Magda Bandera cuenta 39 historias reales sobre la pérdida de la virginidad, en la que uno se encuentra de todo. Quizá porque al comprar el libro me esperaba una novela, no me gustó tanto, pero fue muy ameno y ligero de leer; en especial me encantó el lenguaje soltado y liviano -plagado de modismos españoles- con el que se habla.
Si se quiere un libro ligero, que no comprometa al lector a seguir una historia, este libro es perfecto, pues uno puede tomarlo, leer tres o cuatro historias por vez, y dejarlo sin remordimientos para cuando se vuelva a tener tiempo. Confieso que yo me leía de entre 7 y 10 historias por vez, pues resultaba tan cómodo de leer que se iban rápido pero a gusto.