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Historia del Peru contemporáneo

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La historia del Perú de que se da cuenta en este libro es la de los últimos doscientos años, comenzando con los sucesos que condujeron a la independencia, y terminando con los avatares del país en el segundo decenio del siglo veintiuno. El eje organizador de la exposición son los proyectos de reforma del país que, aproximadamente, cada medio siglo, modificaron el perfil de la historia peruana y la pusieron en sintonía con los grandes procesos mundiales. Estos proyectos nacieron, por lo general, de una crítica a la situación del momento, haciendo un diagnóstico de los males y proponiendo las reformas que los remediasen. No siempre lograron convencer a la gente de la bondad de su alternativa, o no siempre contaron con las circunstancias propicias para su aplicación, pero cuando lo hicieron, culminaron en un conjunto de logros y fracasos que en este libro hemos procurado delinear con objetividad y cuidado.

El libro va dirigido especialmente a los estudiantes de los primeros años universitarios, pero contiene, asimismo, interpretaciones originales y novedosas para los lectores más avanzados. Cada capítulo va acompañado de recuadros estadísticos, ilustraciones y pequeños documentos que amplían detalles de lo expuesto o exponen un argumento distinto al nuestro.

479 pages, Paperback

First published January 1, 1999

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Carlos Contreras

40 books6 followers

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Displaying 1 - 9 of 9 reviews
Profile Image for Mario Tafur.
38 reviews3 followers
August 1, 2023
Me propuse leer algo de historia del Perú con motivo del bicentenario, por lo que recurrí a Historia del Perú contemporáneo. Llegué a él por recomendación del historiador y divulgador Merlín Chambi, del canal de YouTube La Biblioteca de Merlín.

Lo considero un genial resumen de los 200 años de historia independiente peruana. La narración es excelente, contiene gran cantidad de información condensada que contextualiza los mayores sucesos en la historia del Perú los cuales, por cierto, se resumen en una línea de tiempo al finalizar cada capítulo.
«¿Existen patrones recurrentes en la historia del Perú republicano? Creemos que sí. (...) En resumen, la falta de continuidad, la poca institucionalidad y la fragmentación social son partes de un círculo vicioso del que, felizmente, cada vez más parecemos salir pero al cual a veces volvemos, como si recaer en lo pasado nos diera seguridad».
Profile Image for Graciela Ramos.
51 reviews6 followers
March 18, 2019
Esencial conocer el pasado, cómo pretender no volver a caer en error, cómo no dar mérito a quienes construyeron nuestro país, con aciertos y desaciertos. Se nota el trabajo prolijo y destacó el poder acercarnos a nuestra realididad a través de la investigación realizada por estos hombres, que juntos nos muestran nuestro Perú.
Profile Image for Víctor.
35 reviews
July 12, 2023
Supe de este libro en las clases de estudios generales universitarios pero nunca había tomado la iniciativa de leerlo hasta que Merlín Chambi lo recomendó tanto que me picó la curiosidad. Y no me he arrepentido ni medio segundo. Definitivamente queda como libro "piedra de toque" al cual volver a re-ordenar las ideas de algún periodo del cual se quiera profundizar.
Profile Image for Daniel Osores.
180 reviews
January 15, 2023
Clásico para aprender historia del Perú desde su independencia. Fluido y preciso con su información. Recomendado.
12 reviews
June 11, 2026
Es un libro muy interesante de leer básico para entender como llegamos a ser el país que somos, me gustó como termina el libro con un mensaje optimista y esperanzador. Lo leí en simultáneo con el libro de nacion y sociedad de Peter Klaren--------------------
• El proceso desarrollado entre 1820 y 1826 puede subdividirse en cuatro etapas: i) la de las Conferencias, desde el desembarco en Paracas hasta la declaración del 28 de julio de 1821 en la plaza de Lima; ii) la del Protectorado, desde el 28 de julio de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822, cuando San Martín resignó el mando de la nación en el Congreso recién elegido; iii) la del Congreso, desde septiembre de 1822 hasta el 1 de septiembre de 1823, cuando Simón Bolívar llegó al Perú, desplazó al Congreso y tomó el mando de la nación para concluir con la guerra de independencia; y iv) la Bolivariana, desde el arribo de Bolívar, hasta su salida del Perú, tres años después (septiembre de 1826).
