Sherlock Holmes -igual que sus ancestros, el Auguste Dupin de Edgar Allan Poe o el Maximilien Heller de Henry Cauvain- es puro raciocinio. Su mente es tan brillante que ni el lector puede medirse con él. La clave última de sus misterios se halla siempre en un tipo de barro proveniente en Afganistán, o en una ceniza que solo produce el tabaco jamaicano. Holmes no es únicamente un maestro de la deducción: es una enciclopedia de información científica con la que no podemos competir. Nos limitamos a admirarlo. La mayor parte de los humanos usan sus aficiones para relacionarse en sociedad: juegan al fútbol en equipo o van al teatro con amigos. En cambio, los hobbies de Holmes son solitarios e intelectuales: el violín, la química y el consumo de drogas. Sus pasatiempos le evitan conectar con otra gente.
Sir Arthur Ignatius Conan Doyle was a Scottish writer and physician. He created the character Sherlock Holmes in 1887 for A Study in Scarlet, the first of four novels and fifty-six short stories about Holmes and Dr. Watson. The Sherlock Holmes stories are milestones in the field of crime fiction.
Doyle was a prolific writer. In addition to the Holmes stories, his works include fantasy and science fiction stories about Professor Challenger, and humorous stories about the Napoleonic soldier Brigadier Gerard, as well as plays, romances, poetry, non-fiction, and historical novels. One of Doyle's early short stories, "J. Habakuk Jephson's Statement" (1884), helped to popularise the mystery of the brigantine Mary Celeste, found drifting at sea with no crew member aboard.