tercie. Acciones bélicas de todo tipo, por tierra y mar. Traiciones, venganzas y alianzas siempre cambiantes. Política de alto nivel y de baja estofa. El autor nos va cambiando de escenario continuamente, poniéndonos en el foco de los principales acontecimientos. Quizá este exceso de dinamismo puede que afecte un poco a la trama, restándole continuidad, al ser muchos los que nos van contando los acontecimientos, pero nos regala un fresco extraordinario de la época.
Parece increíble que un territorio bastante pequeño, como era la Macedonia antigua, pudiera producir tal cantidad de soldados, oficiales y personajes que han pasado a la historia. Los Macedonios constituyeron la clase dirigentes durante siglos en muchos de los territorios del Imperio que conquistó Alejandro. En la época de los Diádocos no eran los componentes únicos de sus ejércitos, había también muchos griegos y habitantes de los territorios asiáticos, pero todavía constituían una parte muy importante y la que mandaba, por supuesto. La despoblación de sus territorios ancestrales ya se dejaba notar en estos años.....como me recuerda a nuestra Castilla. Cuna de soldados y conquistadores, hoy en día un yermo despoblado en muchas partes......el precio de la historia....madre que místico me he puesto....una reflexión que me viene continuamente a la cabeza.
¿Porqué 4 estrellas? Quizá al ser un formato similar a la primera entrega, ya no me ha llamado tanto la atención. Demasiada política, demasiados chanchullos, demasiadas traiciones, demasiados personajes, demasiado grande el escenario. Abarca demasiado y la acción y el entretenimiento se resienten un poco.
Deseando que traduzcan ya el tercero. Esta es una serie imprescindible para adentrarse en este periodo de la Historia.
Nos espera el desenlace del enfrentamiento entre Olimpia, Poliperconte y Casandro en Macedonia y Grecia, de Antígono y Eumenes en Anatolia y la extensión del conflicto a los territorios orientales, donde Seleuco se está erigiendo como un inmenso poder en la sombra. Ver qué hace Ptolomeo, extendiendo su influencia por Siria y a verlas venir. Quien da más.
Imprescindible.
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