• El modelo imperial español, como todas las monarquías del “antiguo régimen” europeo, toleraba la diversidad cultural en sus amplios y dispersos dominios, la coexistencia de muchas “naciones” bajo un poder centralizador que conjugaba las diferencias. La estructura de la monarquía era en ello muy diferente a la república, que sí reclamaba la premisa de una comunidad nacional homogénea.
• Túpac Amaru II fracasó por no contar con el apoyo del sector criollo, ni del resto de la élite indígena de la región.
• Entre esos pocos rebeldes figuraron el coronel Francisco Antonio de Zela, los hermanos franceses Paillardelle y Juan José Crespo y Castillo (Huánuco), quienes terminaron sus días en la cárcel o el patíbulo, por organizar desafecciones. Zela, ensayador de las Cajas Reales de Tacna, tomó esta ciudad en 1811 tratando de sincronizar su insurrección con el avance de las tropas rioplatenses.
• En el Perú, ninguna corporación oficial o semioficial, llámese junta de notables, cabildos o gremios, había solicitado la venida de los libertadores, aunque sí lo habían hecho algunos personajes “notables” como Riva-Agüero o el Conde de la Vega del Rhén. Careciendo de Instrucciones, San Martín se convertía, pues, en su propio jefe político y su ejército en un conjunto de soldados fieles a un caudillo, lo que tendría consecuencias en su actuación en el Perú.
• En agosto de 1820 zarpó la expedición libertadora del puerto de Valparaíso al mando del general José de San Martín, con 4118 hombres. 1805 eran chilenos, mientras que el resto era el “Ejército de los Andes”, que componían básicamente rioplatenses. La expedición dependía formalmente del gobierno de Chile, quien la había financiado con grandes esfuerzos,
• El general Juan Antonio Álvarez de Arenales, del ejército de San Martín, se internó con un regimiento hacia Ica, donde batió la defensa realista; liberó esclavos de las haciendas del lugar, para de inmediato enrolarlos como los primeros “peruanos” de su ejército, e impuso cupos a los hacendados. Luego marchó hacia el centro minero de Cerro de Pasco, en la sierra central, que ocupó tras una batalla. En suma, esas acciones, realizadas entre octubre y diciembre de 1820, fueron toda la campaña propiamente bélica de San Martín.
• El virrey Joaquín de la Pezuela decidió usar primero el arma de la negociación, proponiendo a San Martín un armisticio y una reunión en el pueblo de Miraflores, a la salida de Lima.
• El general argentino basaba su estrategia en la idea de que la sola presencia del ejército libertador levantaría en rebelión a la población peruana contra sus opresores realistas. Más que para dar batalla, la labor de sus tropas debía consistir en brindar respaldo y apoyo logístico a las acciones de los propios peruanos.
• San Martín pensó que los peruanos se alzarian para independizarce pero se decepcionó
• Pronto San Martín cayó en la cuenta de que el Perú no era Chile y que el logro de la emancipación tenía aquí demasiadas espinas en el camino. El año 1821 trajo desde el comienzo ciertos acontecimientos que alcanzaron, no obstante, a mejorar su ánimo. En enero hubo un golpe militar en el bando español. El general José de La Serna, al mando de militares jóvenes que criticaban la tibieza del virrey Pezuela frente a los insurrectos, tomó el mando del virreinato.
