Ani se niega a regresar a Salomar, la playa que la vio crecer y fue testigo de todos sus veranos desde que era niña ya no es la misma. Sus arenas ya no le recuerdan los castillos que hacía con su padre ni las noches de risas y guitarra con sus amigos. Sin embargo, su familia cree que debe volver para superar el trauma que sufre desde hace once meses. Aquel verano fue el más traumático de su vida, pero este se convertirá en una verdadera tortura. Tendrá que enfrentarse a la peor tragedia que pueda sufrir una mujer. Cinco años después, Ani cuenta su historia, cuando por fin comienza a digerir el duro episodio que vivió una madrugada en la pequeña cala de Salomar.
Nací en Granada, allá por los años sesenta, aunque resido en Málaga desde hace años. Estoy casada y tengo tres hijos. Estudié medicina en las facultades de Granada y Málaga, pero lo dejé para dedicarme de lleno a la pintura y a la literatura. Con varias exposiciones de pintura en mi haber, finalmente me decanté por la literatura, porque es la disciplina artística en la que más cómoda me siento y en la que mejor me expreso.
Tengo cuatro libros publicados con «Ediciones B» con su línea digital «B de Ebooks»: El talento de Nano (novela juvenil), La última vuelta del scaife (novela histórica), Maldita (novela trágico romántica ambientada en los años cincuenta) y Pretérito imperfecto (novela trágico romántica contemporánea); con «Ediciones Click», el sello digital de «Planeta de los Libros», he publicado El fotógrafo de paisajes (novela negra); con «Libros Mablaz» La caja mágica, cuyos derechos he cedido a la «Ciudad de los niños», y Pretérito imperfecto en papel; y he autoeditado mi última obra Hijos de Atenea (novela histórica) en «Amazon» y «Casa del libro».
La historia es previsible, muy previsible. Casi desde el comienzo, por cómo se narran ciertos hechos, y hasta por el título de la novela, se pueden deducir muchas cosas. De la escasez de personajes se deduce alguna más, y del tono de la novela (romántica) más aún.
La protagonista en primera persona es, la mayor parte del tiempo, un personaje pasivo, incapaz de reaccionar a lo que le sucede o actuando en base a lo que le piden otros personajes.
Aunque el título y algunas cosas que suceden puedan sugerir que se trata de una novela de misterio... no lo es. Nadie investiga nada. La protagonista pasa el tiempo especulando, lamentándose, reflexionando reiterativamente, mientras que otros personajes, más activos, aunque no se les "vea" a causa del relato en primera persona, se comprometen con la situación y le van relatando quién hizo qué y por qué lo hizo.
Según la autora: "A través de Ani, la protagonista, intento despejar dudas sobre si realmente denunciar según qué crímenes es beneficioso para la víctima o, por el contrario, solo supone revivir una y otra vez la peor de las pesadillas".
La impresión que da, sin embargo, es que trata de las consecuencias del silencio de la víctima, tanto para ella como para los culpables, y para quienes les rodean. El precio que pagan los demás por el silencio de Ani se antoja tan excesivo como injusto.
A todo esto se suma que los personajes reaccionan muchas veces de forma carente de lógica, y hasta absurda...
Escrito con un lenguaje fluido, propio de la autora y un ritmo ágil, este libro se lee y se disfuta, vivimos las emociones de la protagonista, desde sus sueños juveniles, su amistad con Sonia,el acontecimiento en la playa que marcará su vida para siempre y como este hecho hará cambiar la vida de todos. Sus personajes bien delineados y con un contenido claro,nos resultarán reales y humanos.Es una historia familiar, cercana, despierta emociones y el suspenso está presente a lo largo de la historia. Veremos crímenes, barbarie,amistad y amor sobre todas las cosas. No es largo y se disfruta su lectura,no querrás dejarlo.
