Este nuevo libro de Fernando Aramburu, tras un fenómeno tan extraordinario y global come ha sido Patria, no es una novela, y tampoco un ensayo: es tal vez el texto más personal y el más comprometido del autor, quizá el más arriesgado. De lo que no cabe ninguna duda es de que es el más bello.
En Autorretrato sin mí el lector sospecha que Aramburu habla de sí mismo, pero descubre enseguida que habla de todos nosotros. Sin brizna alguna de exhibicionismo, con la cadencia y las palabras justas, estas prosas conforman el relato de una vida no mediante el ejercicio de la introspección, sino a través de las conexiones emocionales, reflexivas y poéticas, con un mundo en el que nos reconocemos.
Sus páginas plasman en escenas inolvidables las relaciones familiares, la vinculación con los padres, el amor, los hijos, los gozos y las angustias con que está echa la biografía de todos nosotros. Emoción y agradecimiento a la vida. Por eso es un libro que debe leerse a sorbos lentos, un libro que difícilmente va a olvidarse. Oro puro literario de un escritor en su mejor momento.
Fernando Aramburu Irigoyen nació el 4 de enero de 1959 en San Sebastián, Guipúzcoa, España. Es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Fue miembro del Grupo CLOC de Arte y Desarte. Considerado ya como uno de los narradores más destacados de su generación, es autor de tres libros de relatos: No ser no duele (1997), Los peces de la amargura (2006) y El vigilante del fiordo (2011), y de cinco novelas: Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000), El trompetista del Utopía (2003), Bami sin sombra (2005) y Viaje con Clara por Alemania (2010), títulos que han sido distinguidos con el Premio Ramón Gómez de la Serna 1997, el Premio Euskadi 2001, el XI Premio Mario Vargas Llosa NH, el Dulce Chacón y el Premio Real Academia Española en 2008. Ha escrito también libros para niños, como Vida de un piojo llamado Matías (2004). Con Años lentos mereció el VII Premio Tusquets Editores de Novela.
Contenido y continente van de la mano .Merece mencionarlo porque aunque parezca frívolo es importante resaltar la labor editorial y el gusto por el detalle .Y sin duda este libro lo merece .
📍La faja :es la primera en mucho tiempo que no”vende humo”ni hace comparaciones que nada tienen que ver con lo que encontramos en el libro.Al menos de las que han caído en mis manos.
📍Las tapas tienen un diseño muy especial ,al abrirlo ves como la sobrecubierta está directamente impresa👏🏻👏🏻👏🏻No andas quita y pon con la cubierta para no romperla.
🔝La elección de un tronco con sus anillos,que apropiada!.Como es sabido,los anillos muestran el crecimiento del árbol .Que genialidad!El libro realmente relata años de experiencia ,de vivencias,de relaciones .
✒️No hay duda que Aramburu tiene oficio .No esperéis nada parecido a Patria...si algo puede ser diferente es este libro.Si podéis leer la contraportada hacerlo...lo define perfectamente y...hacerlo es difícil ! ✒️No es una novela,ni un ensayo.Tiene mucho de poético .Algunos textos me han gustado tanto que según los terminaba tenía que releerlos.
📌Os vais a sentir identificados con muchos.Y con los que no,no os dejarán indiferentes hay mucho sentimiento en sus palabras.
📎Me quedo en particular con: *Los amigos *Sidra *Libros(Esa reflexión ...que será de nuestros libros cuando nos muramos...) *Escombros de amigo .
Y con todos en general.Siempre pongo pos.it y aquí me di cuenta en el minuto uno ...que tendría que marcar el libro entero.
❤️Los libros por lo general:gustan o no,aportan más o menos y este...enamora.
Leí un ejemplar prestado. En el último punto supe que necesito uno propio. Este libro es una joya que quiero en mi biblioteca. Con una prosa llena de poesía, contundente, dulce y clara pasamos por la vida, los momentos, los objetos, las personas, el cuerpo … y vemos que también son los nuestros. Este es un autorretrato universal. Librazo!
Si hay una palabra que resuma este libro es nostalgia.