• La estrategia de los comisiona-dos del virrey (la que integraba en calidad de secretario el criollo Hipólito Unanue, quien poco después sería ministro de Hacienda de San Martín y posteriormente vicepresidente del Consejo de Gobierno, encargado del mando durante la ausencia de Bolívar entre fines de 1825 y comienzos de 1826) fue señalar que el reciente retorno de la Constitución de Cádiz en España, con la revolución del general Riego, resolvía todos los reclamos de igualdad de los americanos. La noticia de esta restitución no había llegado al alcance de San Martín por estar precisamente navegando hacia el Perú en una misión que ahora carecía de sentido. Era una lástima que hubieran hecho viaje tan largo, pero la renovada vigencia de la Constitución liberal volvía innecesaria la guerra y el proyecto de independencia mismo.
• El argentino, quien ya había tenido tiempo de desilusionarse en los meses transcurridos, llegó a ofrecer al virrey el gobierno provisorio del Perú, mientras España despachaba un príncipe europeo que quisiera hacernos suyos. Pero La Serna, quien sí abrigaba una ilusión —la de recibir pron-ta ayuda militar de la Península—, terminó rechazando el plan, puesto que implicaba a fin de cuentas el reconocimiento de la independencia del Perú.
• La Serna tomó poco después una medida extraña, pero que respondía a una profunda lógica basada en el conocimiento del país: abandonó la capital con su ejército para hacerse fuerte en la sierra, donde se concentraban el 70% de la población y las ricas minas de plata. Atravesó Huamanga y Abancay, para al fin instalarse en el Cuzco, la antigua capital de los incas.
• San Martín tomó el caballo de Troya: entró a Lima el 15 de julio. Era en ese momento una ciudad de sesenta mil habitantes, inerme y confun-dida. La aristocracia que no había seguido al virrey en su periplo andino,
• la plebe africana y los indígenas de los pueblos vecinos, que guardaban resentimientos históricos contra sus amos blancos. El pánico de los acomodados y el odio de los desarrapados impresiona-ron mucho al Libertador, quien acabó convencido de que la debilidad de la cohesión nacional en el Perú hacía del país un continente inadecuado para regímenes avanzados, como el republicano
• No existía sentimiento de unidad ni libertad entre la población
• los indios. Estos son de genio tranquilo, pero de carácter indolente, y de haber recibido mejor trato de los españoles habrían llegado a ser ieles como súbditos, como también ciudadanos inteligentes y activos.”
• De haber ocurrido la "independencia" tal vez no habría ocurrido
• El gobierno de San Martín envió una misión a Europa con dos propósitos, pero solo uno de los cuales fue, en ese momento, público: conseguir un préstamo en Inglaterra para continuar la guerra de independencia. El propósito oculto y que solo se conoció una vez que San Martín abandonó el Perú, fue conseguir para nosotros un príncipe en Europa, de preferencia católico, dispuesto a asumir la aventura de una monarquía americana.
• “¡Viva el rey, muera el mal gobierno!” fue una proclama común entre los campesinos de América y la península ibérica. Durante su breve Protectorado, San Martín hizo esfuerzos por asentar la idea monárquica. Fundó la “Sociedad Patriótica de Lima”, una asociación a medio camino entre un órgano cultural y un club político, cuya presidencia debía recaer en el ministro de Gobierno, que a la sazón era Monteagudo. La dirigencia social e intelectual de la ciudad fue invitada a incorporarse a la Sociedad, pero los puestos directivos fueron ocupados por los partidarios de la idea monárquica de San Martín.
• Más tarde se ha criticado la conducta del Libertador quien, tal como procedió en Chile, debería haberse restringido a la conducción militar, dejando el mando político a un peruano. En Chile, en efecto, una Junta Provisional de Gobierno, nombrada por el Cabildo de Santiago, eligió a O’Higgins como director político. Pero debe reconocerse que aquí no existía un O’Higgins; es decir, alguien con el suficiente consenso para asumir el liderazgo.