Mi perfil de lector es: hombre, setentón, médico jubilado, padre y abuelo, aficionado a leer y al senderismo. No le doy calificación, pero este libro tiene tantos problemas graves, que mi reacción es: NO. ASÍ, NO. Está bien escrito y el principio engancha, pero a partir de ahí, cuesta abajo hasta el desastre. Hoy está de moda hablar de personas tóxicas: este es un libro tóxico.
Si digo "tiene problemas graves", es algo objetivo, y no "a mí, personalmente, no me gusta el estilo, o no me interesa el tema". Empiezo por el problema más grave, y no lean este párrafo si no quieren que les estropee el argumento: "A una chica moderna de 18 años la viola una manada de conocidos que luego la dejan tirada en una cala desierta para que se ahogue con la marea, se salva por los pelos, pero no hace NADA (aparte de lamentarse en silencio): no va a la policía a denunciar una violación múltiple con intento de asesinato. No va al médico a hacerse examinar, ni curar, ni tomar muestras como prueba, ni descartar que cinco tipos que la violaron sin preservativo le hayan contagiado el SIDA, herpes, hepatitis, sífilis o media docena de enfermedades muy contagiosas y potencialmente mortales, si no por ella misma, al menos para no contagiar sin querer a su familia, con la que convive. No consulta a un sicólogo, ni a un trabajador social, ni contacta a un grupo de afectadas. O sea: no se lo cuenta a nadie, ni a su familia, ni a su mejor amiga. Ni tampoco se le ocurre proteger a su familia o a sí misma de que le contagien ETS ni de que vuelvan a por ella y esta vez sí la asesinen para hacerla callar en cuanto la vean paseando por ahí (todos los violadores saben quién es ella, y dónde vive, y a qué instituto va)."
¡Qué va, para qué, total, si no ha pasado nada! O sea, me voy a creer que una chica española de familia bien, con estudios, moderna, presuntamente informada, supuestamente conectada a un Internet que hasta a un crío de cinco años le dice todo lo que quiere saber y lo que no quiere saber, y además con acceso a una policía eficiente y a unos servicios sanitarios públicos que envidia Europa, se porta como si no supiera hacer nada (mira que es fácil, con España llena de carteles y pegatinas con el número de los teléfonos de ayuda anónima, de denuncia... en fin), ni hubiera aprendido nada con tantas series policíacas y películas y programas en la televisión que tratan del tema, ni le hubieran enseñado nada en el instituto, ni en su casa: ¿ustedes se lo creen? Lo siento, yo no.
Pues disculpen si es así, porque como médico veterano, a mí me parece inverosímil, y más como padre y abuelo que ya hace décadas ha educado a sus hijas en lo que es y no es el abuso sexual, qué hacer para tratar de evitarlo, qué hacer si les pasa a pesar de todo, qué hacer después, si les ha pasado, a quién pedir ayuda, que vaya al médico inmediatamente, cómo denunciar, en una palabra, cómo reaccionar correctamente y cuanto antes para limitar todo lo posible el daño que le han hecho, capturar al culpable, y así tratar de impedir que vuelva a hacerle daño a otra mujer o a un niño. Por cierto, no soy ningún superpapá ni superabuelo: todo eso también se lo enseñaron en el que cole y en el instituto; ¡que estamos en el Siglo XXI, no en el oscurantismo de los sesenta!
La protagonista de 18 años, tan lista, guapa, sexy y preparada (Mary Sue de manual), además de una mema con la madurez mental y emocional de una niña de guardería, se revela casi desde el principio como una niñata mimada y egoísta, creída y antipática que se cree el ombligo del mundo: traten de simpatizar y entenderla. Que sufre una salvajada que nadie debería sufrir, ni nadie se merece jamás que le pase, de acuerdo, y puede que eso la bloquee unos días, o unas semanas, pero luego, a poco de empezar a calmarse y a pensar, y asimilar lo que le han hecho, se daría cuenta de que tiene que buscar ayuda (porque ella sola no sale del agujero), y sobre todo, denunciar a esos desalmados para que los juzguen y los condenen por lo que han hecho, y por encima de todo, que nunca puedan volver a atacarla ni a ella, ni a nadie. Educación cívica básica, se llama.