En Autorretrato sin mí, Aramburu narra toda una vida, la suya, a través de pequeños fragmentos a medio camino entra la narrativa y la poesía. Recupera escenas cotidianas, decisiones trascendentales o recuerdos pasajeros para hablarse a sí mismo desde la posición privilegiada que otorga el tiempo.
Me quedo con una sensación agridulce porque los textos que más me gustaron están concentrados en la primera parte del libro.
Un libro de fragmentos escritos de forma maravillosa, pasando por tantas situaciones de su vida que podrian ser también la de cualquiera de nosotros, dándole forma, dándole vida. Es como dice el título un autoretrato pero sin él, ya que en muchos de ellos se desprende, se mira desde otro ángulo, toma distancia. Piensa sobre lo que fue su existencia, refexiona, argumenta, deja fluir las palabras y transforma sus vivencias en un texto tan inclasificable como emotivo, tan suyo como de todos. 4.5
Creo que he cometido el error de leerlo en una sentada. La frugalidad se apodera si se hace así, y, en vidas de sentimiento y sentido, y poco más, es poesía folletinesca bien escrita, pero sin -excesiva- sustancia.
Hace algún tiempo mi amigo decidió hacer un resumen de 100 recortes de su mente. Con este libro he tenido la sensación de ver un reflejo de aquello, pero elaborando mas los recuerdos aun siendo pequeños sorbos, basándolos en sentimientos, cualquier cuestión trascendente o intrascendente, el autor la convierte en necesidad de ser leída. Una vez más el Sr. Aramburu me enamora con su, en esta ocasión, prosa poética. Porque en el fondo es poesía. Porque esta forma de hacer poesía me enamora más que la tradicional. Porque usted tiene una facilidad para transmitir, para decir y para no decir.
Muchos "recortes" son excelentes pero quizás mi preferido sea "Mi cara".
Brindo por muchos años juntos Sr. Aramburu, usted y yo, a solas, sin necesidad de nadie más en mi lectura.
Autorretrato sin mí (2018) es un libro apasionante y si te gusta la poesía no podés dejar de leerlo. El autor, nos ofrece una narración con un estilo poético cuidado, melancólico, cargado de descripciones y metáforas profundas de temas tan íntimos y personales (que podrían pensarse como autobiográficos ) como universales: la infancia, los miedos, la vejez, el amor o los amores y sus manifestaciones, la maternidad, la paternidad, la amistad, la lectura y la escritura, la paz y los espacios en dónde podemos hallarla, la muerte, lo que podría haber sido pero no fue, lo absurdo de la existencia y lo hermoso de ella.
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En alguno de los videos de IG que Sacheri publica algunos domingos, lo escuche leer a Aramburu, especialmente un fragmento de Autorretrato sin mí, y me pareció, igual que a Sacheri, fantástico.
Porque algo muy interesante es que entre extraordinarios narradores, no solo se respetan, sino que se leen y al parecer se retroalimentan de lo escrito por el otro.
En un buen banquete, yo diría que Autorretrato sin mi es algo así como un delicioso postre. Corto, cargado de sabor; de esos que te deja un gran sabor en la boca, pero que sabes que una mordida mas te hubiera empalagado.
Diario íntimo, sentimientos licuados en letras, que se atraen componiendo significados y frases. Un espacio muy personal que me gusta tener la oportunidad de habitar. Escuchado en audio libro.
De lo mejor que he leído en 2021. Un descubrimiento extraordinario para mí como lector. Textos breves que son verdadera poesía en prosa, una especie de diario íntimo que resulta una lectura que deja huella. Muy recomendable.
Estamos ante un libro raro... y maravilloso. Algo que en principio no parece más que una pequeña colección de apuntes de repente se articula en una obra introspectiva, que analiza de manera sensible la relación del autor con su entorno familiar, su pasión por la literatura, los motivos que le impelen a tomar decisiones vitales... Completando un autorretrato literario que consigue involucrar al lector, que disfruta esos pequeños sorbos de vida con deleite.