• En el Perú no había un líder algo así como tupac amaru que concentrara el sentimiento de independencia, ni siquiera había intención de independencia
• El espíritu de la libertad, continuó Pérez de Tudela, era innato en el hombre, incluso en el más primitivo. El indígena, por ejemplo: “es patriota por naturaleza, ha procurado siempre recobrar la libertad en sus desgracias; ha conservado su idioma, un odio a sus opresores, y un vestido lúgu-bre por la pérdida de su libertad”; mientras que el africano: “sabe arrojarse al Senegal para perecer con su libertad, la ama por carácter”. En el Perú había “heterogeneidad en los colores, pero no en los deseos y sentimientos. El alma es igual en todos”, concluyó filosóficamente.
• Ya en su destierro en la apacible ciudad de Quito, Monteagudo se encerró para preparar una “Memoria” sobre su cometido en el Perú. El resultado fue uno de los mejores alegatos en defensa de la monarquía constitucional en América. La democracia era inadaptable al Perú, sentenció.
• En cuanto a las relaciones entre las clases sociales, Monteagudo ob-servó que la variedad y multitud de castas era tan grande que solo cabía compararla con “la fuerte aversión que se profesan unas a otras”. Las costumbres e ideas de cada uno eran opuestas a las otras, y ello, junto con el cuadro “de antipatías e intereses encontrados [...] amenazan la existencia social, si un gobierno sabio y vigoroso no previene su influjo”.
• No ha cambiado mucho desde entonces
• Monteagudo terminó su alegato con una cita del norteamericano Benjamín Franklin, tan caro a los pensadores democráticos, y que resumía bien el pensamiento de la generación de San Martín, Unanue, Riva-Agüero y él mismo, hombres ya maduros cuando ocurrió la desintegración del imperio español en América y que, de iniciadores de la misma, habíanse convertido ahora en unos moderados casi reaccionarios: “Hoy se teme conceder demasiado poder a los gobernantes, pero en mi concepto es mucho más de temer la poca obediencia de los gobernados”.
• La célebre entrevista entre los dos campeones de la libertad americana tuvo lugar a finales del mes de julio de 1822. San Martín no logró conseguir ninguno de sus objetivos. Guayaquil quedó en manos de la Gran Colombia,
• A su vuelta a Lima, San Martín se encontró con la ingrata nueva de la destitución de su leal ministro Monteagudo (desterrado a Quito, retornó más tarde a Lima, donde un puñal terminó con su vida en un callejón). Los criollos limeños no toleraban el antihispanismo de Monteagudo y recelaban del monarquismo de San Martín. Comenzó incluso a circular el rumor de que el General quería hacerse rey, o emperador, como Iturbide en México.
• esta vez organizó la convocatoria en los territorios ya ganados para la patria, reuniéndose en el mes de septiembre de 1822 el primer Congreso peruano. Ante él, San Martín renunció a su cargo de Protector y se marchó para siempre del Perú y, más tarde, de América.
• Durante un año, entre los meses de septiembre de 1822 y 1823, el Perú quedó librado a sus propias fuerzas. Fue suficiente para mostrar la inoperancia de su clase dirigente en continuar la guerra de independencia.
• El Congreso se enfras-có en un debate constitucional acerca del modelo de gobierno a adoptar para este país, cuya independencia en verdad no estaba todavía ganada. El modelo republicano finalmente se impuso y se redactó la primera Constitución, la del año 1823, que solo duraría tres años.
• después el motín de Balconcillo impuso a José de la Riva-Agüero como primer presidente del Perú.
• La escuadra se hizo humo el día en que el almirante inglés Lord Cochrane, cansado de no cobrar su mesada, se hizo a la mar cargando con el último real que halló en el tesoro fiscal. El único cuerpo militar organizado era el que Sucre había traído de Colombia.
• La independencia parecía a punto de perderse, y solo la carencia de una escuadra por parte del virrey La Serna impidió la derrota total. El Congreso hizo repetidos llamados a Bolívar para salvar la empresa libertaria. Bolívar envió primero al general Sucre a fin de observar la situación y preparar el terreno.