Pues ella no hace NADA de todo eso, que es lo lógico, lo natural y lo necesario, por el bien de ella misma, de su familia, y de todos y todas, como se dice ahora. ¿O es que a ella le parece normal o inevitable todo lo que le han hecho, y le da igual que cinco violadores que han querido matarla se vayan de rositas, cuando con una denuncia rápida, completa, y con todo tipo de pruebas (repito: no usaron preservativo), además sabiendo más o menos quiénes pueden ser, y que son de su pueblo de vacaciones, la policía y la GC los arrestarán en pocos días? Pues no, esta chica se pasa un año entero haciendo como el avestruz, y si piensan que a lo peor es por el shock, pues tampoco, porque, al mismo tiempo, sigue viviendo su vida y funcionando en apariencia como si nada hubiera pasado. O sea, el shock es supuestamente tan grande, que la paraliza de actuar como una chica mayorcita e inteligente, pero no es lo bastante grande para impedirle seguir como si nada, y que nadie se dé cuenta, y que su familia y su mejor amiga no se den cuenta de nada, aunque dicen quererla tantísimo, y estén todo ese tiempo en la inopia? Es totalmente traído por los pelos.
No voy a entrar en detalles de por qué el argumento es previsible, y el final también, que no hay misterio, ni tensión, ni intriga, solo morbo y banalidad, y eso en uno de los temas más serios, sobre uno de los problemas más graves que existen desde siempre: la violencia contra la mujer. No vale la pena.
Una lástima, porque la autora ya ha demostrado que sabe escribir (si realmente quieren leer algo valioso y útil de ella, lean "Maldita", esa sí se la recomiendo al 100%), que sabe mucho de sicología y es muy sensible: por eso no quiero ponerle solo una o dos estrellas y perjudicar a la autora. Aunque, como digo, este libro es un caballo de Troya para cualquier chica adolescente que lo lea y crea que la protagonista es un ejemplo válido para otras chicas de su edad, cuando es todo lo contrario: destructiva, contraproducente, y nefasta. Esta novela no parece escrita por una mujer madura, sensible, sabia y con sentido de la responsabilidad hacia sus lectores, sino por una niñata para otras niñatas que viven en la burbuja del mundo de Disney. Porque las lecciones de vida que da en esta historia encajan más bien con un internado de monjas de hace treinta años: a obedecer, a callar y a no ir provocando por ahí, niñas, porque luego pasa lo que pasa, y no vale quejarse.
Por eso me ha decepcionado tanto esta novela. Porque a mí, como lector, como hombre, como padre y abuelo, y como médico con mucha experiencia, me enfurece que, a estas alturas, nada menos que una autora sea la que presente a una chica española moderna como el prototipo de una perfecta imbécil y una inútil. ¿Se supone que representa a las chicas de hoy? ¿Que es un ejemplo de cómo se portan cuando les pasa un trauma así? Pues si se supone que es un ejemplo, vamos bien... ¿eso es lo que se van a llevar las chicas que lean este libro, que hay que callarse, tragar, aguantar, y hacer como si no hubiera pasado nada, y, sobre todo, darles la razón a una manada de violadores dejando que sigan sueltos como si tal cosa, y lavarse las manos si vuelven a hacerlo, ya que seguro que lo vuelven a hacer, porque ella se lo ha puesto en bandeja?
A ver, a lo mejor sí que hay alguna chica española por ahí que sea así de lerda, ignorante e irresponsable, pero les aseguro que las chicas de dieciocho años hoy en día son todo lo contrario: espabiladas, listas, bastante más maduras, y desde luego con muchísimos más recursos (gratis y anónimos, por suerte), que los que había cuando yo crié a mis hijas, allá por principios de este siglo, y con doce años ya sabían todo lo que hay que hacer. La verdad, no conozco a nadie que sea tan increíble (de no creérselo) como esta protagonista tan estúpida, irresponsable, egoísta e insoportable como esta chica, que lo hace todo mal (o sea, que no hace absolutamente nada de lo que puede y debe hacer). Los demás personajes son flojos y planos, casi borrosos, a lo mejor porque los vemos a todos desde el enfoque de la chica, y podemos suponer que por ese shock tan raro que le impide reaccionar, pero por otro lado le permite vivir como si nada y engañar a todo el mundo, ella los ve como a distancia, disociada de ellos, y por eso el lector tampoco puede hacerse una imagen más completa de ellos.
