Si los autores de La familia del Sol hubieran publicado este libro digamos hacia 1620, sus problemas con la Inquisición habrían empezado desde su mismo título: "¿Cómo que la familia del Sol? ¿Es que no saben que todo el Universo gira alrededor, de la Tierra?", les habrían cuestionado los inquisidores. El castigo mínimo que se les podría haber impuesto sería prohibir su libro por herético y la orden perentoria de no publicar nada más en lo futuro. Tal fue el caso de Galileo. En nuestros más ilustrados tiempos la ciencia, si bien sigue enfrentando algunos prejuicios, avanza a grandes pasos, frenada casi exclusivamente por la escasez de recursos destinados a la investigación. Así, cuando en estas páginas se afirma que el Sistema Solar está formado por el Sol, que constituye casi el total de su masa, un complejo conjunto de cuerpos (planetas, satélites, asteroides, cometas, meteoritos, polvo y gas), nadie se siente ofendido; al contrario, se demanda explicaciones y definiciones. El interés por conocer nuestro Sistema Solar, así como la estrella más próxima, el Sol, es grande, como puede deducirse de las cantidades estratosféricas que se gastan en satélites artificiales, investigación espacial, etcétera. Es mucho lo que se ha avanzado en los últimos años en la comprensión del Sistema Solar; la tecnología espacial ha desempeñado un papel importante en este campo; pero, como ocurre en la ciencia, cada descubrimiento abre nuevas interrogantes. Se ha hecho descender naves en la superficie de Venus, Marte y la Luna, que han analizado el suelo y tomado fotografías. En el satélite de la Tierra también ha puesto el hombre sus plantas, y naves provistas de complejos aparatos han fotografiado a corta distancia las lunas y la superficie de Júpiter y los anillos de Saturno; en 1986 una nave fotografió el núcleo del cometa Halley, abriendo paso a nuevos misterios sobre el origen y formación del Sistema Solar. Todo esto es expuesto en detalle y en forma clara en el presente volumen, lectura indispensable para los muchos interesados en conocer la familia del Sol.
Julieta Fierro Gossman es investigadora del Instituto de Astronomía, donde también fungió como jefa de difusión y profesora de la facultad de Ciencias.
Del 17 de marzo del 2000 a enero del 2004 fue directora general de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.
También es presidenta de la Sociedad Mexicana de Museos y Centros de Ciencia y de la Academia de Profesores de Ciencias Naturales.
Fierro Gossman ha incursionado en labores de educación mediante la producción y realización de series televisivas para la educación a distancia, dirigidas a la enseñanza media y básica.
Por la calidad de su trabajo en este rubro, le fue asignada por la ONU la elaboración de los programas básicos internacionales de astronomía.
Además, presidió la Comisión de la Unión Astronómica Internacional.
Ha recibido los premios de Divulgación de la Ciencia de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo y el Nacional de Divulgación de la Ciencia, de 1992, así como el Kalinga de la UNESCO, en 1995.
También el Premio Nacional de Periodismo Científico, en 1998 y la Medalla al Mérito Ciudadano de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
Ha publicado 23 libros de divulgación de la ciencia y artículos en decenas de publicaciones; dictado centenares de conferencias y diseñado numerosos talleres de ciencia para niños, con el propósito de hacer llegar el mundo de la ciencia a un gran número de personas.
Participó en la realización de la sala de astronomía de Universum y el Museo Descubre, de Aguascalientes, así como en la remodelación de la sala de astronomía del Museo de Ciencias Naturales.
Contribuyó en la creación de un museo de ciencias en Puerto Rico y los observatorios Mc Donald, de Estados Unidos, y el Suderland de Sudáfrica.
Su serie de televisión Más Allá de las Estrellas obtuvo el primer lugar de video científico en 1998.
Fierro escribe diariamente por lo menos una página de alguno de sus libros, boletín o artículo de divulgación, especialmente si el destinatario son los niños, aunque juzga también importante divulgar la ciencia para el público en general.
Su sueño es que en cada estado de la República Mexicana hubiera un centro de ciencia.
Le gusta hacer muchas cosas, porque ha descubierto que la vida les puede dar muchas posibilidades a las mujeres, dice que es una ama de casa a quien le gusta tener su casa bonita, cortar flores, tejer, bordar manteles y hacer su propia ropa. Cocinar no le gusta tanto, aunque lo hace casi todos los días.
Como madre disfruta mucho pasar horas platicando con sus dos hijos, y en su labor como investigadora, enseña "a otras personas lo maravilloso que es la ciencia, lo bonita, lo divertida". Al hacer ciencia ella siente satisfacción y plenitud, ha dicho.
Esta simpático el libro. Da un panorama general de la historia de la astronomía en la primera parte y la segunda ya habla propiamente del sistema Solar. Se nota la mano de Migue Ángel Herrera sobre todo en la primera; donde hace comentarios sobre las seudociencias (según su biografía era un acérrimo enemigo de ellas) que me parecieron muy graciosos y otros con los que no estaba tan de acuerdo, en los que se nota su falta de formación en otras áreas. Es bueno para tener una vista gral pero hace falta una nueva edición, más profunda para actualizarlo en muchas cosas; hay una parte en que todavía habla de la urss en presente.
Es un excelente libro. Verdaderamente lamento no haber arrancado previamente con la lectura de los ejemplares que tengo de la biblioteca de divulgación científica de Ciencia y Tecnología de FCE. La escritura de Julieta Fierro es exquisita en contenido y amigable al lector. Arranca con la concepción del sistema solar desde tiempos primitivos, lo cual de manera apacible y casi imperceptible empieza a cambiar a medida que los años van pasando. La mitología fue un constituyente esencial en la civilización humana, y por tanto su relación con el cosmos no pasa por desapercibida. El libro cuenta con ilustraciones a color, por honrar la memoria de uno de sus autores, el doctor Miguel Ángel Herrera, a quién se le realiza un homenaje póstumo que verdaderamente me dio mucha pena. Es la segunda vez que me ocurre algo así con un libro, y me entristeció más saber que el libro lo dedicó a sus hijos, quienes quedaron sin padre ni madre por un accidente de tránsito.
Todo el libro tiene componentes esenciales, no de nebulosas, ni quásares o elementos de física de altas energías, el libro habla únicamente de todo lo que conforma el Sistema Solar, y una descripción para lo cual los autores se ayudan con tablas que contienen diversas columnas con la información levantada por las sondas que se han enviado desde mediados el siglo XIX.
Es un libro magnífico, y cuenta con: apéndices, y glosario.
Hace mucho tenía ganas de leer los textos de divulgación científica que ha lanzado el FCE, y que bueno que inicié con este de Julieta Fierro. Sinceramente no sabía qué esperar, o cómo es que se distribuirían y de qué manera los iban a presentar. Todo se vuelve un recorrido histórico acerca de cómo el ser humano han sentido curiosidad por ver al cielo y todo lo que hay en él. Incluso se rompen con varios mitos que se han propagado a lo largo del tiempo en el que se decía que las civilizaciones antiguas tenían un conocimiento muy exacto sobre la astronomía y con cálculos con muy mínimo margen de error. Aquí nos señala que si tuvieron errores y que hay muchas otras cosas que no se podían predecir o conocer en ese momento, pero que eso de ninguna manera demerita todos los aportes que dejaron para ir cimentando los avances de lo que hoy llamamos astronomía.
Es mucho lo que se ha avanzado en los últimos años en la comprensión del Sistema Solar; la tecnología espacial ha desempeñado un papel importante en este campo; pero, como ocurre en la ciencia, cada descubrimiento abre nuevas interrogantes.