• En febrero de 1824 se llegó al peor punto de la campaña peruana de la independencia: los realistas volvieron a tomar Lima; Bolívar se instaló en Pativilca, una pequeña calera a doscientos kilómetros al norte de Lima, donde para colmo de males enfermó gravemente y permaneció postrado varias semanas mientras aguardaba con ansiedad refuerzos militares de la Gran Colombia.
• Acontecieron, en efecto, dos de esos golpes de suerte que catapultan a los triunfadores. Uno, fue que se descubrieron planes conspiradores del presidente Riva-Agüero con el virrey La Serna para expulsar a Bolívar, terminar con la influencia grancolombiana en el Perú e instaurar una monarquía hispana. Ello permitió desprestigiar a aquel hombre ante sus mismas tropas y enviarlo al destierro. Torre Tagle, temeroso de correr peor suerte, se encerró en el Real Felipe con sus nuevos amigos españoles y ahí moriría de escorbuto. Eliminados los mandatarios rivales, la unidad política quedaba restaurada.
• El otro golpe de suerte que favoreció a los patriotas fue la división entre las fuerzas peninsulares. En el Alto Perú, el general Olañeta desconoció el mando de La Serna y este vio mermadas sus fuerzas y la moral de sus soldados.
• Alentado por todo ello, Bolívar inició su gobierno peruano, de tono bastante dictatorial; desconoció al Congreso que lo había llamado y ejerció el mando con un solo ministro: el peruano José Faustino Sánchez Carrión, el tenaz republicano enemigo del monarquismo de San Martín y Monteagudo.
• En varias regiones indígenas, como Huanta, Castrovirreyna y Abancay, predominaba una posición fidelista (es decir, de fidelidad al rey), como se comprobaría fehacientemente tras la victoria de Ayacucho. Los realistas habían sabido explotar hábilmente esta actitud, llegando incluso el general Valdés a entablar negociaciones con un real o supuesto descendiente de los monarcas incas para coronarlo rey del Perú en alianza con Fernando VII.
• What if: si ocurrria como habría cambiado la historia
• independencia aún estaba tan dividida en el Perú, que antes de la batalla hubo permiso para que hermanos y demás parientes que militaban en los dos ejércitos se saludaran y tal vez despi-dieran. Fue el caso, por ejemplo, de Ramón y Leandro Castilla, el primero de los cuales sería posteriormente presidente del Perú, mientras que su hermano regresó a España con las fuerzas realistas, donde posteriormente destacó en las guerras carlistas.
• Después de la victoria de Ayacucho, Bolívar llamó a elecciones para un nuevo Congreso. Este fue instalado el 10 de febrero de 1825, pero no hizo sino renovar el mando a Bolívar y autodisolverse hasta el año siguiente. El Libertador nombró esta vez tres ministros: José de La Mar, Sánchez Carrión y el colombiano Las Heras.
• Romper con la herencia colonial en los asuntos indígenas mostrose tarea difícil a lo largo de la república: si se pretendía igualar a esta población en materia de derechos y deberes con los restantes pobladores blancos y mestizos, resultaban engañados y engullidos, por su menor conocimiento de las reglas del mundo moderno; si se les “protegía” y apartaba de estos, no se hacía otra cosa que perpetuar su aislamiento y postración y, en definitiva, volver a la práctica del régimen español.
• La denominación de “indios” o de “indígenas” había sido proscrita por la república, quien señaló que en adelante solo debía hablarse de “peruanos”. Esto era muy bello en la letra, pero la realidad era que los famosos “peruanos” se hallaban fuertemente diferenciados en cuanto a cultura, lengua, hábitos económicos y políticos, así como era muy cierto que las primeras Constituciones restringían el ejercicio de la ciudadanía “activa” a la población propietaria y alfabeta, formada naturalmente por una pequeña minoría, sobre todo criolla.