Orgullosamente feliz! Hoy 01 de enero 2020 libro iniciado y libro completado! Lo leí en menos de 10 horas y hasta me releí algunas páginas. “Autorretrato sin mí” No sé si Fernando Aramburu habla de sí mismo o si habla de mí o de muchos o de todos, porque en el despliegue de su humanidad se me hizo en muchas páginas un espejo. Si por leer PATRIA este escritor tiene mi admiración, por AUTORRETRATO SIN MI Fernando Aramburu tiene mi respeto y mi cariño. Inspirador! Este hombre es un destello de Dios (percibo que él no lo asume aún así ) no me lo explico de otro modo. Posee el arte de escribir y el de vivir. Se siente amado y ama; se acepta humano y es capaz de perdonar al otro. Qué más nos pide el cielo que saber convivir. Lo posee el Amor, el Divino. Él lo sabe? No lo sé. Para el después de sus días pareciera no esperar nada y sin embargo sospecho que se sorprenderá cuando se vea juzgado en el amor y descubra que es el Amor mismo quién ofrece la otra vida, la eterna. En Dios, ternura infinita, esencialmente Amor, que muere de amor por cada uno, confío a este gran hombre y magistral poeta y escritor. A propósito cito a San Agustín: “Nada sería yo, Dios mío, nada sería yo en absoluto si tú no estuvieses en mí; pero, ¿No sería mejor decir que yo no existiría en modo alguno si no estuviese en ti, de quien, por quien y en quien son todas las cosas? Así es, Señor, así es. Pues, ¿A dónde te invoco estando yo en ti, o de dónde has de venir a mí, o a que parte del cielo y de la tierra me habré de alejar para que desde allí venga mi Dios a mí, Él, que ha dicho: Yo lleno el cielo y la tierra? “— Confesiones de San Agustín.
Questo di Aramburu è un libro di prosa poetica. Non c’è una trama, c’è intimità, riflessione, poesia. Ognuno dei tanti capitoli, componimenti o come li vorreste definire, potrebbe essere letto a sé. E non c’è dubbio che l’autore sappia andare in profondità con poche frasi, un’immagine, una fase che colpisce al cuore. Aramburu fa emozionare. L’unico piccolo appunto che mi sento di fare: non se ne può più di autori (uomini) che alla morte del padre decidono di intraprendere la scrittura di libri autobiografici sul senso della vita, con riflessioni filosofiche e quant’altro. Ormai sta diventando un genere letterario a sé, o forse (sono troppo cattiva?) una specie di moda. Il ricordo del padre, onnipresente nel libro, poi giù per la via dei ricordi, un po’ ha gelato i miei entusiasmi. Per quanto mi sia piaciuto, probabilmente non mi ricorderà poi molto della maggior parte dei passaggi.
Tesoro de tesoros, si me disfruté Patria este fue un postre delicioso, que manera poética de hablar de la propia vida casi sin mencionarse, de recordar momentos importantes e intrascendentes para darle sentido a la existencia del autor y de quienes lo leemos. Lo leí prestado, pero salgo a comprarlo, porque son unas páginas para regresar una y otra vez.
Definitivamente, y con este libro de Aramburu confirmo: me gustan los libros tristes.
He sentido Autorretrato sin mí como un libro triste, negativo y en ocasiones, desesperanzador; pero con la belleza que también suele acompañar a estos sentimientos. Cuanto más leía, más me paraba a pensar: “Vamos hombre, eres “joven”, ¿por qué tanta negatividad? ¿Por qué ese hablar tan cercano sobre el final de la vida, sobre todo lo malo que sucedió?” Y entonces me di cuenta de que, con casi 30 años menos, también me estaba leyendo a mí. Habla de mí y de mi abuela, pero también habla de mi madre.
Nuestras vidas son distintas, las espinas que se clavan son diferentes, pero están en los mismos lugares y pueden ser igual de dolorosas. El final, aunque pueda ser obviado, nunca va a estar controlado en cuanto a tiempo y forma y es el recopilar de nuestra vida el que saca todo a relucir. También ahí se ve la personalidad de cada persona, nuestra sensibilidad… A unos nos gusta (o nos toca) hablar de los traumas que siempre recordaremos, porque para expandir las alegrías siempre hay voluntarios pero, ¿quién habla de lo que faltó? ¿Quién habla de quienes faltan? ¿Quién habla de cada hueco sin rellenar? ¿Quién es mejor para hablar de nosotros mismo sino nosotros? ¿Quién nos recordará cuando toque…?
