Patricia Highsmith es experta en desasosegar con sus tramas retorcidas y sus personajes ambiguos, cuando no abiertamente perversos. Esta selección de cuentos es una excelente galería de atrocidades, algunas esperables para el conocedor del universo particular de esta autora, otras inusuales incluso para autores poco convencionales. Y es que, salvo por Junji Ito, nadie había intentado asustarme con caracoles. Sí, caracoles, esos humildes gasterópodos terrestres, reptantes, babosos, que ni alcanzando el tamaño de un gato doméstico amedrentarían a un adulto bien plantado. Ese relato en cuestión, que luego resumiré como acostumbro en estas reseñas, me gusta por esa atípica combinación de simbolismo vedado y abierta imbecilidad pulp, porque cuando pienso en un caracol homicida, implacable e incansable en su avance, me viene a la mente las ilustraciones medievales protagonizadas por caracoles armados a semejanza de caballeros en una justa, con lanza y escudo, motivo más recurrente de lo que uno esperaría y cuyo significado a día de hoy sigue siendo un misterio, pero que bien podría representar a la muerte, que se aproxima lenta pero inexorable.
Los amanuenses medievales, señoras y señores, genios de la comedia involuntaria.
Los relatos incluidos en esta antología son los siguientes:
El observador de caracoles (***): un hombre desarrolla una intensa fascinación por los caracoles, a los que comienza a criar para poder observarlos con atención de naturalista. Los continuados exámenes a sus humildes invertebrados van mejorando su vida laboral. Los caracoles, mientras tanto, se multiplican en sus terrarios...
Los pájaros a punto de emprender el vuelo (****): un joven enamorado espera ansioso la respuesta a una carta de amor que parece no llegar. Desesperado por el silencio, asume que su misiva no ha sido olvidada o ignorada, sino que el cartero ha debido equivocarse al entregarla y ahora está en el buzón de su vecino, buzón al que tiene que acceder, por supuesto. Al forzarlo, descubre en su interior una carta de una joven en su misma situación: enamorada hasta las trancas de su vecino e ignorada por éste. Y no diré más, porque este cuento te quedas prendado de la Highsmith.
La tortuga de agua dulce (***): un niño taciturno, dominado por su excéntrica madre, encuentra una salida a su horrible existencia en la forma de una tortuga que, para su desgracia, es el ingrediente principal del guiso que su madre tiene planeado. Este cuento recuerda ligeramente a Sredni Vashtar, aunque sin el siniestro sentido del humor de Saki.
Cuando la escuadra llegó a Mobile (****): una mujer droga a su marido con cloroformo y se fuga de casa. Ya en el autobús que le conducirá a una nueva vida, lejos de su marido, se nos irá relatando su historia. Un relato desolador, y probablemente de los que trata de manera más descorazonadora la violencia de género.
En busca de tal o cual Claveringi (****): Clavering es un naturalista con un propósito: poner su nombre a una nueva especie. El folklore de un archipiélago le pone en la pista de una especie desconocida de caracol que ha alcanzado un tamaño descomunal por el aislamiento insular. Las historias dicen que el animal fue exterminado por los indígenas, aterrorizados por su voraz apetito por la carne humana, pero testimonios más recientes aseguran que los caracoles siguen habitando la isla. Y allí que va Clavering, dispuesto a documentar su existencia. Ya os imaginaréis lo que va a pasar.
Gritos de amor (***): dos ancianas, habitantes de la misma residencia, sobreviven realizándose bromas pesadas y trastadas cada vez más salvajes. Este cuento es un ejemplo perfecto de final abierto bien ejecutado.
Señora Afton, entre sus verdes laderas (***): un psicólogo se enfrenta a un caso excepcional: diagnosticar y tratar a un paciente que se niega a acudir a su gabinete. De este modo, el psicólogo solo puede acceder al paciente mediante las citas que mantiene con su mujer. Conforme va profundizando en el caso irá descubriendo que hay algo oculto en este singular caso.
La heroína (***): la protagonista es contratada como institutriz y niñera de una familia rica. Su necesidad de demostrar hasta qué punto es abnegado su compromiso pondrá a la familia en una situación complicada.
Otro puente por cruzar (***): en su viaje por Italia, el protagonista presencia cómo un hombre se arroja por un puente. Este trágico suceso, a priori ajeno al personaje, será el punto de partida para conocer los motivos por los que ha viajado a Europa.
Los bárbaros (****): un grupo de hombres se cita para jugar al beisbol cada sábado frente a la fachada de un edificio, incomodando a todo el vecindario con sus gritos, carreras y golpes. El protagonista, harto de los ruidos y del comportamiento abiertamente hostil de los jugadores, se dejará llevar por un impulso repentino que puede salirle muy caro. Si vivís en un vecindario como el mío y con un aislamiento tan lamentable empatizaréis, y mucho, con este relato que, estoy seguro, leyó Jon Bilbao.
La pajarera vacía (***): una mujer descubre viviendo en la casita para pájaros de su jardín a una alimaña, una cuyas características no se ajusta por completo a las propias de una ardilla o una rata campestre. Pronto, el animal se aparecerá en la casa, y los avistamientos constantes obligarán al marido a hacerse con un gato para darle caza.