• Ramón Castilla no era un Benito Juárez, ni sus gobiernos pueden llamarse francamente liberales. Llegó a formular lo que se conoce como “el primer presupuesto” peruano (el de 1846), que en verdad no llegó a reunir los requisitos de un documento de ese tipo, y abolió impuestos de antiguo régimen como el tributo indígena y el diezmo agrario, pero sin reemplazar esos gravámenes por otros más acordes con el pensamiento liberal, como impuestos a la propiedad territorial o a las ganancias, por ejemplo.
• El conflicto bélico puede dividirse en tres momentos: la campaña marítima, la campaña del sur y la campaña de Lima. En la primera, los acorazados chilenos consiguieron deshacerse de los principales navíos peruanos en sendos combates (Iquique y Angamos). Si esta campaña se prolongó por seis meses fue por la pericia del contralmirante peruano Miguel Grau quien, al mando del “Huáscar”, impidió hasta octubre de 1879 el control del mar por la flota chilena. La captura del Huáscar en Angamos dio inicio a la campaña del sur.
• Los campesinos indígenas, por su parte, habrían optado por situarse al margen de lo que entendían como una contienda “entre mistis”. Según esta postura, sesenta años de vida independiente no habían servido para soldar vínculos nacionales en el Perú, manteniéndose el país como un conglomerado disperso de grupos étnicos enfrentados, tal como lo describiera Monteagudo en 1823. No éramos una nación sino, apenas, “un territorio habitado”, apostrofó ácidamente Manuel González Prada. Este planteamiento se vería corroborado por el hecho de que los oficiales chilenos recibieron órdenes de su comando de no molestar a los grupos indígenas, haciéndoles entender que la guerra no era con ellos.
• El 20 de octubre de 1883 se firmó el Tratado de Ancón. Chile ganaba a perpetuidad la provincia de Tarapacá y por diez años las de Tacna y Arica. Estas quedaban como una suerte de “prenda” del cumplimiento del Tratado, aunque al poco tiempo fue evidente la aspiración chilena de ganar para siempre también esos territorios. Al término de los diez años un plebiscito debía decidir la suerte de las provincias “cautivas”.
• Quienes, como Alejandro Deustua, argumentaban que el problema del Perú era la presencia de una abultada población indígena, que se erigía como un peso muerto para la nación, eran replicados por otros, como Manuel González Prada, que señalaban que la marginación del indígena de la vida política era la causa de nuestros males (véase el recuadro “La condena del pasado”).


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4 reviews
January 2, 2025
Me enganchó de principió a fin. El libro se embarca en la tarea de presentar los 200 años de Historia Republicana de manera que sea concisa, interesante y ofreciendo múltiples perspectivas sobre distintos eventos de nuestta historia. Adoré la estructura del libro y el cómo sabe reconocer patrones de comportamiento de nuestra sociedad que se repiten con el paso de los años. Obra muy recomendaba para quien desee empezar a aprender de la Historia del Perú.
Profile Image for David Bashualdo.
3 reviews
October 29, 2023
Un excelente libro que hace un gran trabajo para condensar la historia republicana. Un libro muy fácil de leer y con un bibliografía muy interesante para quienes buscan profundizar en ciertos puntos. Aplaudo el intento de narrar los últimos años de la historia del Perú (2000 hasta el 2018). No comparto algunos puntos que el libro destaca como "logros" del gobierno de Humala, como la refineria de Talara, que al 2023 ha demostrado ser una de las peores decisiones financieras de Petroperú, pero esto no desacredita que el libro es una gran lectura de consulta básica.
Profile Image for Mateo “daekoneno”.
8 reviews
October 7, 2023
La Historia de mi Perú, desde la Campaña Libertadora del Sur de San Martín hasta los Gobiernos actuales del siglo XXI. Este libro relata, de manera breve, toda la historia del Perú como república. No se adentra o explica tan a fondo los temas como los 18 tomos de Jorge Basadre lo hacen, pero si explica todo lo necesario que uno debe saber sobre la historia peruana en menos de 500 páginas.
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