No he leído más sobre el autor, aunque considero que esta, debe ser la obra autobiográfica en la que más se desnuda para nosotros.
Frases para recordar…
«El padre, a un costado de la mesa, se inclina sobre el plato con su pedazo de pan. Yo he visto al padre de ese hombre en que habito comer macarrones con pan. Pan con todo. Pan. Él mismo era un pedazo de pan».
«A los ochenta y ocho años, acciones sencillas para cualquiera, para él entrañaban ostensible dificultad, por no decir peligro. Durante los últimos meses se había caído en varias ocasiones. Él, que fue; él, que amontonó; él, que se subía y bajaba, que manejó herramientas, que respiraba con potencia, se movía con cautela temblorosa».
«Me miro y sé lo duro y lo humillante que es mirarse algunos días en el reproche del reflejo».
«El día entero me lo paso devolviéndote a la vida…»
«No me acuerdo de mí cuando estoy junto a quien amo»."
«Será yo, mal que te pese».
«Yo no tengo más alma que estar solo». «Yo estoy tan solo a solas como en presencia de otros».
«Durante largo tiempo, hasta que alcanzas la edad adulta, me esfuerzo por enseñarte a interpretar las agujas del reloj, con leves progresos a menudo poco duraderos».
«Y al fin descubro, padre, que soy yo el que no para de llover».
«…la maleta cada vez más vacía de esperanzas».
«Ingenuo mirlo solitario, ¿no te das cuenta de que no te escucha nadie?»
"«…no me gusto, desearía vivir lejos de mí; con todas mis fuerzas, sin que nadie lo sepa me rechazo».
Estamos tan acostumbrados a ver historias fantásticas basadas en ficción donde vemos cómo personajes pasan por situaciones que hacen de su proceso algo esplendoroso y, en fin, nos dejan cuestionándonos sobre si nuestras propias vidas podrían llegar a tener algunos de esos matices; o, por las redes sociales vemos experiencias o posts de personas que plasman, al fin y al cabo, lo superfluo del momento, y a veces nos preguntamos si nuestras propias vidas carecen de un "sentido" por no coleccionar lo mismo o similar en nuestro propio camino. Pero está obra nos muestra desde la óptica del autor que la vida de cada uno es una gran aventura, pero desde las cosas bellas y sencillas, dando a entender que solo basta desarrollar la capacidad de saber apreciarlas y guardarlas como tesoros únicos e invaluables.
Es un libro que recolecta pequeños fragmentos vivenciales del autor como recuerdos inocentes de la niñez perdida, impresiones imborrables de la primera vez que vio a su gran amor, anécdotas subjetivas con amistades eternas, enseñanzas póstumas de los padres, etc. Y de esa forma nos muestra que la vida de cada uno puede ser una galería de tesoros que hacen de nosotros lo que somos, y que a partir de lo que comparte nos ayuda a interpretar y expresar mejor, a raíz de nuestra inexperiencia gramatical y verbal, aquello que hace de nuestra vida una historia bella y memorable.
Aramburu nos regala una serie de relatos breves cargados de intimidad y cotidianeidad. Es una lectura cargada de realidad donde el autor consigue que sus vivencias las hagas tuyas: el hogar que te vio nacer, marchar y regresar, el primer amor, los amigos, la soledad, la muerte... ¡Hasta la manzana que se come a media mañana tiene su relato particular!.
Es prosa que roza lo poético. Es prosa rebosante de una lírica que consigue remover todas las emociones al lector. Cuando un libro te transmite tanto es imposible explicarle al resto por qué, mientras lees una serie de palabras enlazadas las unas con las otras, se te eriza la piel o, de repente, tienes los ojos llenos de lágrimas.
Para mí es un libro de 10, lo recomendaría siempre.