Disculpen mi sinceridad, que puede parecer brutal. Esta novela no le hace ningún favor a nadie, ni a la autora, ni al lector, ni mucho menos a las chicas jóvenes que puedan leerlo, porque muestra todo lo que NO hay que hacer en caso de sufrir una violación y un intento de asesinato, al contrario, enseña cómo seguir dando impunidad a los violadores, y mostrarles que lo que hacen no tiene tanta importancia, que la vida sigue, y no pasa nada, y a otra cosa. ASÍ, NO.
Es un thriller muy bien narrado por una protagonista víctima de un trágico suceso que rememora el pasado y trata de averiguar la verdad y, a la vez, digerir lo ocurrido cinco años antes en una pequeña cala de Salomar. Intriga, amor, poder, soberbia, vanidad, venganza y, sobre todo, mucho dolor son los ingredientes de esta novela, que te hará pasar unas horas inolvidables y, a la vez, reflexionar sobre tu forma de actuar y reaccionar en un caso así. Mercedes, una vez más, nos demuestra que tiene una pluma única e irrepetible y que hace magia con las palabras y las historias. Me ha encantado. Es una gran novela y la recomiendo sin dudar. Yo aún sigo meditando qué haría en el lugar de la protagonista. No es nada fácil. El final me dejó boquiabierta. No me lo esperaba en absoluto. Brillante. Gracias por estas horas tan maravillosas, Mercedes. Y enhorabuena. Eres muy grande y lo demuestras con cada novela y cada relato. Rebosan humanidad, hasta en los sucesos más duros.
Primera novela que leo de la autora y no será la última. Ani vuelve a su pueblo de veraneo tras haber pasado el peor de los infiernos. Un puzzle en el que he estado pensaba de un momento a otro quien podría ser el " quinto culpable " aunque este se sabe fácilmente. El final es realmente inesperado y para mi gusto muy rápido. Una lectura trepidante, adictiva, durilla, pero que son temas que por desgracia están a la orden del día y que muchas mujeres sufren y por miedo no denuncian.
Una historia dura por el momento vivido, pero la autora no se recrea en el. Esta contado en primera persona y cuenta los sentimiento, recuerdo, especulaciones y vivencia de Ani. Te encuentras amor, desconfianza, maldad, envidia, amistad, aceptación, superación, silencios, secretos, venganza… El ��nico pero que le puedo poner, es que el final me ha parecido muy rápido. Es un libro que me ha enganchado desde el principio.
Dura historia de Ani, que ve como el final de verano de ese maldito año, acaba de la peor manera. Pero gracias a querer saber realmente el porqué y quién, aunque saber la verdad arrastre a muchas personas queridas, no parara hasta descubrir toda la verdad y hacer justicia con ella, por ella y por todos.
Es una historia diferente. Llena de sentimientos. Vivi desde la primera pagina hasta la última con el alma en vilo y esperando el desenlace. Los personajes y sus sentimientos son tan reales que la piel se te pone chinita. Es dura pero una excelente historia.
No es el libro que más me ha gustado de la escritora. Es muy previsible desde el principio y eso le resta emoción e intriga. No he conseguido empatizar con Ani, ni con sus padres cuyas reacciones no he entendido en muchas ocasiones. Es entretenido sin más.
Empezó bueno. Después ya se hizo largo. No me encantó. Lo terminé por saber quién era el quinto culpable de la violacion de una chava en una playa de España. La historia pudo dar para más. Lo leí en el kindle